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Ha muerto Lorenzo Gálvez ‘Ripoll’, un faraón del cante de Santiago

El barrio de Santiago de Jerez ha perdido a uno de sus cantaores más ilustres. Lorenzo Gálvez Valencia 'Ripoll' ha fallecido víctima de la Covid-19. Muchos jóvenes acudían a él para aprender los distintos estilos por soleá, seguiriyas, cantiñas o cantes de levante.

El mundo del flamenco vuelve a vestirse de luto. Más concretamente el barrio de Santiago de Jerez, que ha perdido a uno de sus cantaores más ilustres. Lorenzo Gálvez Valencia (Jerez, 1951), conocido por el sobrenombre de Ripoll, ha fallecido víctima de la Covid-19 la madrugada del 24 de febrero tras más de una semana ingresado en el Hospital de Jerez.

Lorenzo ha sido un cantaor respetado y querido por sus buenas maneras tanto encima como debajo del escenario. Nacido y criado en la gitanería de las calles Nueva, Cantarería, Merced o La Sangre, fue reconocido por su marcada personalidad y por sus amplios conocimientos del cante jondo, aunque “últimamente se han olvidado de mí”, llegó a afirmar. De hecho, muchos jóvenes acudían a él para aprender cómo ejecutar los distintos estilos por soleá, seguiriyas, cantiñas o cantes de levante. Hasta última hora ha estado paseando por el centro de Jerez con su bastón y su sombrero, algo delicado y con achaques, saludando con educación y respeto.

 

«Se va Lorenzo Gálvez ‘Ripoll’ y con él se lleva la elegancia propia de la gitanería de Santiago. Un patriarca de los cantes de Jerez que nos dejó frases como “al que le guste el cante flamenco tiene que llorar»

 

Ripoll perteneció a una época que bebió de los referentes del momento, que no eran otros que Terremoto, Sordera, Diamante Negro, Sernita o Tía Anica La Piriñaca. Fue contemporáneo a otros como Moraíto, Manuel Moneo, Diego Carrasco o Diego Rubichi. Ha sido uno de los santiagueros más queridos en La Plazuela, pues era habitual encontrarlo en la década de los 90 en las distintas programaciones de las peñas La Bulería, Los Cernícalos o El Garbanzo. “Los socios vendían papeletas para poder celebrar los recitales”, comentaba Lorenzo.

Sus inicios fueron junto a los de su edad en la Fiesta de la Bulería de Jerez, en aquellas primeras ediciones en las que se otorgaba la Copa Jerez, premio que ganó en 1970 ante la sorpresa de todos los presentes, ya que “yo iba para abrir cuadro junto a Luis de la Pica y otros tantos, y no aspirábamos ninguno a eso. Fue curioso, porque me avisaron para que al final de la noche saliera de nuevo para disputar el galardón con Eduardo Méndez (tío de La Paquera)  y, finalmente, a los dos nos la concedieron. Estaba Antonio Mairena allí”. Estas declaraciones pertenecen a una entrevista que concedió el artista en febrero de 2020 en el programa de 8TV El Tablao, presentado por quien escribe estas líneas.

A partir de ese momento, fue acaparando protagonismo hasta llegar a ser integrante del grupo Los Faraones que creó Antonio Gallardo y en el que, además, estaban otros como Pepe de la Joaquina, El Gómez de Jerez y Luis Paulera. En esa etapa recorrieron grandes escenarios de Andalucía junto a otros grupos como Romeros de La Puebla, Los Doñanas o Los Panderetos de Arcos. “Nosotros cantábamos de todo para distintos públicos y teníamos mucho éxito, y llegamos a grabar una misa flamenca que dio mucho que hablar”, apuntaba Lorenzo. Llegaron a Madrid y allí, en Los Canasteros, Manuel Morao se fijó en él y comenzó a contar con su presencia para giras internacionales con la compañía Gitanos de Jerez, en la que estaban otros jerezanos como Luis de Pacote, José Vargas El Mono o la joven Manuela Carpio. También estuvo una gran época con Antonio Gades, pasando más tarde a instalarse en Jerez para pasearse por festivales de larga tradición.

 

«Hasta última hora ha estado paseando Ripoll por el centro de Jerez con su bastón y su sombrero, algo delicado y con achaques, saludando con educación y respeto»

 

A pesar de tener una trayectoria de cierta intensidad, en la última década vivió noches en el olvido de muchos aficionados que, según él, “no se han preocupado de mí”. Y es que Lorenzo sufrió graves problemas de corazón que durante cinco años le apartaron del escenario (desde 2015 aproximadamente). Antes de ese año, sus apariciones también fueron cayendo considerablemente, quizá por la llegada de una nueva generación cargada de fuerza.

En octubre de 2013 participó en el ciclo de la Peña Tío José de Paula, junto a la guitarra de su sobrino Manuel Parrilla, y en 2015 volvió a subirse al escenario de la Fiesta de la Bulería con el grupo Arte Añejo, que dirigió la Federación Local de Peñas como homenaje a los veteranos. Dos meses más tarde, en noviembre de ese año, estuvo con Domingo Rubichi en la Peña Buena Gente.

Tenía ganas de cantar, o al menos eso contaba. Lo que sí es cierto es que la pérdida de su hermano Fernando Gálvez (Madrid, 2019) lo deprimió sobremanera dejándole prácticamente sin ganas de nada. Hace un año, el popular Tabanco El Pasaje organizó un sencillo homenaje en su honor dentro del programa paralelo del Festival de Jerez, al que no acudió porque “me han dicho mis niños que hay un virus por ahí muy malo”, me comentaba por teléfono ante la ausencia.

Se va Lorenzo y con él se lleva la elegancia propia de la gitanería de Santiago. Un patriarca de los cantes de Jerez que nos dejó frases como “al que le guste el cante flamenco tiene que llorar”.

 

diego galvez ripoll

Lorenzo Gálvez Ripoll, en una antigua actuación en Jerez. Foto: Juan Garrido

 

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Jerez, 1991. Flamenco y comunicación las 24 horas del día. Desde 2012 en prensa escrita, tertulias radiofónicas, programas de tv, presentación de festivales, revistas especializadas... En mi familia todos bailamos por bulerías, aunque yo soy el único periodista.

2 COMENTARIOS
  • Un cualquiera 27 febrero, 2021

    Tio Ripoll llevaba varios años muy triste ,sin ganas de nada . Antes de la muerte de su hermano Fernando , se fué su hermano Gaona , el que estaba siempre con el , ya que Fernando vivia en Madrid y bajaba poco debido a sus males.Su hermano Gaona fué sus pies y sus manos , su alegria , su entretenimiento , el que le hacia de comer , y le compraba su fruta y su pescao…era su vida….
    Desde que el Gaona se fué , todo desapareció , incluso Santiago estaba un poco mas triste , y mas vacía….y luego se fué Fernando , y luego el.
    Ya estan los 3 en el cielo , quizás sentaos al solecito con una copa de vino , o buscando un buen sitio pa “ ripiá “ las tagarninas…tb con su hermano Antonio , el mayor de todos.
    Esa es la verdad , lo sabe todo Santiago , aunque haya gente que lo cuente mal…
    Que vacios se nos queda el corazón a veces….que de menos se hecha a las personas , que guasa de vida.

  • Juan Garrido 27 febrero, 2021

    Gracias por tu comentario. Sí señor, la ausencia de sus hermanos lo deprimió aún más. Siempre lo recordaremos.

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