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Y de postre, me trae usted un Farruquito

El congreso gastronómico Andalucía 360º by World Premium Experience culmina en Sevilla con una gran noche de baile flamenco. Jesús Carmona, Inés Rubio, Mercedes de Córdoba, Alfonso Losa, Ana López y Farruquito bailaron al son de Enrique el Extremeño, entre otros.

Dónde estuviste ayer, bribón. En un congreso gastronómico, en Sevilla. Ohú, qué arte. Espera, espera, fíjate en el nombrecito que le han puesto: Andalucía 360º by World Premium Experience. Y no te imaginas dónde. En el Cartuja Center Cite. Válgame, Undivé, si eso me suena a mí a un anuncio de ginebra de esas. La verdad es que en esos sitios se come más bien poco. Bueno, pues para celebrarlo cerraron las jornadas con un atracón de baile.

Una hora me tuvieron, esperando en una cola. Y media de regalo, sentado, menos mal. Salió un chef vestido de chef, con su chaquetilla blanca y todo. Se llama David García y ha ganado una estrella Michelin para el Corral de la Morería, el famosísimo tablao de Madrid. Dice que lo que él hace en los fogones, y lo que hacen los flamencos en el escenario, tienen mucho que ver: transmitir con todo el alma lo que han aprendido de sus mayores, la raíz y la tradición. Soleares, seguiriyas y martinetes a cambio de cocochas de bacalao, marmitako y merluza a la bilbaína. No lo tengo yo claro, primo, esos cantes tienen más que ver con un buen potaje, una buena berza o una olla de menudo.

La idea de Antonio Santiago es buena para la ocasión. Tres bailaoras y tres bailaores de primera fila. Y, en el centro, su padre, Enrique el Extremeño, hoy por hoy el mejor cantaor que existe para el baile, sin ánimo de ofender a nadie. La respuesta del público, inexplicable. O el Cartuja Center Cite es muy grande, o la afición sevillana muy pequeña. Y eso que salió, para abrir boca, ese magnífico bailaor que se llama Jesús Carmona Moreno, capaz de llevar sobre la cabeza una bandeja de copas finas sin derramar una gota. La escena alude al Corral de la Morería. Dos mesas con blanco mantel y un taburete de madera conforman todo el atrezzo. Dos cantaores, un guitarrista y un percu representan a la clientela. Jesús es el chef David, que ha salido de fogones para cocinar por serranas.

 

«Cuando Farruquito levanta los brazos, fíjate bien en tu reloj, porque las manillas se paran. No se puede bailar más elegante, más fino y más gitano»

 

Al bailaor le sigue una bailaora. Y a la mujer, un hombre. Paridad y orden, como debe ser. La de la falda roja estampada y corpiño blanco es Inés Rubio. Bajo la falda, protagonista absoluto del baile, unas enaguas blancas. Y fuerza, mucha fuerza. Enrique le canta unas tonás muy personales, a las que engarzó una taranta a palo seco. Brilló Inés por tangos, que, queriendo resultar atrevidos, resultaron deslucidos por las tres voces intencionadamente desacompasadas.

Y llega el mago del baile, don Juan Manuel Fernández Montoya. Cuando Farruquito levanta los brazos, fíjate bien en tu reloj, porque las manillas se paran. No se puede bailar más elegante, más fino y más gitano. Se acabaron aquellos tiempos de los saltos y las cabriolas. Tenías que haberlo visto deslizándose por los lunares blancos de aquel pañuelo negro que salía de una iluminación sobresaliente. Su cara refleja la alegría del que disfruta con lo que hace. Bailó dos veces, y generosamente. Por bulerías, primero. Y cerró la noche bailando en un ladrillo de la calle Alfarería de Triana, metiéndole pellizcos a las soleares de Antonio el Arenero. Luego las esparció con sus dedos, como quien echa a su truco unos polvitos mágicos. Se echó al hombro la chaqueta, y se marchó como un paso de misterio, sin decir nada.

Un mantón de Manila oculta por completo a quien se esconde detrás. Una preciosa bata de cola es la hiedra grana que sube por la imponente figura de Mercedes de Córdoba. Las guitarras tocan a Cádiz. Los paseíllos elevando el mantón para luego bajarlo huelen a Matilde Coral. Las estampas echando el cuerpo hacia atrás, a Merche Esmeralda. Demasiado ruido en el cante, por qué chillan tanto.

Alfonso Losa llega con mucha fuerza en los pies, y los saltos que hacía Farruquito hace unos años. Por su baile, cualquiera diría que es de su familia. Pero no lo es. Tiene una técnica prodigiosa y un sentido del equilibrio y del compás sorprendente. Pero baila demasiado rudo, al menos en esta ocasión. Lo hizo por fandangos por soleá, y aprovechó el compás para cerrar por bulerías. Bien, pero no tanto.

Y cerró la caja del arte Ana Belén López Ruiz, Ana López para el flamenco. Ataviada a la masculina, y castañuelas en mano, dejó su baile por seguiriyas a la altura de los mejores minutos de la noche. Tomó la rabia y la queja en un vaso, y nos lo echó a la cara en forma de temperamento. Por cierto, no te he contado lo de la cata de vinos esa, qué nombre te he dicho que le han puesto esos gachés al congreso gastronómico, vaya tela con el nombrecito.

Foto superior: Antonio Santiago

 

Espectáculo: La Cumbre del Baile
Ciclo / Evento: Congreso gastronómico  Andalucía 360º by World Premium Experience
Lugar y fecha: Cartuja Center Cite, Sevilla. 3/10/2019

Al baile: Jesús Carmona, Inés Rubio, Farruquito, Mercedes de Córdoba, Alfonso Losa y Belén López.
Al cante: Enrique el Extremeño, Ismael Fernández, Jonathan Reyes y Juan José Amador Hijo.
Guitarras: Juan Campallo y Yerai Cortés
Percusión: Manu Masaedo y El Chispas
Y la colaboración del chef David García Pereda
Idea original y dirección artística: Antonio Santiago Ñoño

 

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Filólogo madrileño. Media vida en Sevilla. Centinela de las palabras. Lo jondo le acelera peligrosamente el corazón.

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