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Pastora y la III Llave del Cante

La Niña de los Peines se quedó sin la Llave del Cante, pero tuvo su homenaje en Córdoba, ya que en Sevilla no lo tuvo. Le pusieron un monumento en la Alameda de Hércules en 1968, con Mairena también en la organización y la artista ya con la cabeza en Pamplona. Casi ni se enteró.

Ninguna mujer ha tenido jamás la Llave del Cante, que en vida solo la han tenido El Nitri, Manuel Vallejo, Antonio Mairena y Fosforito. A título póstumo, Camarón, por una chapuza de la Junta de Andalucía, que registró las distinción y ahora solo la puede entregar el Gobierno andaluz. ¿Irá la sexta a manos de una mujer? El tiempo lo dirá y de momento la tiene el gran maestro de Córdoba, de una manera merecida puesto que es la máxima figura del cante de este tiempo, aunque ya no cante.

En 1954, Antonio Mairena, entonces un cantaor de segunda fila, dijo que la única merecedora de ese trofeo era la Niña de los Peines. Ni imaginaba que siete años más tarde, con Pastora viva y cantando, la tendría el propio Mairena porque así lo quiso el poeta pontanés Ricardo Molina Tenor. Como no podía darle la Llave de manera directa a Mairena, al no ser una de las figuras de aquel tiempo, pensó en someterla a concurso en el III Concurso Nacional de Córdoba. ¿Cómo iba a justificar Ricardo, Córdoba, darle la Llave a Mairena y no a Pastora, Marchena, Caracol o Valderrama? A través de un concurso amañado, como fue el de 1962.

Antes de lo de la Llave, Ricardo y Mairena ya trabajaban en el libro Mundo y formas del cante flamenco, editado en 1963. Tuvieron tiempo de planificar lo de la Llave, pero había un problema: Mairena había dicho en una entrevista hecha por Juan de la Plata en 1954 que Pastora era “la única merecedora”. La adoraba y podría haber luchado para que se le diera de manera directa a la gran cantaora, la mejor de todos los tiempos. No había que obligarla a concursar, entre otras cosas porque la Llave nunca se había dado mediante concurso. ¿Por qué entonces sí?

 

«Ricardo Molina le dio la Llave a Antonio Mairena en el momento oportuno, y este se hizo el amo y fue capaz de embarcar en el proyecto a intelectuales, escritores, críticos, poetas, políticos y artistas»

 

Pastora y el Pinto tuvieron noticias de que se iba a organizar lo de la Llave en el Concurso Nacional de Córdoba, y que se le iba a dar a Mairena. Se enfadaron los dos, porque ese trofeo podría haber sido un buen retiro definitivo de la Niña de los Peines y, a través de ella, un reconocimiento del papel de la mujer en el flamenco. ¿Cómo tranquilizar a Pastora, que era, además, de armas tomar? Le dan un homenaje en Córdoba en 1961, un año antes de la entrega de la Llave a Antonio Mairena. Ricardo Molina y Antonio Mairena estaban detrás de ese homenaje.

Esa fue la jugada. Hubiera sido magnífico haber dado esa llave a Pastora en el homenaje de 1961. Pero Ricardo Molina ya había elegido a su amigo Antonio Mairena. Pastora y el Pinto se dieron cuenta de la jugada, pero un homenaje en Córdoba, con muchas figuras y una buena organización, era también algo importante, tanto o más que recibir una distinción que tampoco es que tuviera mucha importancia en esos años, entre otras cosas porque no se daba desde 1926, que la recibió Manuel Vallejo en el Teatro Pavón de Madrid.

Ricardo le da la Llave a Mairena en el momento oportuno, porque habían nacido ya los festivales de verano, las peñas, el movimiento de la flamencología, los concursos nacionales y la crítica especializada en los grandes medios de comunicación. Antonio Mairena, que era un hombre listo, se subió a ese carro y se convirtió en la figura del cante no comercial. En el amo, vamos, porque fue capaz de embarcar en el proyecto a intelectuales, escritores, críticos, poetas, políticos y artistas. Todo giraba en torno a Mairena y él controlaba este arte como un presidente de gobierno podía controlar un país.

Pastora se quedó sin la Llave del Cante, pero tuvo su homenaje en Córdoba, ya que en Sevilla no lo tuvo. Le pusieron un monumento en la Alameda de Hércules en 1968, con Mairena también en la organización y la artista ya con la cabeza en Pamplona. Casi ni se enteró. Dos o tres días después, pasó por delante del monumento, en la Pila del Pato, y su hija le dijo: “Mira, mamá”. Y Pastora, delgada y con gafas oscuras, preguntó: “¿Quién es esa?”.

Foto: elcorreoweb

 

 

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Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

1COMENTARIO
  • Paco Benitez Flamenco 26 agosto, 2019

    ANTONIO MAIRENA ERA UN SER QUE APARTE DE SER UN GRAN FLAMENCO Y CONOCEDOR DE LOS PALOS QUE DOMINABA A LA PERFECCIÓN, ERA UNA PERSONA QUE SOLO MIRABA SUS PROPIOS INTERESES, Y NUNCA NUNCA SE LIMITÓ A DECIR ESTE CANTAOR ES BUENO Y HAY QUE DARLE LA MANO, LO QUERÍA HACER TODO. BAILABA POR TANGO, POR BULERIA MAS MAL QUE BIEN, PERO HACIA SUS DESPLANTES, OSEA, QUE NO QUERÍA QUE LE HICIERAN SOMBRA… PASTORA ESTABA DELICADA DE SALUD Y SU MARIDO PEPE PINTO LE SUPLICABA A RICARDO MOLINA QUE EL MACHISMO DEBERÍA DE ACABARSE Y LA LLAVE DE ORO SE LA MERECIA SU SEÑORA, PERO ANTONIO MAIRENA SE ENCIJÓ DE HOMBRO Y MIRÓ PARA OTRO LADO. EN RESUMIDAS CUENTAS, QUE ESE AÑO DE 1962 LA LLAVE DEL CANTE SE LA LLEVÓ EL MENDA DE MAIRENA, SIETE AÑOS DESPUES NOS DIJO NUESTRA PASTORA YA SIN LUZ Y CON LA MENTE VACIA, MIRA SI LA TENÍA VACIA QUE NO RECONOCIÓ SU PROPIO BUSTO ANTES DE MORIR… LAS COSITAS DEL FLAMENCO. DOLOR PARA PEPE PINTO Y PENA PARA SU ESPOSA.

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