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Silverio Franconetti o el Rey de los Cantaores (1)

Fue el cantaor más influyente de la historia. Silverio Franconetti Aguilar (Sevilla, 1831 - 1889) no fue el primero en ser profesional ni en introducir el género andaluz en teatros. Pero sí el primero en entender que el flamenco podía presentarse al público sin mezclar. Que lo jondo podía conquistar el mundo desde Andalucía.

Silverio Franconetti Aguilar ha sido sin lugar a dudas el cantaor más importante e influyente de la historia de este arte. No fue el primero en ser profesional, como alguna vez se aseguró sin fundamento alguno. Tampoco el que introdujo por primera vez el género andaluz en los teatros o en los cafés cantantes. Pero sí el primero en entender que el flamenco podía ser un arte digno de presentarse al público sin necesidad de ser mezclado con otros géneros musicales -como ya se llevó a cabo cuando él aún no era artista-, contribuyendo así a convertir lo jondo en un arte que pudiera subsistir por sí solo y conquistar el mundo desde Andalucía, como ocurrió hace ya más de siglo y medio.

Gran parte de lo que el flamenco es hoy se le debe a él y a otros de su tiempo, artistas y empresarios que dieron su vida por tan maravilloso género artístico luchando casi siempre contra viento y marea y sabiendo, seguramente, que caerían en el más absoluto de los olvidos, como ha ocurrido con el mismo Silverio, que no tiene ni una mísera peña flamenca en la ciudad de Sevilla, la suya, su cuna, que él ayudó a convertir en el centro mundial del flamenco en el último tercio del siglo que le tocó vivir.

 

Partida de nacimiento de Silverio Franconetti, 1831. Archivo Manuel Bohórquez.

Partida de nacimiento de Silverio Franconetti, 1831. Archivo Manuel Bohórquez.

Un sevillano de la Alfalfa

Nacido el 10 de febrero de 1831 en la Alfalfa, se bautizó un día después en la Parroquia de San Isidoro. Fue hijo de Nicolás Franconetti Checi, de Trisolón, en Roma, y de Concepción Aguilar Díaz, que era natural de la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra.

Esta es la partida de bautismo de Silverio Franconetti, cuyo documento original aportamos hace años en La Gazapera tras no pocas dificultades y laboriosa búsqueda. Es su verdadera partida de bautismo y hasta que no la dimos a conocer no se podía asegurar con rotundidad que era sevillano, por las distintas hipótesis que existían sobre su lugar de nacimiento y a pesar de que así constaba en algunos documentos oficiales. Pero solo cuando hallamos su partida de bautismo supimos de verdad que era nacido en Sevilla, y nada menos que en la Alfalfa, uno de los rincones más castizos de la capital andaluza:

 

Yo el infrascripto Capellan Parroco del Sección de Invalidos de esta Plaza. Certifico: que en el libro de Bautismos del Extinguido Cuerpo de Inabiles que está a mi cargo al folio 159, se halla una partida del tenor siguiente:

Partida: En la Ciudad de Sevilla en once dias del mes de Junio de mil ochocientos treinta y uno yo D. Juan de la Rosa Pro Capellan Parroco del Deposito Provisional de Inbalidos de esta Plaza Bauticé solemnemente en la Iglesia Parroquial de S. Isidoro a Silverio, Crispulo, Vicente, José, que nació el día diez del corriente mes, hijo legitimo de Nicolas Franconetti, soldado de dicho Deposito, natural de Trisolon, en los Estados de Roma, y de María de la Concepcion Aguilar natural de Sevilla, Abuelos Paternos, Vicente Franconeti, y Geronima Checi, naturales de dicho Trisolon, Maternos, Blas Aguilar y Rosa Diaz,, naturales de Villa Real, fue su Madrina, Dª Maria Blanco, vecina de S. Lorenzo, á quien adverti el Parentesco Espiritual, y sus obligaciones, y lo firmé fecho ut supra=Juan de la Rosa.

 

Partida bautismal de María Josefa, hermana de Silverio Franconetti. Archivo Manuel Bohórquez.

Partida bautismal de María Josefa, hermana de Silverio Franconetti. Archivo Manuel Bohórquez.

 

En el acta sacramental no aparece la calle en la que nació el artista, pero si su hermana María Josefa había venido al mundo en la calle Velador el 25 octubre de 1829, es más que probable que naciera también en esta calle porque fue bautizado en la misma parroquia que su hermana. La calle Velador está junto a San Isidoro y en la actualidad se llama Augusto Plasencia. Sin embargo, el escritor sevillano Muñoz Sanromán aseguró que había venido al mundo en la calle Odreros. En cualquiera de los casos, Silverio nació en la Alfalfa, donde más de treinta años después vino al mundo uno de los toreros más famosos de Sevilla, Manuel García Cuesta El Espartero. Y muchos años más tarde (1885), la gran Pastora Imperio, que recibió su primer beso de luz en la calle Confitería nacida del vientre de Rosario la Mejorana, una de las bailaoras más importantes que vieron la luz en la Tacita de Plata. Y eran también de esta zona las célebres boleras Antonia Domínguez La Naranjita y Manuela Perea Sarria La Nena, que conquistaron los teatros de la Villa y Corte a mediados del siglo XIX.

 

La calle Odreros, en el barrio de La Alfalfa, Sevilla. Silverio era de esa calle.

La calle Odreros, en el barrio de La Alfalfa, Sevilla. Silverio era de esa calle.

 

Lagunas en su vida y trayectoria

A pesar de su importancia histórica, Silverio es aún muy desconocido y, sobre todo, el gran olvidado de la historia del cante. José Blas Vega, su biógrafo más importante, dio a conocer gran parte de lo que hoy se sabe sobre esta figura del cante andaluz, aunque no logró encontrar su partida de bautismo para publicarla en su estupenda obra Silverio, rey de los cantaores, editada por el Ayuntamiento de Córdoba en 1995 con motivo de la celebración del XIV Concurso Nacional de Flamenco. Desde entonces no se había parado de especular sobre su lugar de nacimiento, con escaso rigor en las informaciones y mucha imaginación. Se han llegado a dar lugares como Buenos Aires, Roma, Linares, Morón de la Frontera y Málaga. A pesar de que Demófilo publicó una breve biografía en su Colección de cantes flamencos (1881), en la que afirmaba que el cantaor había nacido en Sevilla el 10 de junio de 1831 y que fue bautizado en la Parroquia de San Isidoro. Suponemos que lo aseguró de manera tan concluyente porque fue el propio Silverio quien se lo dijo. Fueron amigos y, aunque el padre de los Machado no estuvo muy de acuerdo con que metiera el cante gitano en los cafés cantantes y en el teatro, estaban en la misma lucha, la de dignificar y difundir el cante jondo o flamenco. Prueba de ello es que lo convierte en el verdadero protagonista de su ensayo, siendo el único de aquel tiempo al que biografía y del que opina extensamente, aunque a veces de manera contradictoria, lo que demuestra que tenía sus dudas a la hora de valorar la labor de tan importante artista.

Naturalmente los sagaces flamencólogos comenzaron a ir en peregrinación hasta San Isidoro para localizar la dichosa partida de bautismo, desde Santiago Montoto hasta Manuel Centeno Fernández, pasando por Manuel Yerga Lancharro, el también desaparecido investigador de Fuente de Cantos (Badajoz), al que Dios tenga en su santa gloria. Santiago Montoto llegó a escribir en la revista Semana, el 27 de noviembre de 1951, que había buscado en todos los libros bautismales de San Isidoro y que no había encontrado nada. “Es mentira que el cantaor se bautizara en esta parroquia sevillana”, llegó a decir el ilustre don Santiago.

 

«Silverio Franconetti no tiene ni una mísera peña flamenca en la ciudad de Sevilla, la suya, su cuna, que él ayudó a convertir en el centro mundial del flamenco en el último tercio del siglo que le tocó vivir»

 

La partida de bautismo no aparecía por ninguna parte. ¿Mintió Silverio al padre de los Machado? De ninguna de las maneras, porque en casi todos los padrones municipales en los que lo hemos encontrado el cantaor aseguraba haber sido bautizado en San Isidoro de Sevilla. Si no aparecía el acta sacramental de bautismo es porque fue quitada de en medio o, sencillamente, porque no se bautizó en esta iglesia, sino en otra cualquiera de Sevilla. Es la conclusión a la que habían llegado la mayoría de los más ilustres flamencólogos.

El infatigable Daniel Pineda Novo, académico y flamencólogo del sevillano pueblo de Coria del Río, autor de obras tan importantes como la biografía de Antonio Machado y Álvarez Demófilo, sorprendió a propios y extraños cuando publicó un libro dando a conocer la hipotética partida de bautismo del gran Franconetti. Silverio Franconeti, noticias inéditas, así se titula la obra (Ediciones Giralda, 2000), en la que, además de la supuesta partida de bautismo del artista, aportó una ingente cantidad de documentación sobre sus padres, hermanos y hermanas, sobrinos y toda clase de parientes, que fueron bautizados en San Isidoro, El Salvador y San Esteban en las primeras décadas del siglo XIX. Naturalmente, la obra fue muy celebrada en el mundo de la flamencología patria y ya todos dieron por auténtica esa partida de bautismo.

Según el documento del archivo de San Esteban, conservado en San Bartolomé desde los años 60 del pasado siglo y encontrado por Pineda Novo, el cantaor se llamó Francisco de Paula Federico Bruno Silverio de los Desamparados, y había sido bautizado en San Esteban el 7 de octubre de 1823. Cuando este documento vio la luz nos llamó la atención el hecho de que Silverio hubiera nacido aquel año, porque no encajaba con las fechas de su primera y segunda bodas. Ni con la su fallecimiento. No era posible que Demófilo se hubiese equivocado de esa manera ni que el cantaor se quitara tantos años, por muy presumido que fuera, que tenía sus motivos, desde luego, porque se casó dos veces y en las dos ocasiones con mujeres mucho más jóvenes que él. A la segunda le llevaba algo más de 30 años de diferencia.

 

Silverio Franconetti, de niño viviendo en Mesón del Moro con su madre y hermanos. Ya había muerto su padre. Archivo Bohórquez.

Silverio Franconetti, de niño viviendo en Mesón del Moro con su madre y hermanos. Ya había muerto su padre. Archivo Bohórquez.

 

Silverio Franconetti, de niño viviendo en la calle Mesón del Moro, 1839. Archivo Bohórquez

Silverio Franconetti, de niño viviendo en la calle Mesón del Moro, 1839. Archivo Bohórquez

 

En 1875 vivía en el número 7 de la sevillana calle Potro y, según el padrón, tenía 45 años, luego cuadraba 1831 como el año de su nacimiento. Estuvo viviendo varios meses en este domicilio con su primera esposa, la jiennense de Linares Ana Torrecilla Sánchez, que murió en Sevilla a la edad de 37 años, el 11 de agosto de 1884 como consecuencia de un quiste hidrópico en el ovario derecho, según certificó el médico José Sabina Vázquez. Fue enterrada en el Cementerio San Fernando el día 13 de agosto. El matrimonio vivía entonces en el número 38 de la céntrica calle Albareda, cercana a la Plaza Nueva. Silverio procuró vivir siempre cerca de los locales que dirigía, por una cuestión de seguridad –solía salir siempre muy tarde de los cafés y Sevilla era entonces una ciudad bastante peligrosa–, y que sepamos nunca tuvo vivienda en propiedad.

Se casó con Ana Torrecilla Sánchez el 26 de diciembre de 1868 en la Parroquia del Sagrario de Málaga. El maestro tenía 38 años y ella sólo 21. También en este documento, el de su boda, daba la edad exacta. Ana Torrecilla vino al mundo en la citada ciudad jiennense el 21 de enero de 1847 y vivió en Málaga desde niña, donde la conoció Silverio y se enamoró de ella. Emocionan estos datos, sin duda. No cabe duda de que sería una auténtica historia de amor, que acabó con la muerte de ella cuando todavía era una mujer joven y, al parecer, de una gran belleza.

 

«Silverio nació en 1831 en la Alfalfa, justo donde más de treinta años después vino al mundo uno de los toreros más famosos de Sevilla, El Espartero. Y muchos años más tarde, la gran Pastora Imperio»

 

Sin embargo, y aunque se pueda pensar que el de la Alfalfa quedó destrozado por la muerte de su esposa, en realidad no sería así porque no tardó ni un mes en volver a casarse de nuevo. Se desposó en esta segunda ocasión con una joven trianera de la calle Castilla, la hija de un conocido alfarero llamado José Sánchez Sopeña, que se llamaba María de la Salud Sánchez Morán y tenía 19 años cuando se unió en matrimonio al genio del cante. Él tenía ya 54. María de la Salud había nacido en Triana en 1865 y fue bautizada en Santa Ana. Y se casaron en la Parroquia del Sagrario de Sevilla, en la Catedral, el Sagrario, el día 8 de septiembre de 1884. Una boda que solo se explica por una razón: la de que el cantaor ya tuviera amoríos con la trianera, por lo de las prisas. Si Silverio, según hemos podido comprobar en el expediente matrimonial encontrado en el Palacio Arzobispal de Sevilla, contaba 54 años de edad cuando contrajo segundas nupcias –en el documento consta que tenía sólo 50–, es imposible que naciera en 1823. Luego el tal Francisco de Paula, por mucho que le escociera al ilustre Daniel Pineda Novo, era un hermano de Silverio y no nuestro afamado cantaor.

Lo curioso es que la partida no aparece en San Isidoro, aunque sí en el expediente de su primera boda, como es natural. El bautizo de Silverio fue registrado en un libro que ha desaparecido de esta parroquia, el del extinguido Cuerpo de Inhábiles. No había manera de localizar ese libro, hasta que consultamos un archivo castrense de Madrid y allí estaba la joya. Nada menos el libro donde fue registrado el nacimiento y bautismo del gran cantaor y empresario sevillano.

 

Los padres del maestro

En su ya citado libro, Daniel Pineda Novo cometió un nuevo error en la fecha que daba del nacimiento de la madre del gran cantaor, la alcalareña doña María de la Concepción Aguilar Díaz. Al encontrar la fecha de su fallecimiento, ocurrido en Sevilla el 26 de septiembre de 1859, el autorizado estudioso de Coria descubrió en el registro del cementerio hispalense que tenía 69 años de edad y dedujo, como era lógico, que había nacido en el año 1790. Sin embargo, esta fecha es incorrecta. En la partida de bautismo que localizamos hace años y que publicamos en La Gazapera, que aún no había sido hallada, consta claramente que esta mujer vino al mundo en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), el día 4 de agosto de 1792. Fue bautizada dos días más tarde en la bella Iglesia de San Sebastián, auténtica joya mudéjar cuyo archivo histórico fue quemado en la Guerra Civil de 1936. Luego el libro 18 donde fue registrado su bautizo, en concreto en el folio 188, se perdió para los restos.

 

Partida de nacimiento de Concepción Aguilar Díaz, madre de Silverio Franconetti, 1804. Archivo Bohórquez.

Partida de nacimiento de Concepción Aguilar Díaz, madre de Silverio Franconetti, 1804. Archivo Bohórquez.

 

También será difícil averiguar dónde vivieron los abuelos de Silverio, en qué calle de Alcalá, porque no existen censos de habitantes de aquellos años. Los padrinos de la boda fueron sus tíos paternos Juan y Josefa Aguilar, de Sevilla, como los abuelos maternos de Silverio Franconetti. Luego aquello que escribió Antonio Machado y Álvarez Demófilo de que la madre del cantaor era “perteneciente a una de las familias más conocidas de dicha villa”, es ciertamente discutible, porque los abuelos maternos de Silverio, don Blas y doña Rosa, se habían afincado en Alcalá de los Panaderos por motivos profesionales de don Blas, que era administrador de Correos. No eran alcalareños ni descendían de habitantes de esta flamenca localidad sevillana. Los dos eran sevillanos y se habían bautizado él en Omnium Sanctorum y ella en Santa Catalina. O sea, dos sevillanos de pura cepa.

 

«Concepción Aguilar tuvo que ser una alcalareña luchadora, pues crió a media docena de hijos en una etapa ciertamente difícil de la historia de España. Su hijo Silverio, aventurero y hombre de iniciativas, emigró a América y estando allí se produjo el fallecimiento de su madre»

 

En cuanto a la boda de María de la Concepción Aguilar con el soldado romano Nicolás Franconetti Checi, hay que aclarar que no fue el 22 de diciembre de 1809, como se ha escrito, sino dos días antes, según consta en el expediente matrimonial que localizamos en su momento, después de dos siglos del citado enlace de los padres de Silverio en la tierra de Joaquín el de la Paula. En el expediente del enlace matrimonial de los padres de Silverio aparece mucha información sobre la madre, pero apenas nada sobre el padre, lo que no deja de sorprendernos. No viene su certificado de bautismo, que nos aclararía muchas cosas sobre su origen italiano. Solo consta que fue soldado de la Séptima Compañía del Cuerpo de Inválidos de Sevilla, acampada en el barrio sevillano de San Roque cuando tuvo lugar la boda. Su condición de militar le sirvió para no tener que aportar más documentación personal que la justa o la que pudo reunir para tan señalada ocasión.

Concepción Aguilar tuvo que ser una alcalareña luchadora, pues crió a media docena de hijos en una etapa ciertamente difícil de la historia de España. Su hijo Silverio, aventurero y hombre de iniciativas, emigró a América y estando allí se produjo el fallecimiento de esta mujer. Por tanto, el cantaor no pudo estar en el entierro de su madre, y seguramente creó estas estremecedoras seguiriyas que Demófilo le atribuye en su obra Colección de cantes flamencos, con el enorme dolor de no haber podido besar a su bata antes de que la enterraran:

 

Doblen las campanas,

doblen con doló.

Se me ha muerto

la mare de mi arma,

de mi corazón.

En aquel rinconcito

dejarme llorá.

Que se ha muerto

la mare de mi arma,

la van a enterrá.

 

Cuando partió para América el joven cantaor y aspirante a picador de toros, aún soltero, en 1857, le hizo un lado en su corazón a su madre, como lo demuestra esta otra letra de su repertorio:

 

Maresita mía.

En un laíto de mi corazón

te traigo metía.

 

Trascripción literal del certificado de bautismo de Concepción Aguilar:

El Bº D. Francisco de Zafra Cura y Beneficiado de la Iglesia Parroquial del Sr. San Sevastian de esta Villa de Alcalá de Guadaira. Certifico que en el libro 18 de Bautismo de dicha Iglesia en el folio 188 esta una Partida del tenor siguiente:

En la Villa de Alcalá de Guadaíra, en el día seis del mes de Agosto de mil setecientos noventa y dos años. Yo D. Joaquín Suarez Pro. de la ciudad de Sevilla de Licª Parrochi de la Iglesia Parroquial del Sr. San Sevastian de esta Villa baptize solemnemente en ella á Maria de la Concepción Josefa Ludgarda Juana Dominga que nació el día cuatro de dicho mes, hija legitima de D. Blas de Aguilar y de Dª. Rosa Dias Villarreal su muger, fueron Padrinos D. Juan de Aguilar y Dª Josefa de Aguilar su hermana, vecinos de la ciudad de Sevilla, a los que advertí la Cogªº Espiritual y demás obligaciones y lo firme=D. Joaquín Suarez=D. Francisco de Zafra=Concuerda esta Partida con su original a que me refiero y para que conste doi la presente firmada en dicha Villa de Alcalá de Guadaira, el día nueve del mes de Maio de mil ochocientos y quatro años=

  Rúbrica_ D. Francisco de Zafra

 

[continuará]

 

Otro vecino ilustre de Silverio, el actor José María Dardalla, de tanta importancia en los orígenes del flamenco. Archivo Bohórquez.

Otro vecino ilustre de Silverio, el actor José María Dardalla, de tanta importancia en los orígenes del flamenco. Archivo Bohórquez.

 

La bolera sevillana Manuela Perea La Nena fue vecina de Silverio cuando era niño. Era algo mayor que él, pero no sería de extrañar que llegaran a jugar juntos a ser artistas. Archivo Bohórquez.

 

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Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

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