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Medio siglo sin Pepe Pinto

El 6 de octubre de hace cincuenta años moría el gran cantaor sevillano Pepe Pinto en su domicilio de la calle Calatrava, donde vivía con su esposa, la gran Niña de los Peines. Fue una de las primeras figuras del cante y uno de los grandes empresarios del género.

Tal día como hoy –6 de octubre– de hace cincuenta años moría el gran cantaor sevillano Pepe Pinto en su domicilio de la calle Calatrava, 20, donde vivía con su esposa, la gran Niña de los Peines, que nunca fue consciente de que había enviudado, por su enfermedad, que la dejó sin memoria. Así y todo, como hubo tanto ajetreo aquella noche en el domicilio conyugal, Pastora llegó a preguntar: “¿Se ha muerto Pepe, quizá?”. Y sí, el gran cantaor macareno había muerto con el hígado reventado y la pena de dejar al amor de su vida en una cama, desmemoriada y llamando a sus gitanos.

 

«Se llevaban 13 años –Pastora a él–, pero eso jamás fue un problema. Tuvieron algunos, pero ese no. Se quisieron hasta la muerte y fue una bonita historia de amor»

 

En la madrugada del 5 de octubre de 1969, Pepe Pinto se sintió mal repentinamente y se metió en el cuarto baño de casa, donde llegó a vomitar sangre. Llamaron a su médico, don José Rivero Fonta, que viendo su estado mandó ingresarlo en el Hospital sevillano García Morato. Entró ya en coma y, viendo que no tenía solución, decidieron mandarlo a casa para que muriera en su cama junto a su mujer y hermanos. Murió a las seis y media de la mañana y fue enterrado al día siguiente a las diez y media de la mañana en el Cementerio de San Fernando de Sevilla, donde los hermanos Domínguez Solano habían medio acabado el panteón familiar, frente a la tumba del torero El Espartero, cerca de la de Gabriela Ortega Feria, la madre de Rafael y Joselito, y del impresionante mausoleo del gran torero de Gelves, obra de Mariano Benlliure.

Poco tiempo antes, Pepe le cantó este fandango a Pastora, casi sin que ella supiera quién se lo había cantado:

 

Diera parte de mi vida
por verte buena otra vez.
¡Dios mío, nunca creía
que quisiera a mi mujer
igual que a la madre mía!

 

No es de sus mejores letras, pero sí la más apasionada y dolorosa. Y es que José Torres Garzón, Pepe Pinto, estuvo toda su vida enamorado de la Niña de los Peines, la cantaora, y quiso con locura a Pastora Pavón Cruz, la mujer. La conoció en el Casino de Arahal en 1919, cuando Pepe tenía solo 16 años. Pastora estuvo ese día en el pueblo de su madre, Pastora Cruz Vargas, y de su hermano mayor, José Ángel Pavón Cruz, conocido por Arturo. Entró en el Casino, en la Plaza de la Corredera, al lado del Ayuntamiento, y cuando Pepe la vio, una morenaza de 29 años, la mejor cantaora ya de España, se fue para ella y le dijo que la admiraba como no había admirado jamás a nadie.

Catorce años después, en 1933, se casaron en la Parroquia de San Gil, en la Macarena, con los guitarristas Antonio Moreno y el Niño Ricardo como testigos. Se llevaban 13 años –Pastora a él–, pero eso jamás fue un problema. Tuvieron algunos, pero ese no. Se quisieron hasta la muerte y fue una bonita historia de amor.

 

«José Torres Garzón, Pepe Pinto, estuvo toda su vida enamorado de la Niña de los Peines, la cantaora, y quiso con locura a Pastora Pavón Cruz, la mujer»

 

Pepe Pinto ha sido uno de los tres o cuatro cantaores más grandes de Sevilla, con Manuel Vallejo, Manuel Centeno, Manolo Caracol, El Carbonero y Pepe Marchena. Fue un niño prodigio del cante al que subían a las mesas de los bares del barrio para que cantara por fandangos, un estilo suyo. Cantaba entonces junto a otro niño prodigio, El Carbonerillo, y los dos formaron una revolución en Sevilla, hasta el punto de que les sacaron este fandango:

 

De bailaoras y toreros
Sevilla tiene la fama.
Pero en el cante flamenco,
se llevan la laureada
El Pinto y El Carbonero.

 

Su atracción por el juego lo convirtió en uno de los mejores croupiers de Sevilla y como se lo rifaban en los casinos, abandonó el cante nada más comenzar su carrera. Cuando Primo de Rivera, en 1923, prohibió los casinos, Pepito el Pinto decidió reemprender su carrera de cantaor y desde esa fecha hasta su muerte fue una de las primeras figuras del cante y uno de los grandes empresarios del género. Lo demás ya lo conocen sobradamente.

 

 

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Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

1COMENTARIO
  • Paco Benítez Flamenco 6 octubre, 2019

    Grande ha sido la historia de estos dos cantaores Pastora y el Pinto, un amor con antología como la de Romero y Julieta. Según los comentarios y crónicas leídas por estos fenómenos del cante, sé por grandes amigos del arte flamenco (los cuales me reservo sus nombres) que pastora Pavón presumía de su andares y de su gracia en los tablaos. Me hago la idea, de tal garbeo de una mujer que marcó una época. Según los libros que obran en mi poder, era una faraona de los sentimientos y de los cantes de decirlo como mandan los cánones del arte flamenco. Pepe Pinto sí era más mayor en edad que Pastora. Un amor de antaño de los del siglo de cuentos de hadas como de Romero y Julieta. En la enfermedad de Pepe, que falleció creo que 15 días antes de su querida esposa, que también tenía esa traicionera enfermedad como arteriosclerosis y la mente no le funcionaba. Por eso día tras día preguntaba donde está mi marido, y mi gitano, donde están mis gitanos? Su fallecimiento fue un bombazo en Sevilla y no creo que se vuelva a repetir una historia de amor más bonita y más sana purificada que la de estos dos célebres que marcaron historia por los siglos de los siglos… Pepe Pinto falleció un 6 de noviembre de 1969, a consecuencia de algo relacionado con el hígado, pues escupía sangre y no se pudo hacer nada por salvarlo. Y Pastora Pavón, en el año 1969 un 26 del mismo año y mes. Yo les mando besos al cielo a quienes tanta admiración le teníamos toda España.

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