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Juan Valderrama: algunos aspectos desconocidos

Hay días que es mejor no salir de casa porque las noticias te acosan y revuelven tu alma ya afligida por el inexorable paso del tiempo.

Si bien es cierto que se han escrito numerosas biografías sobre el maestro de Torredelcampo, hay algunos aspectos dentro de la musicología y el flamenco que aún quedan por decir de Juan Valderrama. Este niño hijo de una familia de agricultores y campesinos, el cual no pasó grandes problemas en su niñez, llego a este mundo y seguramente correteando por las cercanías de la Iglesia de San Bartolomé (iglesia del siglo XVI) con la garganta más privilegiada de todos los tiempos, tal vez por el buen aceite de oliva que se degusta en su pueblo visionando las distintas murallas y torres que vigilan el pueblo desde época ibero-romana como la Olvidada. También se puede añadir la Torre de la Aldehuela, la de Muña o el Castillo del Berrueco.  Sí de todos los tiempos y de todos los cantaores, su voz es la más completa en melisma y calidad musical según informa el tenor Pedro Barrientos, con unos registros sorprendentes y una facilidad musical asombrosa, al cual no le costaba cantar todo lo que se propuso. Eso sí, cada cual que elija lo que quiere escuchar. Aunque este tenor es un personaje de una contrastada calidad científica a lo que la investigación vocal se refiere. Es profesor de canto por el Conservatorio Superior de Málaga, tenor como cantante y compositor de música.

Además, Juan fue prolífico en su faceta cantaora, tanto es así que fue el primero en grabar la soleá titulada como Charamusco en 1951 y cuyo nombre viene reflejado con el título Canto a la Argentina con la guitarra del Niño Ricardo. Aunque debemos tener cuidado con las atribuciones a los cantes, ya que esa misma soleá se le atribuía La Niña de los peines a El Quino de Triana, contándoselo a Juanito Valderrama, y al no tener una grabación del Quino, podemos caer en un profundo error continuo. Esto ha de traducirse a todos los cantaores del siglo XIX al que se le atributen estilos definidos y no tenemos absolutamente nada que identifique un hilo musical que llegue a una conclusión real sobre la autoría de los cantes.

En su faceta cantaora el maestro Juan Valderrama fue el que más obras de flamenco nos dejó grabadas. Cuenta con un total de 417 cuerpos de puro sabor flamenco, aunque puede que hubiese dos o tres más deambulando por algún archivo privado sin que a día de hoy se tenga constancia de su aparición ni de a que cantes se refiere. Por tanto, nos encontramos con el cantaor más prolífico en grabaciones de flamenco de toda la historia, ya que el mismo Antonio Mairena contó con 207. Aparte de eso al maestro de Torredelcampo habría que añadirle toda la copla que grabó y creaciones más comerciales que impregno desde la pizarra hasta el año 2000.

No entraremos en todas las películas que hizo, siendo también el cantaor que más películas grabó. Llego a participar en un total de 7 películas, haciendo sus comienzos en 1956 con El rey de la carretera y terminando con su última aparición en El padre Coplillas en 1968.

Por José Ramón Checa

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