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Dos años sin Juanillorro, el amigo de todos

Con tan solo 38 años, el artista dejaba sin aliento a los flamencos de Jerez en la mañana del 28 de agosto de 2018. La noticia corrió como la pólvora, pues nadie presagiaba un final tan dramático como repentino para uno de los cantaores con más proyección de su generación.

La última vez que se subió a un gran escenario fue días antes de fallecer, en la jornada final de la 51ª Fiesta de la Bulería de su tierra, en la Alameda Vieja, con más de dos mil personas en el público. Esa noche sirvió para homenajear a Manuel Moneo, con un largo espectáculo dirigido por su prima Manuela Carpio, en el que participaron nombres como Macanita, Jesús Méndez, Luis Moneo, Luis ‘El Zambo’, Carmen Ledesma, Diego de la Margara, Diego del Morao… Tuve la suerte de presentarlo y compartir pescaíto frito con él en el descanso.

Es por ello que pude comprobar la ilusión que Juanillorro tenía puesta en esta cita, ya que siempre que acompañaba a Manuela en el escenario su espíritu crecía hasta los altares del mejor cante sacando lo mejor de sí, pues todo ayudaba a que pudiera expresarse en amplitud de recursos. Compartía el cuerpo de cante con Enrique ‘El Extremeño’, uno de sus ídolos junto a Juan Moneo ‘El Torta’, Juan José Amador, Miguel Lavi, Quini, Tañé, su hermano Israel, su primo Iván, Juan Diego Mateos, Juan Requena… Toda una familia encima del escenario con el fin de que la bailaora pudiera flotar sobre las tablas. Esa noche bailó en el fin de fiesta con su hermano, con ese desparpajo único heredado del padre y que sirvió de despedida en vida al noble Juanillorro.

 

«Este gitano con pedigrí de La Plazuela estaba en un buen momento, madurando la voz y gozando de un potencial inconmensurable. Son tantas las anécdotas que podría plasmar en estas líneas que no sabría con cuál quedarme»

 

En estos dos años sin su presencia, rara es la reunión en la que no aparezca su nombre. Bien en una feria o en un camerino de una peña antes de comenzar el recital (era socio de la Peña La Bulería), en una barra de un bar o en el ensayo de cualquier espectáculo. En este caso sí es cierto que cualquiera, dicho con el respeto, puede comentar algún recuerdo junto a él, pues su actividad era tan vertiginosa que participaba en todos los acontecimientos de su ciudad. Esto le permitía gozar del cariño de todos. Porque él, y no es una frase hecha, poseía una nobleza indiscutible que le llevaba a sacar la sonrisa o la carcajada de todo el que lo rodeara.

Como cualquiera, tenía su carácter, pero hasta para eso tenía age. Le duraba unos minutos el enfado. He de reconocer que en época de confinamiento se me ha venido más de la cuenta su figura. ¿Cómo estaría llevando esto Juanillorro? Un cantaor como él, que además era un majestuoso bailaor, no sé cómo hubiera podido adaptarse a unas circunstancias tan límites teniendo en cuenta que raro era el día que no se subiera a un escenario. Lo mismo actuaba en el mejor de los festivales acompañando a su prima Manuela o a otras figuras como La Farruca, que le cantaba a la jovencita que empezaba en un tablao local. Cantaba bien por villancicos, en una fiesta era insuperable, en la feria hacía triplete en actuaciones, era la voz de algunas academias de baile como la de Juan Tejero en Sevilla…

 

«Juanillorro fue un gran cantaor, enorme bailaor, divertido y peculiar, y querido por todos sus compañeros, aficionados, peñistas y vecinos del barrio. Era el amigo de todos»

 

Este gitano con pedigrí de La Plazuela estaba en un buen momento, madurando la voz y gozando de un potencial inconmensurable. Son tantas las anécdotas que podría plasmar en estas líneas que no sabría con cuál quedarme. Lo que sí es verdad es que todas están cargadas de gracia, autenticidad y gitanería.

Hay una que resume bien las cosas de Juanillorro. Sucedió en una tarde de verano, con tanta calor que no se podía estar en la calle. Me citó para que pudiéramos guionizar, en la medida de lo posible, la presentación en Sevilla de su primer y único trabajo discográfico, Plazuela Viva. Eran las cuatro de la tarde y no se le ocurrió otro lugar para compartir ideas sobre un papel que sobre la mesa de un McDonalds. Allí nos tomamos un helado y disfrutábamos imaginando la puesta de largo de este disco, que finalmente resultó un éxito.

El 31 de mayo de 2019  se le rindió un gran homenaje en el Teatro Villamarta de Jerez, quedándose incluso artistas sin actuar por falta de tiempo tras cinco horas de espectáculo. Juanillorro fue un gran cantaor, enorme bailaor, divertido y peculiar, y querido por todos sus compañeros, aficionados, peñistas y vecinos del barrio. Era el amigo de todos.

 

 

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Periodista. Jerez. Sé bailar por bulerías. Nada como la intimidad de la radio y el romanticismo del papel. Ahora, también en tv.

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