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Concurso de Cante de la Sala Berlanga: que los sueños flamencos no se rindan

La Sala Berlanga (Madrid) acoge el II Concurso Nacional de Cante Flamenco Zamara Music. Brillaron Jesús Pineda y Javier Bizárraga. Como artistas invitados, Rapico, Rubén Romero, Escuela de baile Carmen La Talegona y Rafita de Madrid.

El II Concurso Nacional de Cante Flamenco es acogido por la Sala Berlanga de Madrid. Esta, junto con el apoyo de la Fundación SGAE, ofrece a los nuevos talentos la oportunidad de volcar toda su capacidad en el gran repertorio que conforman los palos del flamenco. Que la interpretación se enmarque dentro del flamenco y que el aspirante tenga más de dieciséis años son los únicos requisitos que se notifican.

El concurso no comenzó de cualquier manera. De repente un proyector se encendió y nos planteó la eterna pregunta de qué es el flamenco. Esta cuestión vino bien escoltada. Pues de forma inesperada, unas fotografías muy especiales se presentaron ante nosotros. Entre ellas aparecían artistas como Antonio Chaqueta, La Perla de Cádiz, Camarón, La Rempompa o Manuel Torre. Creo que de alguna manera era importante su presencia en el evento. Gracias a la huella tan profunda que han dejado en el cante, hoy en día podemos disfrutar de las generaciones que intentan seguir su legado tratando de no perder sus indispensables connotaciones.

La jornada comenzó con una soleá por bulerías interpretada por Rapico y Rubén Romero. Dos bailaores con presencia que nos deleitaron con remates de pies cortos pero intensos. Sobre todo portando la fuerza y la energía de la juventud y el juego del compás, convirtiendo sus zapateados en alegres soniquetes que hicieron al público abrir boca para las sucesivas actuaciones.

El jurado estuvo conformado por artistas de la talla de José Losada, Chelo Pantoja, Juan Carmona El Camborio y Tito Losada. Y seis fueron los concursantes que intentaron pasar a la final que tiene lugar el viernes 30 de abril en la Sala Berlanga. El repertorio de los aspirantes no fue muy variado. Cada uno debía interpretar dos cantes. Y pareció que la mayoría se sentía a gusto en la bulería, el fandango y la soleá. Pero entre los concursantes se encontraba Araceli Campillo, quien sorprendió interpretando una farruca. A diferencia de los dos compañeros que habían salido antes, ella pisó el escenario con fuerza y seguridad. Su postura fue muy diferente. Con el mentón erguido, los hombros rectos y envuelta en un vestido blanco adornado con un mantón bordado en tonos dorados, Araceli nos conmovió con el torrente y el desgarro de alguien que conoce bien su voz y sabe cómo utilizarla. Además de una personalidad y una expresividad única. Porque sus manos también hablaron. La originalidad también habría que haberla premiado. Pues como hemos apuntado unas líneas más arriba, la cantaora interpretó una farruca con la soltura propia de alguien que está acostumbrado a estar encima de un escenario. El segundo cante de Campillo fueron unas bulerías. Entonces, decidió ponerse de pie y abrir con las Bulerías de la Luna de Lole y Manuel. Así, se advirtieron unos giros que no pasaron desapercibidos. Araceli jugó con su voz. La apagó y la encendió a su gusto. Y precisamente eso es lo que engancha al espectador y le hace sentir. Entonces pensé que en el momento en que consiga la misma seguridad con la palma que en los giros de su voz, el nombre de Araceli Campillo resonará fuerte y con energía. Como las letras en su garganta.

 

«Jesús Pineda interpretó con mucho sentimiento. Porque no se limitó a cantarlo, sino que además nos lo contó. Nos lo dijo. Y eso vale mucho»

 

Otro concursante que no pasó inadvertido debido a la variedad de los cantes que interpretó fue Jesús Pineda. Aspirante que se decantó por unas cantiñas muy especiales y unos tientos bien glosados. En cuanto al primer cante que ejecutó, digo especiales porque la interpretación que hizo de las cantiñas del Pinini fue muy diferente a lo que al menos yo estoy acostumbrada a escuchar. Decidió desarrollarla sin demasiado brío vocal, de una forma más ahogada y dulce que de costumbre. Él, al igual que la concursante que hemos hablado antes, también era diferente. Porque interpretó con mucho sentimiento. Porque no se limitó a cantarlo, sino que además nos lo contó. Nos lo dijo. Y eso vale mucho. Pero para poner la guinda, Jesús terminó con la aportación fonética al cante por alegrías de Ignacio Espeleta, acompañada de unos finos y sutiles trémolos.

Los tientos tampoco dejaron impasibles a nadie. En este caso Jesús, al igual que Araceli, moduló la voz como si se tratara de un juego. Con la intención de hacernos sentir y disfrutar. Quizá nosotros disfrutáramos más del llanto de su garganta que él mismo, pues se le notó algo tenso. Tenía un timbre bonito. De alguna forma me recordaba al de Antonio Reyes o Israel Fernández. Y si las circunstancias hubieran sido otras, estoy segura de que habría sido una actuación redonda. De todas formas y a pesar de la tensión que los concursantes pasaron en el momento, la originalidad y la voz de Pineda fueron premiadas con su merecido pase a la final.

Javier Bizárraga fue el último en concursar. Parece que los nervios de esperar durante todo el concurso para actuar fueron laureados con un pase a la final. Este último interpretó bulerías y fandangos. Aunque en las bulerías tuve la sensación de que no terminaba de sentirse a gusto, los fandangos fueron diferentes, pues a estos les obsequió con algo más de fe en sí mismo y un poco de convicción.

No podemos dejar de mencionar la participación de Carmen La Talegona y dos de sus alumnas más jóvenes. La primera de ellas se atrevió con una soleá por bulerías. Esta se movía sobre las tablas con una seguridad impropia de su edad. Cierta innovación también se apropió de la actuación, pues la joven artista comenzó sus movimientos con una canción de Antonio José que posteriormente la envolverían en el compás de la bulería. La segunda niña, aunque con más vacilación que la anterior, tenía un estilo muy personal y más arcaico. En su caso, el compás por tangos fue el protagonista. Sin pasar por alto los volantes del trajecito y los zapatos que la acompañaban, pues estos aportaron algarabía y júbilo. Tanto a cada uno de sus vaivenes como al ambiente de la Sala Berlanga.

 

«Con la cabeza arriba y su eterna sonrisa, Carmen La Talegona jugó con el compás y no pisoteó la tierra para adornar la escobilla por soleá. Un poquito de cante por romance revestido de feminidad y dulzura y unos cuantos matices masculinos propios de su baile» 

 

Después de la actuación de un par de concursantes más, salió al escenario Carmen La Talegona con un pantalón negro repleto de flecos y una chaquetilla de torero plateada con bordados en azabache. Acompañada de Roberto Lorente al cante, Iván Losada a la guitarra y Antonio Losada a la percusión, la bailaora comenzó relatando un compás por bulerías con sus incesantes palillos y la particular mirada cordobesa que atraviesa el alma del público cada vez que sale a escena. A continuación, la protagonista sería una solemne soleá que iba a estar acompañada por la volatilidad de las manos de Carmen. Movimientos que contrastaba con desplantes sólidos y llenos de fuerza para rematar cada una de las letras de su baile. Con la cabeza arriba y su eterna sonrisa, agradecía los aplausos al público. Jugó mucho con el compás y no pisoteó la tierra en ningún momento para adornar de manera elegante la escobilla por soleá. Fue un sonido muy placentero. Una melodía que no estorbó al cante y que empastó a la perfección con este. Pues supo articular de manera muy profesional la melodía que salía de sus zapatos. Los incesantes movimientos de cabeza que adornaban de vez en cuando el aire con pétalos de color negro y los colofones de carácter torero marcaron este acto. Así, un poquito de cante por romance revestido de feminidad y dulzura y unos cuantos matices masculinos propios de su baile coronaron este momento de la tarde.

El final de la velada estuvo marcado por el cante por bulerías de Rafita de Madrid. Este también acompañado de Iván Losada a la guitarra. De este modo, el cantaor aderezó este concurso con gradaciones de alegría, compás, dinamismo y aire nuevo. Y una vez terminó su colaboración, el jurado salió al escenario para comunicar a los asistentes el resultado de la deliberación.

Para terminar y debido a los resultados comunicados por el comité, damos la enhorabuena a todos y cada uno de los concursantes y en especial a Jesús Pineda y Javier Bizárraga. Finalistas del concurso que tendrán que disputarse el premio de este segundo certamen este viernes 30 de abril.

Que la cultura y vuestros sueños flamencos no se rindan nunca.

 

Ficha artística

II Concurso Nacional de Cante Flamenco
Lugar y fecha: Sala Berlanga, Madrid. 28, 29 y 30 de abril de 2021
Jurado: José Losada, Chelo Pantoja, Juan Carmona El Camborio y Tito Losada
Finalistas: Teresa Fernández, Carlos Canela, Juan José Heredia, Jesús Pineda y Javier Bizárraga
Artistas invitados: Rapico, Rubén Romero, Escuela de baile Carmen La Talegona y Rafita de Madrid
Al cante: Roberto Lorente
Al toque: Iván Losada
Percusión: Antonio Losada

 

* Ver aquí la crónica de la final del II Concurso Nacional de Cante Flamenco Zamara Music.

 

Jesús Pineda, en el II Concurso Nacional de Cante Flamenco Zamara Music. Foto: Vicente Pachón

 

 

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Bailaora madrileña. Graduada en Comunicación Audiovisual por la Univ. Rey Juan Carlos. En Amor de Dios, Casa Patas y Cristina Heeren desarrolló su gusto por la danza y el flamenco. «No somos atletas. Estamos empezando a cometer el triste error de ofrecer al público una confección enlazada de complejos zapateados a una velocidad desorbitada sin la modulación propia de la música que estamos adornando y que nos adorna».

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