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Reconocimiento a El Pele en Paradas

Si en Paradas decidieron que este año la Semana Flamenca era para reconocer la trayectoria y magisterio de Manuel Moreno Maya El Pele será por algo, porque en Paradas no suelen hacer muchas tonterías.

Tengo cientos de motivos para apreciar a El Pele y ninguno para cuestionarme por qué este aprecio desde hace, digamos, casi media vida. Lo conozco desde hace décadas y he vivido con él algunas experiencias que nada ni nadie lograrán conseguir que las olvide. En Sevilla, en Andalucía y también fuera de nuestras fronteras. No recuerdo la primera vez que lo escuché en persona, pero sí que fue algo maravilloso. Seguramente estaría Antonio Montoya por medio, como en el encuentro con tantos otros artistas, Vicente Amigo entre ellos.

No sé si meteré la pata, porque no está el horno para bollos últimamente, pero Montoya es el representante artístico al que más he admirado siempre, quizá porque es el que mejor conozco y al que más he tratado. Por tanto, podría escribir un ensayo literario sobre él, su pasión, talento y arrojo como aficionado, con independencia de su trabajo de mánager o representante. Y él es en gran parte el responsable de que estemos hoy todos aquí para rendir honores al gran cantaor cordobés. Por tanto, señor Montoya, mi bienvenida y mi respeto.

A los críticos o flamencólogos nos cuesta a veces separar al cantaor del hombre o a la cantaora de la mujer. Digo también lo de la mujer porque no está la cosa para omisiones con esto del machismo y el feminismo flamencos, por desgracia tan de actualidad. Me encantaría poder separar al cantaor El Pele del ciudadano cordobés Manuel Moreno Maya, pero es imposible porque este señor canta en total armonía y coherencia con el ser humano que es. Esa voz y esas maneras no las veríamos, por poner un ejemplo, en un cantaor como Calixto Sánchez o Miguel Poveda, que tienen otras cualidades más que estimables. No los veo metidos en una voz y en unas maneras como las de nuestro homenajeado.

¿Se imaginan a Manolo Caracol, con su cara, rasgos y hechuras gitanas, con la voz de Angelillo? ¿O al de Vallecas con la de Caracol? Imposible imaginar a Antonio Mairena, con su enorme presencia de rey gitano, moviendo la barbilla como el Niño de Marchena. O a La Paquera de Jerez diciendo, como Rocío Márquez, que la inspiran los cuadros de Rubens y no los corrales del Barrio de Santiago y una olla de puchero encima de una mesa de tablas. Así está el cante jondo, cada día menos jondo y con más tonterías que un mueble bar.

Hemos escrito poco sobre esto y nos ayudaría a entender mejor a los artistas. Quiero decir sobre lo de separar al artista del hombre. En el caso de El Pele, hasta sería poco recomendable porque es un ser humano divertido, espontáneo, de gran frescura y tremendamente afectivo. Tiene también su guasa, pero la guasa de los flamencos es algo que forma parte de ellos y si la sabemos entender es una verdadera fuente de inspiración.

He dicho siempre que lo más importante del arte flamenco son los artistas, muy por encima de los flamencólogos, críticos, representantes o peñistas. El artista es el que crea o el que interpreta, el que pone la pasión, el duende y el pellizco. El que emociona y hace que se nos ponga la piel de gallina. Cuando hablo de artistas no hablo de meros imitadores que calcan a los maestros, sino de cantaores o cantaoras que aportan cosas y que tienen un sello. Vivimos una época de grandes copistas o imitadores.

¿Desde cuándo no sale una voz nueva, fresca, distinta y con personalidad? Sin embargo, la crítica en general se hace fan de estos imitadores, algo que no he visto en mis cuarenta años ejerciendo esta profesión. El crítico no puede ser fan de ningún artista. Y si lo es, es algo que no puede airear en las propias críticas. No estamos para llevarnos bien con los artistas flamencos, sino para analizar lo que hacen con todas las consecuencias. Tampoco para tirarnos de los pelos, pero nunca para ser un palmero del artista que le guste a cada crítico.

¿Desde cuándo no sale una voz como la de El Pele? Y algunos dirán que, hablando de imitadores, el cantaor de Córdoba es un copista de Manolo Caracol, algo que no es ni mucho menos cierto. Un copista era, por citar solo a uno, el ya desaparecido Pepe Collantes de Terán, de Dos Hermanas. El Pele caracolea con arte, pero no es un copista, porque copista es el que se ajusta a la partitura y nuestro protagonista de esta noche no se ajusta a partitura ninguna porque es un cantaor anárquico, aunque dentro de un orden, el suyo, el que él mismo se impone.

Anárquico significa desordenado y El Pele domina de tal manera la voz, el compás y el ritmo que no puede ser catalogado como desordenado. Es decir, es un anárquico con mucho control sobre lo que hace, debido a los conocimientos que posee sobre el cante en general. Yo le he escuchado bordar a Juan Talega sin imitarlo, solo interpretando su temple y esencia. Y cantar una malagueña de La Trini con la delicadeza de un Bernardo el de los Lobitos y la enjundia de un Manolo Caracol.

Los cantaores geniales nunca han abundado. Los que cantan bien, sí. Genios de verdad no ha habido tantos como la historia registra, pero los que ha habido han marcado este arte, el del cante jondo. Chacón, la Niña de los Peines, Manuel Torres, Marchena, Caracol, Morente o Camarón son algunos de estos genios que dejaron una huella imborrable. Llenaron etapas fundamentales de nuestro arte y dejaron unas obras que han influido en varias generaciones.

El cordobés es el cantaor preferido de casi todos los de la generación posterior a la suya, desde Arcángel a Estrella Morente o Miguel Poveda. Ha habido casos así en la historia del flamenco, pero tampoco muchos. Artistas que son la inspiración de otros artistas, como, por solo citar algunos, El Chaqueta, Miguel el Rubio, Antonio el de la Calzá, El Chino o el propio Pele. Recuerdo, por ejemplo, la admiración que le tenían Camarón de la Isla y Enrique Morente.

El Pele es un cantaor cordobés que gusta mucho en Sevilla, donde canta muchas veces a lo largo del año, cuando no en la Bienal en los festivales de verano o en las peñas flamencas de la provincia. Ha tenido actuaciones memorables en nuestra ciudad, como aquella en los Reales Alcázares, en la Bienal, que le cantó por soleá a Manuela Carrasco en el Patio de la Montería y todavía tiene mareos el Giraldillo. Aquella actuación le sirvió para ser aún más admirado en la capital andaluza.

Aunque fue en los ochenta cuando irrumpió con fuerza en el cante a raíz de su disco La fuente de lo jondo (1986), es cantaor desde niño. Nació con el don, sin duda, pero le costó lo suyo hacerse figura del cante. Es verdad que cuando lo intentó había un ramillete de estrellas muy importantes, como los citados Camarón y Morente, además de su paisano Fosforito, Lebrijano, José Menese o Turronero. No era fácil meter la cabeza, como le ocurrió a Antonio Mairena en los años treinta. Pero cuando salió a la luz el citado disco, con Vicente Amigo a la guitarra, que fue un pelotazo, El Pele empezó a cantar en todas partes, porque además estaba en un momento de voz increíble.

Va a tener hoy un importante reconocimiento en la Semana Flamenca de Paradas, que se celebrará del 17 al 23 de marzo con la participación de destacados conferenciantes y artistas. Dada la importancia de esta semana flamenca, el cantaor está como un niño con zapatos nuevos y actuará en la clausura junto a la cantaora sevillana Remedios Amaya. Un lujo al alcance de quienes quieran estar ese día y llenar La Comarcal en honor de un artista que está disfrutando en vida de lo que significa ser querido y admirado en casi todo el mundo. El Pele da todo lo que tiene cuando se sube a un escenario, pero también recibe mucho, porque es idolatrado por los jóvenes artistas y aficionados, y querido de verdad por todo el que ame a un arte por el que el artista cordobés está dando su vida.

Dice El Pele que lo de hoy no es un homenaje, sino un reconocimiento. Es lo mismo, querido maestro. El homenaje no es porque estés tieso o para que te quedes en tu casa y no cantes más. Es una manera, la mejor, de reconocer tu magisterio, tu trayectoria, tu raza como cantaor genial que lo ha dado siempre todo. No eres el típico cantaor genial que escurre el bulto o que se esconde detrás de las genialidades, sino el jabato que se deja jirones de su piel en cada pelea con el cante, sin bajar el tono de la guitarra para aliviarte. No te van a reconocer solo el pellizco y la pincelada genial, sino muchas décadas de entrega a un arte que sin ti, sinceramente, sería muy aburrido, porque no eres un cantaor cuadriculado, sino un artista del cante. Si en Paradas decidieron que este año la Semana Flamenca era para reconocer tu trayectoria y magisterio, será por algo, porque en Paradas no suelen hacer muchas tonterías.

Así que felicidades y que no sea el último reconocimiento, si puede ser en vida y con fuerza para recibirlo en persona, como esta noche.

 

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Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

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