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Sobre los tópicos mairenistas

¿Por qué se sigue diciendo que fue Antonio Mairena quien sacó el cante de las tabernas, lo llevó a la Universidad, creó los festivales de verano y las peñas y, en definitiva, lo dignificó? ¿Creen que con decir esto lo hacen más importante de lo que fue tan buen cantaor?

Siempre he separado a Antonio Mairena del mairenismo militante, que fue creado por Ricardo Molina cuando le dio al cantaor mairenero la Llave del Cante, en Córdoba, en 1962. Aupado por el galardón, otros escritores, poetas y artistas de variados géneros musicales comenzaron a seguir al nuevo predicador de la cantelogía patria, creándose este movimiento algo retrógrado y cerrado. Uno de los mantras del mairenismo es que el señor Mairena dignificó el cante, como si no fuera ya en aquellas fechas un arte digno, cuando Silverio, el Bizco Sevillano, Paco el Sevillano, Juan Breva, La Sarneta, Chacón o el Mochuelo, entre otros, lo habían metido ya en teatros y palacios de medio mundo.

 

Por tanto, no fue Mairena quien sacó el cante de las tabernas, otro de los mantras mairenistas más chirriantes. Pero el más repetido es que fue quien metió el cante en la Universidad, que también es falso, como lo es igualmente que creara los festivales de verano. Puestos a desmentir, no creó ni el suyo, porque el Festival de Mairena nació como un festival mixto, de cante y canción andaluza, y don Antonio Cruz García jamás lo hubiera creado así, sino solo de cante gitano-andaluz. Digamos que el artista mairenero, que fue un hombre inteligente, supo subirse al carro de las nuevas corrientes y tras la Guerra Civil de 1936, con la Ópera Flamenca ya tocada, determinados colectivos artísticos e intelectuales comenzaron a ver el flamenco como un arte de muchas posibilidades.

 

 

«Uno de los mantras del mairenismo es que el señor Mairena dignificó el cante, como si no fuera en aquellas fechas un arte digno, cuando Silverio, el Bizco Sevillano, Paco el Sevillano, Juan Breva, La Sarneta, Chacón o el Mochuelo, entre otros, lo habían metido ya en teatros y palacios de medio mundo»

 

 

En los cincuenta, se crearon el Concurso Nacional de Córdoba (1956), el Potaje Gitano de Utrera (1957), la Cátedra de Flamencología de Jerez (1958) y las primeras peñas flamencas andaluzas, como La Platería de Granada y la Juan Breva de Málaga. Se despertó igualmente el interés por el flamenco como cultura, con el nacimiento de la flamencología y los primeros seminarios en la Universidad de Andalucía, siendo en Cádiz el pistoletazo de salida gracias a la iniciativa de la Cátedra de Flamencología y Estudios Folclóricos, con la colaboración de la Universidad de Sevilla, y ese Primer Curso Nacional de Cante Andaluz (1961) no lo dirigió Antonio Mairena, sino el también cantaor gaditano Amós Rodríguez Rey. Mairena solo fue a cantar junto a Juan Talega, La Piriñaca, Juana la del Pipa, Beni de Cádiz y el guitarrista sevillano Pepe Martínez.

 

Tampoco dirigió el maestro la Primera Semana Nacional Universitaria de Flamenco, celebrada en Sevilla (1964), auspiciada también por la Cátedra de Jerez y el Departamento de Actividades Culturales del Sindicato Español Universitario (SEU). Antonio Mairena también estuvo solo como invitado, al igual que Pastora Pavón, Pepe Pinto, Luis Caballero o el gran guitarrista Melchor de Marchena. ¿Por qué, entonces, se sigue diciendo que fue Mairena quien sacó el cante de las tabernas, lo llevó a la Universidad, creó los festivales de verano y las peñas y, en definitiva, lo dignificó? ¿Creen que con decir esto lo hacen más importante de lo que fue tan buen cantaor?

 

 

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Arahal, Sevilla, 1958. Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

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