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Juana la del Pipa, profundidad desmedida

La cuarta de las galas programadas en esta III edición de la Bienal Canela de San Roque (Cádiz) será recordada por muchos motivos, sobre todo por la profundidad desmedida de Juana la del Pipa.

La jerezana Juana la del Pipa fue la encargada de cerrar una velada en la que pudimos comprobar el crecimiento profesional del joven Alonso ‘El Purili’, que se alzó con un indudable triunfo en su reaparición por la zona desde el inicio de la pandemia.

La juventud estuvo igualmente representada por Luis Ortega, principiante de La Algaba que ronda los quince años y que dejó sus mejores momentos por soleá y fandangos. Está en el momento justo para encontrar su propia mirada y para adaptarse a los cambios que su garganta le obligue. A la sonanta estuvo Marcos Serrato. Otro de los nombres de esta jornada fue Paqui Lara, de San Roque, que volvía a enfrentarse a un público en formato recital tras quince años prácticamente alejada de los escenarios. No entendemos por qué, pues las facultades la acompañan sobradamente y así lo dejó patente con su seguiriya, además de tangos, malagueñas y fandangos. Junto a Manuel Peralta, la cantaora dignificó de la mejor manera el cante de San Roque.

 

«Se sienta en su silla, mira a su público, da las buenas noches, comienza a cantar por soleá… y deja en el escenario el tesoro guardado de hace varios siglos»

 

Parándonos en Alonsito, veinteañero que parece superar el medio siglo de vida, volvió a refrendar que llega para quedarse. Conecta rápidamente con el público porque, sin dejar de profesar responsabilidad, es cercano y festero. Pero si hay algo que denota el relato del cantaor linense es su alto grado de afición, pues sus referencias son amplias y variadas, aunque todo está filtrado por su propia voz que ya ha pasado el periodo más complicado por aquello de la edad. Por bulerías para escuchar se entonó, gracias también al sobrado acompañamiento de Miguel Salado y las palmas de José Rubichi y Fernando Canela Chico. Pronto se puso en pie para interpretar bulerías, recorriendo el escenario hilvanando pata con pata. Como sabe que es un buen filón para convencer, se alargó gustosamente y el público no lo dejó marchar sin cantar fandangos, tonás y más bulerías. Pero no se hizo largo, porque su mensaje no aburre.

Y apareció Juana, con su metal llenito de carbón. Lo de esta mujer se está convirtiendo en un verdadero ritual. Se sienta en su silla, mira a su público, da las buenas noches, comienza a cantar por soleá… y deja en el escenario el tesoro guardado de hace varios siglos. No vamos a entrar si técnicamente está mejor o peor, porque simplemente no procede cuanto se tiene ante unos ojos a esta matriarca que da lo que tiene sin pedir nada a cambio. “¡Vivan las gitanas!”, gritaron desde el patio de butacas, a lo que ella respondió: “¿Yo gitana? Tú tasquivocao” con esa gracia de su gente. Comenzó su tanda por soleá, luego se gustó por tangos, seguidamente se acordó de su mare Juana en los fandangos, y por bulerías se dejó llevar por el compás de Miguel Salado, que fue más que cómplice de este éxito. Juana es lo que va quedando, pues sin su testimonio puede que se cierre una etapa del barrio de Santiago.

Fotos: María Chaves

 

Juana la del Pipa. III Bienal Canela de San Roque. Foto: María Chaves

 

Alonso El Purili. III Bienal Canela de San Roque. Foto: María Chaves

 

Alonso El Purili. III Bienal Canela de San Roque. Foto: María Chaves

 

Paqui Lara. III Bienal Canela de San Roque. Foto: María Chaves

 

Paqui Lara. III Bienal Canela de San Roque. Foto: María Chaves

 

 

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Periodista. Jerez. Sé bailar por bulerías. Nada como la intimidad de la radio y el romanticismo del papel. Ahora, también en tv.

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