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El abuelo y sus vivencias

Cuando era niño y vivía en el campo, en Palomares del Río, escuchaba cantar de noche a los hombres que guardaban viñas, cortijos o fincas.

-Abuelo, llevas toda tu vida de aficionado al cante y tendrás cientos de anécdotas, por tantos años de relación con los artistas y las vivencias que habrás tenido. ¿Te apetece recordar algunas de esas vivencias y anécdotas?
-Por supuesto que me apetece. La primera vivencia que tuve con un artista, digamos de cierta importancia, fue con Antonio Mairena en la barriada de Su Eminencia, en Sevilla, en la Peña Flamenca El Chozas. Creo que fue en 1977 y el maestro mairenero había ido a esta peña de barrio con su hermano Manolo para concretar las condiciones de un recital con el guitarrista José Cala El Poeta. Yo entonces era un mairenista acérrimo y ver allí el maestro, en la peña donde empezaba a aficionarme, y de mi casa, fue algo muy emocionante. Iba con un abrigo largo y un sombrero tirolés, con unas grandes gafas de sol que le tapaban casi toda la cara. Tengo una foto de aquel día, que le hizo el fotógrafo López, de Torreblanca, en la que se ve a Antonio con Padre Pío al fondo, el que luego sería mi barrio. Recuerdo que lo saludé y que luego se fueron a ver el Betis, que jugaba con Las Palmas.
-¿Asististe al recital de su hermano Manolo?
-Por supuesto. A ese recital ya no fue Antonio. Manuel dio un recital de categoría y tengo que confesar que fue en ese concierto donde acabé de entender el cante de los Mairena, que me costaba. Manolo iba algo resfriado y cantó con un pañuelo en la mano porque estornudó varias veces. Lo escuché a dos metros de él y me conmovió con sus bulerías por soleá, soleares, seguiriyas y tientos. Digamos que me dio con el cante en la cara y que desde ese día me convertí en un gran admirador suyo. Y creció sobremanera mi amor por la Casa de los Mairena, sobre todo por Antonio.
-¿Hablaste de eso alguna vez con Antonio?
-No, con Manolo. Antonio era algo soberbio y le hubiera molestado eso de que escuchando a su hermano pequeño me acabó de entrar si voz. Y a Manolo le gustó que se lo contara. Tuve siempre buena relación con él, aunque también me dejó de hablar una vez por una crítica y estuvimos tres o cuatro años sin mirarnos. Hasta que un día me llamó y me dijo: “Mira, yo te aprecio mucho y me duele que me veas en una peña y que no me hables. No estoy de acuerdo con todo lo que escribes sobre mí, pero te agradezco la crítica de hoy”. Le había hecho una buena crítica a su último disco, que era de saetas. Los cantaores lo que quieren son buenas críticas, y se molestan cuando hablas mal de lo que hacen.
-¿Con Curro no tuviste amistad?
-No, con Curro no. Lo conocí y hablé un par de veces con él, pero no tuvimos amistad. No era profesional y lo escuché pocas veces fuera del festival de su pueblo. Me encantaba cuando hacía las seguiriyas de Francisco la Perla o de Tío José de Paula, Debajo del romeroguardo yo la llave… No voy a decir que era mejor que Antonio en ese palo, como dicen muchos, porque no es verdad, aunque a mí me gustaba porque era más torrero, o sea, seguidor de Manuel Torres, que es uno de mis ídolos. Curro tenía una jondura por seguiriyas que me conmovía.
-¿Llegaste a escuchar a Juan, el otro hermano?
-No, no lo conocí. He escuchado alguna grabación casera y cantaba bien en la línea de esa casa cantaora, aunque no llegó a tener consideración entre los aficionados de fuera de Mairena del Alcor.

-En Mairena hubo algunos cantaores muy buenos, al margen de los Mairena. ¿Te atreverías a opinar sobre algunos?

-Claro que sí.

-Manuel Crespo.
-Manuel fue un buen amigo y lo quise mucho. Era un aficionado muy bueno y cantaba muy bien los cantes de Alcalá por soleá. En lo demás no destacó mucho, quizá por seguiriyas. Sabía más que Briján.

-Confite.
-No lo conocí, pero tengo cosas suyas y era un gran cantaor.

-El Cascabel.
-Buen amigo y gran cantaor. Fue profesional. Cantaor largo, que bordó los fandangos de El Gloria. Murió en accidente de moto cerca de Mairena. Un hombre que tuvo siempre algunos problemas, pero era simpático.

-Fernando Porrito.
-Gran amigo y también un gran cantaor. El mejor sonido flamenco de Mairena, sin duda.

-Antonio Ortega padre.
-Un gran maestro. Largo y sabio. Y un amigo de verdad.

-Joselito Tirado.
-Una maravilla, aunque irregular y bohemio. Iba para figura y se quedó en el intento.

-Calixto Sánchez.
-Un gran maestro.  A la altura de los Mairena.

 

Foto original de Colita (Isabel Steva Hernández)
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Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

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