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Un año sin el soniquete de Fernando de la Morena

Fernando de la Morena no tenía compás. El compás tenía a Fernando como a uno de sus ilustres aliados. Fernando tenía ritmo hasta sonriendo, liándose un cigarrito o relatando alguna de sus particulares experiencias. Hoy conmemoramos el primer aniversario de su muerte.

La última vez que cruzamos algunas palabras fue en el Hospital de Jerez, en una habitación en la que pasaba los días luchando con la enfermedad que terminó por ganarle la batalla el 5 de junio del 19. Allí estaban sus primos Pepe y Curro de Joaquina, muy atentos siempre a Fernando de la Morena. No conversamos demasiado, él estaba pendiente a su móvil, aunque sí quedó pendiente rendirle homenaje una vez recibiera el alta. Nuestras ganas y esperanzas superaban con creces la delicada realidad por la que pasaba el cantaor.

Unas semanas más tarde lo despedíamos entre la sorpresa y la tristeza en la Iglesia de Santiago, barrio que lo vio nacer un 7 de abril de 1945. Muchos de los tantos amigos que poseía Fernando no pudieron darle el último adiós, pues solo transcurrieron unas pocas horas desde que cerró los ojos para siempre hasta que se celebró la misa por su eterno descanso. Los trámites se agilizaron para bien de la familia, ya con fuerzas mermadas. Algunos como Carlos Martín Ballester hicieron lo imposible para llegar a tiempo desde Madrid.

 

«Lo recuerdo contando anécdotas a los más jóvenes, con su creativo argot y sobrenatural don de gentes. No era rogado, cantaba si estaba a gusto y así se podía llevar horas»

 

Desde ese día pocas consideraciones se han tenido con el gran Fernando, a quien hay que agradecer de por vida su aportación a la historia del flamenco. La personalidad, autenticidad y compás de Fernando Carrasco Vargas ha marcado una época y a una generación, sobre todo en Jerez, aunque en cualquier parte del mundo su estilo era –y es– admirado. Sin ir más lejos, en Japón han convertido sus bulerías en auténticas bandas sonoras de cualquier centro de baile. ¿Quién no ha tocado las palmas o se le ha movido el cuerpo con eso de las papas aliñás? Como curiosidad, Fernando estuvo como maestro de ceremonias en la gala Jerez con Japón de la Fiesta de la Bulería 2019 junto a Shoji Kojima, mítico bailaor japonés.

Entre los contados reconocimientos públicos que ha recibido en memoria se encuentra el del Centro Cultural Flamenco Don Antonio Chacón, entidad jerezana que le ha dedicado todos los eventos llevados a cabo en el año 2020. A decir verdad, Fernando encontró en esta ensolerada peña el calor de sus socios, caso del presidente de la misma, Juan Alfonso Romero. Junto a él y otros como Domingo Rubichi, su último tocaor, o Ali de la Tota, acostumbraba a comer pescaíto frito todas las semanas, hasta llegar a la bohemia Peña Luis de la Pica para compartir con quien estuviera en la madrugá. También la sala de fiestas La Guarida del Ángel dedicó su edición 2020 del Off Festival a la figura de Fernando, con una gran exposición monográfica de la fotógrafa y amiga Ana Palma, entre otros actos.

 

«La noche del 5 al 6 de junio conmemoramos el primer aniversario de su muerte, un año sin su soniquete, ese que marcó el paisaje sonoro de un Jerez que le debe un gran homenaje al artista»

 

Este cantaor era muy querido, y no es un tópico. Fernando caía bien siempre, sabía estar y eso no es fácil en tantos años de calle. Lo recuerdo contando anécdotas a los más jóvenes, con su creativo argot y sobrenatural don de gentes. No era rogado, cantaba si estaba a gusto y así se podía llevar horas. Está claro que era uno más de esa generación prodigiosa que necesitaban del encuentro y la convivencia para desarrollar su arte. Luis El Zambo, Alfonso Carpio ‘Mijita’, Manuel Moneo, Paco ‘El Gasolina’, Vicente Soto, Moraíto o Manuel Soto ‘El Bo’… Alguno de los tantos nombres que sirven de referencia a los nuevos valores y que cumplen con ese perfil festero de nuestro protagonista.

Y es que Fernando no tenía compás, es que el compás tenía a Fernando como a uno de sus ilustres aliados. Fernando tenía ritmo hasta sonriendo, liándose un cigarrito o relatando alguna de sus particulares experiencias. El 6 de junio conmemoramos el primer aniversario de su muerte, un año sin su soniquete, ese que marcó el paisaje sonoro de un Jerez que le debe un gran homenaje al artista.

 

→ Ver aquí el artículo de Juan Garrido de junio de 2019 con motivo de la muerte del gran Fernando de la Morena.

 

Imagen superior: Fernando de la Morena en la Peña La Bulería, Jerez. Foto: Juan Garrido

 

Fernando de la Morena, con Domingo Rubichi. Peña La Bulería, Jerez. Foto: Juan Garrido

 

Fernando de la Morena, con Juan Garrido, autor de este artículo, en Onda Jerez.

Fernando de la Morena, con Juan Garrido, autor de este artículo, en Onda Jerez.

 

Fernando de la Morena, en el homenaje a Moraíto. Peña La Bulería, Jerez. Foto: Juan Garrido

Fernando de la Morena, en el homenaje a Moraíto. Peña La Bulería, Jerez. Foto: Juan Garrido

 

Fernando de la Morena, con el guitarrista almeriense Tomatito en el Centro Cultural Flamenco Don Antonio Chacón, Jerez. Foto: Juan Garrido

Fernando de la Morena, con el guitarrista almeriense Tomatito en el Centro Cultural Flamenco Don Antonio Chacón, Jerez. Foto: Juan Garrido

 

Fernando de la Morena, con Shoji Kojima en la Fiesta de la Bulería, Jerez - Japón 2019. Foto: Juan Garrido

Fernando de la Morena, con Shoji Kojima en la Fiesta de la Bulería, Jerez – Japón 2019. Foto: Juan Garrido

 

 

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Periodista. Jerez. Sé bailar por bulerías. Nada como la intimidad de la radio y el romanticismo del papel. Ahora, también en tv.

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