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Málaga la Cantaora

¿Qué pasa con el flamenco en Málaga la Cantaora, según la definió Manuel Machado? Málaga jugó un gran papel en la gestación del flamenco y dio grandes figuras del cante como Juan Breva, El Canario de Álora, El Perote, La Trini, La Rubia, La Águeda, La Juanaca, Andrés Vivar, El Pena padre o El Cojo de Málaga.

Hace unos días nos hacíamos la pregunta de qué pasa con el flamenco en Cádiz y hubo algo de revuelo. Hoy nos hacemos la misma pregunta, pero con Málaga. ¿Qué pasa con el flamenco en Málaga, la Cantaora, según la definió el gran poeta sevillano Manuel Machado? Esta importante ciudad andaluza se ha quedado casi siempre fuera de los estudios sobre la historia del flamenco, como si no hubiera aportado nada, como si todo se fraguara en Cádiz y Sevilla. Ya saben, la vieja teoría de Andalucía la Baja, de la vía del tren. Gran injusticia, porque Málaga jugó un papel importantísimo en la gestación del flamenco y ha dado grandes figuras del cante como Juan Breva, El Canario de Álora, El Perote, La Trini, La Rubia, La Águeda, La Juanaca, Andrés Vivar, El Pena padre o El Cojo de Málaga, por no hacer interminable la lista, aunque podríamos seguir hasta aburrir a las ovejas. No digamos en la faceta del baile, como aquella Cuenca rompedora, por citar solo a la más popular.

Pero si ya es fundamental Málaga para el flamenco por haber dado a estos artistas y a otros y por la importancia de sus cafés cantantes, lo es también por la gran cantidad de intérpretes, de las tres especialidades, que se afincaron en esta ciudad o que la frecuentaron temporalmente, que algo dejarían en ella. Me refiero a nombres como el de Antonio Monge Rivero El Planeta, una figura histórica de la que ya nos ocupamos hace unos años, descubriendo su identidad y el hecho de que pasara los últimos años de su vida en la calle San Juan de esta ciudad, donde murió en 1856, aunque naciera en Cádiz en 1790. También se hizo malagueño de adopción su sobrino Lázaro Quintana Monge, nacido también en Cádiz, en 1802, al que descubrimos viviendo con su célebre tío materno en la citada calle, y antes, en 1842, en la calle Saavedra. Estas dos figuras merecen un estudio desde Málaga, porque fueron fundamentales en su época. Pero también se hicieron malagueños otros cantaores importantes como Francisco Ortega Vargas El Fillo, el hijo del primitivo Fillo, Antonio Ortega Heredia. El Fillo hijo vivió allí algún tiempo con la rondeña María la Andonda, con la que tuvo hijos en Málaga. Y frecuentó mucho esta ciudad otro cantaor fundamental de aquella época, Tomás el Nitri, nacido en El Puerto de Santa María en 1838 y muerto en Jerez en noviembre de 1877. Criado en Cádiz, su vinculación con Málaga fue muy importante debido a su gran amistad con el primer hijo varón del Planeta, Francisco Monge Vara, y con otro hijo de Antonio Monge, Tomás el Planeta, cómico y banderillero. De hecho, se ha dicho, aunque con poca información seria, que fue en Málaga donde el enigmático gitano portuense recibió la Llave del Cante. Silverio Franconetti estuvo también muy ligado a la tierra de La Trini, en la que se casó en 1868 con la linarense Ana Torrecilla, con quien vivió en la calle Don Juan de Málaga y donde cantó en multitud de ocasiones, antes y después de irse a América. Lo de que cantara antes de su marcha al Nuevo Mundo no podemos demostrarlo todavía, pero parece que sí, que el sevillano estuvo por allí siendo muy joven. Para no cansar, destacar que otros muchos artistas flamencos estuvieron igualmente vinculados a Málaga, como fueron Paco el Sevillano, El Rojo el Alpargatero, Enrique Ortega Feria, Fernando el de Triana o el mismísimo Chacón.

Estos días andamos metidos en faena buscando a los artistas flamencos que vivieron en Málaga en el siglo XIX, porque esto nos demostrará que las escuelas cantaoras no se forman por obra y milagro del cielo, sino por el trasiego de artistas de una ciudad a otra. Alguna vez hemos dicho que la escuela sevillana, de la que tanto se habla, no se podría entender sin los artistas de Cádiz, Jerez o Málaga. Lo mismo podemos decir de esta última ciudad. Málaga es cantaora, sí, pero algo tuvieron que ver los que sin ser nativos de ella decidieron hacerse malagueños de adopción. Deberían invertir en investigar bien este importante legado cultural.

 

* Artículo publicado originalmente en ExpoFlamenco el 27 de abril de 2016

 

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Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

1COMENTARIO
  • Paco de Cái 1 julio, 2019

    Desde luego hacer un estudio sobre el flamenco es una necesidad, pero no solo con Andalucía la baja, hay que hacerlo con toda la Andalucía. Seguramente que Córdoba, Huelva, Granada incluso con Jaén y Almeria. Lo que creo que pasa es que cuando un sevillano o un gaditano cuando escribe una crónica o un libro flamenco parece ser que se olvida de las demás provincias y para él solo existe la suya. Un ejemplo sobre las coplas, la sociedad Arriate escribió que el tema de coplas sobre Cái eran de 280, de Sevilla casi mil, pero y de Jaén cuántas hay. Para escribí un comentario sobre el flamenco, creo yo, se necesitan tantos tomos como la Enciclopedia Espasa. Saludos flamencos.

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