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Las quejas de El Pele sobre Jerez

No le falta razón al cantaor El Pele cuando dice que los jerezanos cantan en todas partes y los demás no pueden cantar en Jerez.

No le falta razón al cantaor El Pele cuando dice que los jerezanos cantan en todas partes y los demás no pueden cantar en Jerez. No es que en Jerez solo canten los de la tierra, aunque casi. Será seguramente por la gran cantidad de artistas que hay siempre en Jerez. Hay una anécdota muy buena de Manuel Vallejo, de cuando fue a cantar a la plaza de toros a finales de los años veinte del pasado siglo. Cantó por bulerías y alguien le gritó desde el tendido: “¡Vallejo, para cantar por bulerías en Jerez hay que beber agua del Tempul!”. A lo que Vallejo respondió: “En el Tempul me lavo yo los pies”. Cantó por bulerías el maestro sevillano y armó el lío, porque Vallejo bordó ese palo en oro puro.

No me gusta repetirme –algo difícil cuando se escribe tanto–, pero los jerezanos son muy suyos y de lo suyo. Ya me gustaría a mí que los sevillanos fueran de la misma manera, pero no lo son. Sevilla es un poco madre de artistas de todas partes, desde el siglo XIX, cuando iban a sus cafés cantantes los artistas gaditanos, jerezanos, portuenses o malagueños. Podría dar nombres, pero la lista sería interminable. En cambio, si miramos lo que se daba en los cafés jerezanos, apenas había artistas sevillanos o malagueños. Salvo cuando salía uno que acababa con el cuadro, como cuando salió Silverio Franconetti y cada vez que iba a cantar a Jerez la liaba.

El mismo Antonio Mairena tardó mucho en entrar en Jerez y tuvo que hacerlo de la mano del guitarrista Manuel Morao, quien se encargó de presentarlo y meterlo en las fiestas particulares para que se empapara de todo en el ambiente. Lo cuenta el propio Manuel en el libro que escribió sobre su vida Juan Manuel Suárez Japón. Luego, parte de la flamenquería jerezana se hizo muy mairenista, quizá porque el propio Mairena era muy jerezanista, gran admirador de Manuel Torres y de otros artistas de la tierra.

Pero lo de Jerez no es solo con artistas de otras provincias, sino con sus propis artistas. ¿O es que Jerez le ha hecho justicia al gran maestro Chacón? Ni a Chacón ni al Niño Medina, por no hablar de José Cepero. Fui amigo de Manuel Soto Monge El Sordera, para mí uno de los grandes del cante jerezano de buena escuela. Una noche cantó en una peña flamenca de Sevilla y tuve el honor de presentarlo en el escenario, algo que no olvidaré jamás.

Cuando empezó a cantar, se percató de que había entrado en el salón de actos el gran Antonio el de la Carzá y dejó de cantar para darle un abrazo y confesarle su admiración. Esa noche hablé con Manuel Sordera sobre artistas sevillanos y al llegar a Marchena, me dijo: “Ese era un bicho, pero en Jerez no gustaba mucho”. A Chacón y a Manuel Torres, sí.

 

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Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

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