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La triste realidad de los tablaos flamencos de Madrid

El Ayuntamiento de Madrid declaró los veintiún tablaos de la capital de España como Bien de Interés General. Una decisión que servía para intentar paliar la crisis del sector, pero que se ve como insuficiente. Todos siguen cerrados, y seis de ellos para siempre.

A finales de junio de 2020 ya anunciamos en Expoflamenco la idea que mantenía el área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid de proponer que los tablaos flamencos de la ciudad fuesen declarados Bien de Interés General. Algo que iba a servir para que estos espacios pudieran acogerse a una serie de medidas extraordinarias con visos a garantizar su viabilidad. La declaración se ha confirmado el miércoles 22 de julio del presente año, pero parece que las ayudas municipales no son suficientes.

Gracias a ser tildados como Bien de Interés de General, los tablaos pueden beneficiarse de ayudas fiscales, así como beneficios para hacer frente tanto a los alquileres como al suministro. Además, pasan a ser considerados como restaurantes, por lo que pueden abrir con terraza. El Plan Aplaude tiene una partida de 1,3 millones de euros destinados a salas de música en vivo, donde se incluyen los tablaos. Para ser exactos, se podrán beneficiar de hasta un setenta por ciento del valor del alquiler del local entre los meses de marzo y septiembre.

 

«Los veintiún establecimientos flamencos de Madrid siguen cerrados y seis de ellos lo han hecho de forma definitiva: Casa Patas, Café de Chinitas, Cardamomo, Flamenco Real, La Cueva de Lola y La Fragua»

 

«La situación es insoportable», alerta Juan Manuel del Rey, presidente de la Asociación de Tablaos Flamencos de Madrid, en declaraciones recogidas por El País. «Las medidas municipales no van a ser suficientes para que los tablaos sobrevivan. Soportamos costes fijos que van más allá del alquiler del local», explica Del Rey. La durísima realidad es que la pandemia causada por la Covid-19 paralizó los tablaos en toda España. En particular, los veintiún establecimientos flamencos ubicados en Madrid siguen cerrados y seis de ellos lo han hecho de forma definitiva. A saber: Casa Patas, Café de Chinitas, Cardamomo, Flamenco Real, La Cueva de Lola y La Fragua.

Andrea Levy, delegada del área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, ha citado al tablao Villa-Rosa como uno de los que podrán salvarse gracias a estas ayudas. «Abrir ahora mismo sería un suicidio», narra Rebeca García, directora de desarrollo y negocio de Villa-Rosa. Esta estima que los gastos fijos de su tablao oscilan entre los ciento diez y los ciento veinte mil euros mensuales para abrir en condiciones normales. Además, hace medio mes que solicitaron la terraza y no han obtenido respuesta. Solo han regresado al trabajo cuatro de los dieciséis trabajadores. Desde los responsables del tablao agradecen la ayuda, aunque la consideran insuficiente. Sus previsiones más optimistas para la reapertura se fijan en no menos de dos meses. Aunque todo dependerá de los rebrotes.

 

Un convenio para todos los tablaos

Por otro lado, Unión Flamenca, la Asociación de Artistas Profesionales del Flamenco, denunciaba recientemente la situación tan precaria que padecía el colectivo de artistas trabajadores en los tablaos.

Unión Flamenca ha llegado a la conclusión de que aunque el único sector del flamenco que cuenta con un convenio regulador específico es el de los tablaos –convenio colectivo estatal del personal de salas de fiesta, baile y discotecas–, muchos de los artistas no sabían de su existencia. La asociación ha denunciado que en pocos casos se cumplen las tablas salariales y que el texto no responde a la realidad artística ni económica actual, por lo que es necesario elaborar otro, para lo que reclaman «que los empresarios de los tablaos se sienten con nosotros, analicemos la situación y lleguemos a un acuerdo».

«En Unión Flamenca somos conscientes de que estamos en una situación económica de crisis, pero precisamente por eso es necesario elaborar un nuevo convenio específico y provisional mientras atravesamos estos meses de incertidumbre. Para ello es necesario que nos sentemos con los empresarios de los tablaos», ha explicado José Cepero, director general de Unión Flamenca.

«Unión Flamenca es muy consciente de la situación tan crítica que atravesamos, pero no podemos aceptar que, una vez más, sea el sector más vulnerable, que en este caso son los artistas, quienes asuman las consecuencias de la crisis», zanja Cepero.

Imagen superior: Casa Patas (foto Facebook Casa Patas)

 

 

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