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Manuel Alejandro, un compositor bautizado en el flamenco

El considerado mejor compositor de canción española del siglo XX recibe el título de Hijo Predilecto de su ciudad de Jerez el 28 de noviembre, día en el que se celebra además una gala en el Teatro Villamarta con Miguel Poveda y Jesús Méndez como invitados.

Parece que el destino sigue haciendo de las suyas y todo se complica ante la celebración de un evento que ha levantado gran expectación entre los jerezanos. El pasado mes de abril, Manuel Álvarez-Beigbeder Pérez debía haber sido nombrado Hijo Predilecto de Jerez, ciudad que lo vio nacer un frío día de febrero de 1933. Con motivo de la pandemia y el consiguiente confinamiento, el encuentro se aplazó hasta nueva fecha. El Ayuntamiento de la localidad gaditana informó no hace muchas semanas que finalmente se celebraría el 28 del presente mes de noviembre, aunque como están las cosas sigue quedando en el aire.

El lugar elegido para la materialización de tan digna como merecida distinción ha sido el Cabildo Antiguo, al que podrán acceder un número bastante reducido de personas debido a las medidas sanitarias. Más tarde, el Teatro Villamarta acogerá un concierto promovido por el Festival de Música Española ‘Manuel de Falla’ en el que participarán nombres del flamenco como Miguel Poveda o Jesús Méndez, así como otros artistas de distintos géneros como Pastora Soler, Diana Navarro, Pilar Jurado, David de María, Enrique Ramil, Joana Jiménez y el afamado pianista de San Fernando Jesús Lavilla.

Según nos cuenta Jesús Méndez, para esta cita recurrirá a alguna de las interpretaciones que ya dejó grabada la Paquera de Jerez en el disco Tierras del Jerez – Así Canta Nuestra Tierra a Manuel Alejandro, editado por Cinterco en 1992 bajo el amparo económico de la Caja de Ahorros de Jerez, y la colaboración de Juan Pedro Aladro y Manuel Ríos Ruiz, entre otros. La Reina de la Bulería dejó su metal caudaloso en dos títulos: Soñadores de España y Sevilla. Este último título, bajo el punto de vista del que escribe estas líneas, una verdadera e insuperable locura.

 

«Cuántas madrugadas de mi niñez me despertaron las voces rotas de Canalejas, de Terremoto… que pasaban de recogida para el Arco, para el Muro, para la Merced» (Manuel Alejandro)

 

Entre San Miguel y Santiago

Aunque a Manuel Alejandro no se le pueda catalogar como letrista flamenco, sí que es cierto que han sido muchos los artistas de lo jondo que se han asomado a sus composiciones porque, sin duda, la esencia del “escribidor de canciones” no se aleja de su crianza. No hay que olvidar que nació en pleno barrio de San Miguel, en el número 2 de la calle Santa Cecilia, a cinco minutos del Cerro Fuerte, donde nació la Paquera un año después, y a siete minutos de la calle Sol, donde vino al mundo Lola Flores, diez años antes. Lo que no es discutible es que algo tendrá que ver el terruño de ese barrio para que en menos de una década florecieran tres de los más grandes artistas de España, cada uno en lo suyo.

Para más inri, el compositor también bebió y en grandes cantidades del barrio de Santiago, pues hasta el angostillo se trasladó con su familia siendo jovencito en una etapa en la que el cante sonaba más que la propia palabra por esas calles de la Merced, Nueva o Cantarería. Cuántas madrugadas de mi niñez me despertaron las voces rotas de Canalejas, de Terremoto… que pasaban de recogida para el Arco, para el Muro, para la Merced”. Así lo expresaba en el texto que aparece en el libreto del disco anteriormente mencionado.

 

«Cuando lo que suena tiene sustancia, como diría Manuel Morao, el flamenco lo recibe con amor para añadirle los soníos negros. La obra de Manuel Alejandro es ejemplo de ello, del acercamiento de los artistas de lo jondo a la literatura popular»

 

Fernanda de Utrera, rota de amor

No solo en ese compact disc se comprueba la facilidad de adaptación que los artistas flamencos muestran en torno a la obra de Manuel Alejandro, caso de José Mercé, Tomasa ‘La Macanita’, Vicente Soto, Ángel Vargas, María José Santiago o la mismísima Lola Flores. Nadie podrá olvidar por mucho que pasen los años la versión Se nos rompió el amor de Fernanda de Utrera por bulerías. La gitana cogió el título que popularizó Rocío Jurado para llevarlo a su terreno, imprimiéndole el sabor del mejor postre calé. Bernarda, por su parte, metía en cuplé por bulerías aquello que decía Cuando tú no estás, no tengo nada, no me queda más que mi dolor… Otra de las que han sucumbido al romanticismo del poeta jerezano ha sido Mayte Martín, embelleciendo más si cabe la composición Procuro olvidarte, o las hermanas jerezanas Paca y Manuela, que no olvidaban cantar eso de Detenedla ya en cualquier fiesta familiar.

Lo que está claro es que el artista flamenco ha sido siempre sensible a otras músicas, desde las más alejadas como la ranchera (recordad lo de Adela ‘La Chaqueta’), el jazz (con Paco de Lucía) o el rock (personificado en Morente), hasta la canción española. Cuando lo que suena tiene sustancia, como diría Manuel Morao, el flamenco lo recibe con amor para añadirle los soníos negros. La obra de Manuel Alejandro es ejemplo de ello, del acercamiento de los artistas de lo jondo a la literatura popular.

 

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Jerez, 1991. Flamenco y comunicación las 24 horas del día. Desde 2012 en prensa escrita, tertulias radiofónicas, programas de tv, presentación de festivales, revistas especializadas... En mi familia todos bailamos por bulerías, aunque yo soy el único periodista.

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