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Que el baile siga girando

El Ballet Flamenco de Andalucía celebró su 25º aniversario en el Teatro de la Maestranza (Sevilla) con un homenaje a su propia historia. El espectáculo, coordinado por Javier Latorre y Úrsula López, puso en escena las coreografías más representativas que han marcado la historia de la compañía pública.

Vinimos a celebrar que nuestra tierra lleva forjando 25 años una imagen de Andalucía desde el baile flamenco. Un esfuerzo arduo, difícil si recordamos los primeros pasos de Mario Maya en 1994 y su reiterada proclamación de la ética y la estética. No sé si habremos cumplido según su criterio. Un arte que evaluamos con velas, confeti y luces en lugar de análisis y  números. Y lo celebramos estrenando el júbilo en el zaguán de la fiesta, coronada de mil artistas y gran representación política. Entusiasmo a raudales. Ganas, muchas ganas de celebrar.

Comienza la función con tono épico-dramático para rememorar la pieza Réquiem. Ritual Laico para el fin del milenio que Mario Maya ingenió en su proceder como director. Pieza ataviada de elementos telúricos, tribales, que confrontan las fuerzas del deseo con el símbolo del caballo –representado por Diego LLori– con las fuerzas de la razón, apoyada también sobre los elementos de los palos y el bastón.

La segunda pieza pertenece a la etapa de María Pagés para la que Manolo Marín ha coreografiado unos tientos-tangos para un espléndido Rafael Campallo. En ellos se nos da una lección magistral del baile de Triana. ¡Ay! Elegante, sobrio, sabiendo regodearse para adentro, una vigorosidad medida y sin estridencias. Sabor, movimientos recortados mecidos en una bellísima precisión.

 

«Rafaela Carrasco se transforma, enérgica, valientemente, suelta, segura, para gritarla, para pintarla. Bailando despacito y con ángel. Echa mano de un delantal y una flor»

 

Entra en escena la coreografía de Javier Latorre con un planteamiento más conceptual. Acompañado por la música de Morente, Fantasía de lo jondo, nos transporta a un mundo colmado de sensualidades con aires ajenos. Se va adentrando en el íntimo mundo del flamenco la experimentación y la curiosidad.

Un vídeo con la icónica-mítica música de La leyenda del tiempo nos mostró escenas de todos los espectáculos, donde pudimos ver a los bailaores que han pasado por la primera compañía andaluza de danza y posterior Ballet Flamenco de Andalucía, tal y como se denomina hoy.

Y la fiesta continúa con un fragmento de La leyenda coreografiado por José Antonio. Una gran oda a la bata de cola a pesar de que la misma se muestra más en clave de lucimiento que de arte. La impresión final que deja en el espectador es la de una exhibición de la bata de cola como si fuera un objeto y no un sujeto. Una mujer que muestra, no que baila.

Con  la canción Gracias a la vida, de Violeta Parra, entramos en el terreno de Cristina Hoyos con la reposición de una pieza de Viaje al Sur (Pasión). En esta ocasión los intérpretes fueron Rosa Belmonte y Mariano Bernal, absolutos y plenos. Agradecimiento a la vida en clave de amor y con soníos rojos. Coreografía vivaz, ardiente, ágil, mostrando a borbotones la alegría e impulso de vivir. Parejas que se deslizan sucesivamente por el escenario con una mesa marcando ritmo, distancia, apego y juego. Extraordinaria coral en llamas que flamencamente inflaman a esos corazones que viajan.

Nuevamente Morente con su versión del vals vienés nos evoca en imágenes escenas de los estrenos de las obras. Y la rueda de la emoción sigue poniéndonos ante el toro que Rubén Olmo y Álvaro Paños, tan acertadamente, conjugaron con la pieza del Llanto por Ignacio Sánchez Mejías cuajada de originalidad y con un Cristian Lozano en estado de gracia.

 

«Las luces no pueden quedarse tintineantes ante la incertidumbre. Andalucía merece seguir caminando pero sobre todo bailando, porque cuanto más baila más se yergue en sí misma, más cree, más tersa y fuerte se hace»

 

Melódica, vibrante y enternecedora interpretación del zéjel Las tres morillas de Jaén por Gema Caballero para dar paso a uno de los momentos más brillantes de la noche: la etapa de Rafaela Carrasco. Con ella nos trasladamos al concurso de Granada de 1922. Un escenario con sillas, un tablao y un fondo de imágenes pictóricas. Y se lía. Un tablao y una señora emperaora con aires de La Macarrona. Rafaela se transforma, enérgica, valientemente, suelta, segura, para gritarla, para pintarla. Bailando despacito y con ángel. Echa mano de un delantal y una flor, pero es todo el cuerpo entero el que está en cada detalle. Regusto a postales de buenos coleccionistas.

Llega el mantón y capitanea –¡cómo capitanea!–. Sigue buscándose desde adentro hacia afuera, como se buscan los tesoros. Cantiñas de exposición. Y la bella estampa continúa y Rafaela se sostiene en un estado de tirititrán de largo aliento que antojaba hasta al infinito.

La última parte estuvo representada por la actualidad que nos ofrece Úrsula López con su pieza Con permiso, más. Impregnada de sobriedad desde el color negro y un detalle de abanico color cobre pero con movimientos vistosos, sobre todo en los abandolaos, haciendo alardes de escenas corales y sensuales como contrapunto.

El cuerpo de baile estuvo brillante y cabe indicar que desde sus comienzos y con Naturalmente flamenco, la madurez ha sido constatable en este ballet. Hago mención particular de una bailaora por sus flamencas maneras, sus sinuosas formas y composturas, su impecable colocación permanente de cabeza, erguida siempre y con un arqueo natural. Dicen que se llama Gloria del Rosario.

Las velas no se apagaron del todo, las luces quedaron encendidas ante la emoción y expectación. Hoy no es día de análisis, es día de agradecimiento a los que empezaron y creyeron. Y es día para abanicar las ganas a los que deciden por un futuro mejor. Las luces no pueden quedarse tintineantes ante la incertidumbre. Andalucía merece seguir caminando pero sobre todo bailando, porque cuanto más baila más se yergue en sí misma, más cree, más tersa y fuerte se hace. Que cumpla muchos más.

 

FICHA ARTÍSTICA

25 Aniversario – Ballet Flamenco de Andalucía
Coordinación artística: Úrsula López y Javier Latorre
Teatro de la Maestranza, Sevilla
26 de noviembre de 2019

Fotos: Centro de Investigación y Recursos de las Artes Escénicas de Andalucía – #cirae – Florentino Yamuza

Texto: Teresa de la Cruz

 

 

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2 COMENTARIOS
  • Ricardo Franco 29 noviembre, 2019

    Teresa de la Cruz. Me encanta tu crónica. Escribe más e ilumina para nosotros el misterio del Arte más grande de toda la Cristiandá: El Arte Grande. El Arte Jondo. Un abrazo.

  • Antonio Carmona Fernández 2 diciembre, 2019

    Descripción perfecta. No estuve en el espectáculo pero gracias a este artículo me puedo considerar espectador del mismo. Gracias.

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