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Ezequiel Benítez, una zambomba en Sevilla

El cantaor jerezano y su grupo de villancicos cerraron el ciclo de los Jueves Flamencos con un magnífico concierto de Navidad

Se cerraron las puertas de la XIX edición de los Jueves Flamencos de Cajasol, el ciclo anual más importante que se dedica en Sevilla al arte jondo. Y para ello, cuando ya diciembre vislumbra el último repecho del 2019, qué mejor espectáculo que una zambomba jerezana. No todo el mundo tiene la suerte de poder visitar Jerez durante el mes de diciembre. Ni sabe lo que es una zambomba, más allá del tradicional instrumento navideño.

Zambomba en Jerez de la Frontera. En Cádiz, zambombá, lo que toda la vida han sido villancicos flamencos. En Sevilla, a punto de desaparecer, los coros de campanilleros. Eran reuniones populares callejeras, de carácter espontáneo, donde amigos o vecinos se confabulaban para celebrar la Navidad, cantando y bailando villancicos flamencos. Normalmente por bulerías, o por tangos. En patios, plazas o iglesias, cualquier lugar se prestaba. Desde hace unos años están reguladas por los ayuntamientos, que expiden licencias y cobran impuestos. Hoy, por suerte, también podemos disfrutar de zambombas en los teatros, aunque rara vez con la profesionalidad y el buen hacer del pasado jueves.

Ezequiel Benítez es el director. El gancho para llenar la Sala Chicarreros hasta las manillas. El maestro de ceremonias de un banquete perfectamente ejecutado. El joven cantaor jerezano viene a mostrarnos cómo se viven en su tierra estas fiestas tan entrañables. Amigos, cante y familia. Los que están y los que no están. El ciclo de la vida y la muerte se renueva en cada Nochebuena. Quiere dedicar el concierto a Manuel Herrera, que esta noche acaba su etapa como coordinador del ciclo. Arropando al cantaor, en un atrás que es un alante, siete artistas de categoría. Su gente flamenca de Jerez. Sin ellos esto no tendría sentido.

Así es la Navidad es un disco que Ezequiel Benítez grabó en directo en 2003, y del que se vendieron rápidamente las dos mil copias que salieron al mercado. En 2019 el jerezano se ha encerrado en su estudio con el joven guitarrista Paco León para completar ese CD con dos cortes más. En concreto, el tema aflamencado Tengo yo una tierra, con el que comenzó el recital, y unos estupendos fandangos navideños por bulerías:

 

En diciembre con mi mare
nos reúnen los pestiños,
en diciembre con mi mare
nos damos tanto cariño
que sale el alma a raudales,
y despierto como un niño.

 

Qué bien cantaba el Niño Gloria. Antes de eso, Ezequiel se había marcado unos campanilleros de muy señor mío, con letra de su padre Alfredo Benítez. Y ahora os dejo con mi gente. Ya está. Con la miel en los labios, como se dice.

No nos importó. Porque comenzó un torbellino de alegría que ni el mismísimo diluvio que arreciaba afuera hubiera podido parar. Las guitarras de Paco León y Vicente Santiago son un seguro de vida. Llevan el soniquete de Cádiz a Jerez, lo mismo por autopista que por comarcales. Esas palmas lo son todo. Ahí se marca la diferencia entre Jerez y el resto del mundo. Cuatro cantaoras perfectamente compenetradas hacen fácil lo que es imposible. Y un monstruo del espectáculo se echa la noche a la espalda. Es Israel López, el que moja en agua su mano derecha para arrearle a la zambomba y bombear a compás, desde el subsuelo, el son de diez generaciones de jerezanos.

 

«El joven cantaor jerezano viene a mostrarnos cómo se viven en su tierra estas fiestas tan entrañables. Amigos, cante y familia. Los que están y los que no están»

 

Y se suceden esos cánticos que están en la memoria colectiva de los andaluces. Los Quintos de Cádiz, que se los llevan ya al Campo del Moro para pelear. Los caminos que se hicieron con agua, viento y frío. Otra vez el Niño Gloria, que tomó su sobrenombre del estribillo de esos villancicos. No te pierdas tampoco las palmas de los sevillanos, a quienes Israel dirige como si fuera el director de la Ópera de Viena el día de Año Nuevo. No, no es la Marcha Radetzky, es la Calle de San Francisco, el Melo, melo y el De pestiños. Manjares recién hechos con la miel recién recogida de las gargantas de María del Mar Barea y Tamara Tañé, que dejaron las tablas del teatro llenitas de Esperanza. Rosquillas de azúcar cande, derramado por Sandra Rincón y Gema la Cantarota en memoria de los Reyes Magos y de Manuel Parrilla, Terremoto y Gallardo.

Y así, como quien ha conocido todas las zambombas de la Plazuela y del barrio de Santiago, nos dejamos llevar, una vez más, por la sabia batuta de Israel López, quien quiso dedicar el villancico Alegría, alegría a la memoria de su hermano. Todo un prodigio de flamenquería, de chispa y buen humor. Tras el bien traído Popurrí Navideño, que dio de nuevo al público el protagonismo, quiso el Niño Jesús que disfrutáramos de nuevo de Ezequiel Benítez. Acompañado por su esposa, Mari Ángeles García de Quirós. Qué voz más de terciopelo, qué buenos bajos y medios, como a ti te gustan. Nos cantaron el villancico que da título al disco y al concierto: Así es la Navidad. Y vámonos con el mejor fin de fiesta para cerrar recital, ciclo y año. Pa qué queremos más.

Fotos: Fundación Cajasol

 

FICHA ARTÍSTICA:

Espectáculo: Así es la NavidadConcierto Navideño Flamenco
Intérprete: Ezequiel Benítez y su gente flamenca de Jerez
Ciclo: Jueves Flamencos de Cajasol
Lugar y fecha: Teatro Cajasol (Sala Chicarreros), Sevilla. 19/12/2019

Al cante: Ezequiel Benítez, Sandra Rincón, María del Mar Barea, Mari Ángeles García de Quirós, Gema la Cantarota, Tamara de Tañé e Israel López
Al toque: Paco León y Vicente Santiago
Zambomba: Israel López
Dirección: Ezequiel Benítez

 

 

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Filólogo madrileño. Media vida en Sevilla. Centinela de las palabras. Lo jondo le acelera peligrosamente el corazón.

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