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La lucha por los Giraldillos

No es nada fácil esto de hacer justicia y acertar con los Giraldillos, los premios de la Bienal de Flamenco de Sevilla, pero habrá que hacerlo con transparencia y ante notario.

El Giraldillo fue uno de los premios de flamenco más deseados a partir de que lo conquistara el cantaor mairenero Calixto Sánchez en la I Bienal de Flamenco, en la primavera de 1980. Mario Maya, Manolo Franco y Javier Barón lo colocaron en un lugar inalcanzable, y desapareció. Eso de poner a pelear a los profesionales no parecía muy correcto y el concurso pasó a mejor vida. Ahora se dan un buen puñado en cada edición y se va notando ya la presión que ejercen aficionados y críticos para la concesión.

En todo hay intereses, y en el festival sevillano no podía ser menos. Solo fui jurado una vez y lo dejé cuando, en un mano a mano entre Jesús y Méndez y Antonio Reyes, premiaron solo a uno, al de Chiclana, dejando al jerezano hundido. Era un espectáculo de los dos, así que fue una injusticia porque se tendría que haber premiado a los dos o a ninguno, al menos en mi opinión.

 

«No es mala idea que en un festival de la importancia de la Bienal se conceden premios a las mejores disciplinas, siempre según un jurado de expertos. El problema es que a veces el jurado no ve todos los espectáculos»

 

Un crítico nunca debería intentar siquiera influir en el jurado o la organización para que se le dé el Giraldillo a ningún artista. Y sucede. Es más, los hay que lo hacen sin rubor alguno y que ya han apostado por sus favoritos de una manera pública. Sin haber estado en la Bienal sería capaz de dar la lista de los galardones de este año, pero no lo voy a hacer por vergüenza torera. Y hablando de torería, hasta hay toreros sevillanos que proponen nombres, los de sus cantaores, bailaores o guitarristas preferidos, como antaño, Lagartijo, el Guerra, Mazantini o Fuentes ponían o quitaban reyes del cante.

No es mala idea que en un festival de la importancia de la Bienal se conceden premios a las mejores disciplinas, siempre según un jurado de expertos. El problema es que a veces el jurado no ve todos los espectáculos porque son muchos y resulta complicado. ¿Se hace ante notario, además, o al final es la organización quien decide la lista de premiados? Esto se hacía en los premios Flamenco Hoy, de Alfonso Eduardo Pérez Orozco. Votabas y ya no sabías nada más hasta que te enterabas de los premiados, con sorpresas como la del premio a Morente por un disco que aún no había salido al mercado.

No es nada fácil esto de hacer justicia y acertar con los Giraldillos, pero habrá que hacerlo con transparencia y ante notario.

 

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Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

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