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Un nuevo estilo para el flamenco

Hoy, ante la fiebre creadora que se cierne sobre el flamenco, sobre todo en el toque y el baile, los artistas no dejan de proponer novedades, unas más interesantes que otras. Hay cantaores empeñados en cultivar el feísmo como herramienta de creación contemporánea.

Los flamencos han construido su repertorio combinando diferentes parámetros musicales, principalmente métricos (compás), armónicos (tonalidad de acompañamiento en la guitarra) y de tempo (velocidad de ejecución). Todo ello con una insoldable inteligencia creadora. En el plano métrico usan tres especies de compás: binarios, ternarios y el compás de amalgama de un ternario y un binario, o viceversa. La armonía la construyen con tres  modos armónicos: el mayor, el menor y el propiamente flamenco. En el tempo van desde el lento, el andante hasta el allegro y el vivo, utilizando nomenclatura de la música académica. Si partimos de las variaciones con repetición de tres elementos tomados de tres en tres, como hacíamos en la Universidad Laboral de Toledo durante mi primero de BUP (1975), obtenemos múltiples combinaciones. Y eso es lo que han logrado los flamencos combinando los tres parámetros mencionados y de cada combinación han obtenido diferentes estilos o palos, como ustedes prefieran.

 

Y he aquí por qué no es posible crear nuevos estilos sin sacar los pies del tiesto, esto es, hacer nuevos estilos a base de contar catorce tiempos, cinco o veintitrés, tocando blues con la mano izquierda, bailando reggaetón por seguiriya, así no. Pero ¿de verdad están hechas todas las combinaciones? La farruca es un tango en modo menor y si alteramos esos dos parámetros, el modo menor y el compás binario de los tangos, ya no es farruca. La soleá, otro ejemplo, se hace en modo flamenco y sobre un compás de amalgama de doce tiempos, y si la hacemos en mayor ya no son soleares sino cantiñas. Desde hace tiempo vengo animando a los cantaores flamencos a crear un cante fruto de una combinación que, al menos que yo sepa, aún no se ha probado. Me refiero a la seguiriya en modo menor. Existen seguiriyas en modo flamenco, la mayoría, y las cabales, seguiriyas en modo mayor, pero en el modo menor aún está por hacer. Otro, cantiñas en menor, hay un par de cuerpos, uno en las de Córdoba y otras de Pastora, pero un cante por cantiñas por derecho en modo menor aún está por hacer.

 

 

«Desde hace tiempo vengo animando a los cantaores flamencos a crear un cante fruto de una combinación que, al menos que yo sepa, aún no se ha probado. Me refiero a la seguiriya en modo menor»

 

 

Y no me refiero al toque, que también. Sobre todo quiero referirme al cante. Los estilos flamencos quedan definidos cuando se crean uno o más cantes expresamente para ellos, y sólo cuando ese cante se integra en el repertorio, no solo en el de su creador sino cuando otros artistas lo practican, es entonces cuando podemos decir que ha nacido un nuevo estilo. Que es lo que ocurre con las galeras, la toná creada por Juan Peña El Lebrijano. ¿Quién canta galeras hoy? O la canastera de Paco, Cepero y Camarón, estilo que ha corrido mejor suerte, se la he escuchado a Antonio Reyes y en caso de seguirse cultivando acabará formando parte del Sistema Musical del Flamenco, como el último estilo adherido al repertorio desde las colombianas del maestro de maestros. La Camineras de Pablo Martín o las Galianas de Adrián Galia no tienen cante, y como toque y baile respectivamente deberán ser practicados por alguien más aparte de sus respectivos creadores.

 

Variantes de estilos sí que se siguen creando. El fandango natural es el recipiente preferido para los cantaores donde volcar cada uno su personal inspiración. Aunque ocurre lo dicho, no es suficiente que lo interprete solo su creador, deberá recrearlo alguien más para entrar en el reino del repertorio jondo. El otro día escuché una nueva malagueña de Contreras-Caro que me gustó mucho, las variantes de los estilos siguen estando ahí. Escuchen si no las sentidas bulerías por soleá de el gran Pele, que ya la cantan algunos de sus seguidores. Variantes de estilos sí se dan, siguen floreciendo. Por cierto, a Marchena, Vallejo, Tomás o Valderama habría que asignarles un buen número de variantes por diferentes estilos por la original factura melódica con la que lograron dotar a alguna de sus versiones de otras variantes anteriores. Pero aquí me refiero no a variantes de estilos, sino a crear nuevos estilos, nuevos palos, eso es otro cantar.

 

 

«Ya lo dijo mi maestro Antonio Gades: Dicen que han evolucionado los bailes. La farruca, por ejemplo. ¿Cómo la van a evolucionar si no saben bailarla?»

 

 

Hoy, ante la fiebre creadora que se cierne sobre el flamenco, sobre todo en el toque y el baile, los artistas no dejan de proponer novedades, como es natural unas más interesantes que otras. Muchas carecen, en mi opinión, del mínimo interés para el tema que nos ocupa en este artículo. Hay cantaores empeñados en cultivar el feísmo como herramienta de creación contemporánea. Jamás formarán parte del repertorio, probablemente pasen sin “peña” ni gloria y sean flor de un día, o dos, por mucho apoyo que tengan desde la universidad, la prensa y los medios en general. El tiempo dirá, pero me temo lo peor. Imagino una madurez preñada de frustración y mala leche. Allá ellos. Aunque te programen en todas partes, no olvides que los políticos temen siempre que les pille el toro y suelen apoyar las propuestas más extravagantes no vaya a ser, miopes ellos, que se les cuele un Morente sin enterarse. Prefieren programar cualquier mamarracho con tal de evitar el ridículo futuro de no haber tenido el criterio para discernir lo que tiene o no calidad.

 

Ya lo dijo mi maestro Antonio Gades: “Dicen que han evolucionado los bailes. La farruca, por ejemplo. ¿Cómo la van a evolucionar si no saben bailarla? Para cambiar algo tienes que conocerlo muy bien. ¿De dónde partes?”. Y también afirmaba que “los políticos tienen la obligación de saber diferenciar entre lo que es cultura y lo que es camelo”. Hay artistas que te dan un cobazo del quince creyendo que no te vas a enterar. Dios dijo hermanos, no primos. No tomen por tonto al respetable, por favor, que bien que se gasta los dineros en una entrada y merece atención, y consideración para con su inteligencia, aunque te creas que anda escaso, no vaya a ser que el escaso de mollera seas tú y aún nadie te lo ha dicho. Es lo malo del individualismo que nos invade, que te creces y acabas pensando que Picasso era un chufla a tu lado. ¡Tá bueno ya!, que decimos en La Habana.

 

Imagen superior: esquema de Faustino Núñez – Flamencópolis

 

 

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Musicólogo de Vigo (Galicia). Investigador y profesor. Amante de la música. Enamorado del flamenco. Y apasionado de La Viña gaditana.

2 COMMENTS
  • Javier Calleja 3 noviembre, 2021

    Estimado Faustino:

    Mi afición al flamenco es tan grande como supina mi ignorancia musical. Es por ello que te pregunto: ¿las preciosas alegrías de Enrique y los tangos de Morente son verdaderas creaciones o solo variantes estilísticas?

    Por cierto, que me llama la atención lo poco que se versionan con lo bonitos que me parecen ambos cantes.

    Un saludo y muchas gracias de antemano!

  • Faustino Núñez 3 noviembre, 2021

    Hola Javier, tanto las Alegrías como los tangos de Enrique son variantes de esos estilos, de las pocas variantes que se han creado en las últimas décadas por Alegrías y en el caso de los tangos hay quien cree que los tangos de Enrique son populares y los cantan creyendo que son tradicionales de Granada cuando son creación del maestro. Un saludo.

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