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El Festival de Jerez acaba sumando prestigio a su marca

Desde que Joaquín Grilo inauguró esta muestra de corte internacional hasta que Pepe del Morao bajó el telón, se ha comprobado que Jerez sigue acogiendo por estas fechas multitud de visitantes que vienen a encontrarse con el baile, tanto en escenarios como en estudios y academias.

Una vez acabada la 23ª edición del Festival de Jerez es importante mostrar el balance cuantitativo y cualitativo de lo que ha supuesto un certamen que sigue consolidándose por año y ganando prestigio, aunque sí es cierto que hay aspectos que habría que mantener o cuidar, bajo nuestro personal criterio y habiendo visto la totalidad de propuestas. Desde que Joaquín Grilo inauguró el 22 de febrero esta muestra de corte internacional hasta que Pepe del Morao bajó el telón en la madrugada del 10 de marzo, se ha comprobado que Jerez sigue acogiendo por estas fechas multitud de visitantes que vienen a encontrarse con el baile, tanto en escenarios como en estudios y academias. Quizá sea este último elemento lo que defina como exitoso este encuentro anual. Así, los cursos y clases magistrales ofertadas por la organización han contado con el 95,5 por ciento de ocupación, sin contar por supuesto con las que ponen en pie academias privadas y las que lo hacen bajo cuerda. Han llegado cursillistas de cuarenta países distintos, predominando un año más los venidos desde Japón, y muy de cerca se sitúan los norteamericanos. 

Cuando uno de esos amantes del baile se inscribe en un curso, directamente cuenta con seis entradas para ver los espectáculos en el Teatro Villamarta, uno por día. Por ello, el primer coliseo jerezano ha disfrutado de un90 por ciento de ocupación, habiéndose llenado el 80 por ciento el resto de espacios (Sala Paúl, Palacio de Villavicencio, Sala Compañía o González Byass). Las peñas siguen siendo un año más las grandes embajadoras de esta tierra, pues cada una de las diez actuaciones que se han celebrado han contado con aforo completo gracias, en parte, a que la entrada es gratuita. Pero sí destacó Isamay Benavente, directora del Festival, que «en las peñas ocurre algo muy importante: conviven los jerezanos con los que vienen de fuera». Por otro lado, la estimación de artistas contratados ronda los 490, algo que es justo destacar porque finalmente son los grandes beneficiados de esta gran realidad. Volviendo al tema cursos –se han ocupado en total 1.100 plazas, distribuidas en 49 talleres–, el gran motor del Festival, se ha comprobado que «un alto porcentaje de cursillistas, alrededor del 65 por ciento» repiten un año más, y «un 20 por ciento han venido en más de diez ocasiones». Aún no se ha hablado nada de lo económico, aunque la alcaldesa de Jerez, Mamen Sánchez, afirmó que «el Festival y Jerez están muy entrelazados. Tal es la fuerza del flamenco y, por supuesto, de la cultura que estamos ante un Festival que no solo se siente, sino que se vive”, añadiendo que «la ocupación hotelera durante los 16 días de la muestra ha sido del 75 por ciento y la Oficina Municipal de Turismo atendió a 2.524 personas, un 18 por ciento más que en la pasada edición. De estos 2.524 turistas, más de la mitad eran españoles procedentes de Andalucía, Madrid, Castilla y León y Cataluña, entre otras comunidades autónomas. Casi un 9 por ciento de los turistas atendidos eran franceses, el 8,5 por ciento ingleses y el 6,6 por ciento alemanes».

En el aspecto de calidad podemos resumir esta edición con las siguientes conclusiones:

  • Propuestas de gran nivel que se acercan más a lo contemporáneo, más a la danza. 
  • El baile flamenco no se lleva al escenario del Teatro Villamarta en su expresión más desnuda. 
  • El cante no está representado de la mejor manera que entendemos, esto es, acudir a maestros y representantes de un ayer que aún han de dar mucho y que, además, son los que en muchos casos buscan encontrar los de fuera. 
  • La guitarra vuelve a tener presencia, con contundencia y altura. 
  • Los montajes son obras guionizadas, bien ejecutadas, con una puesta en escena de rigor, y que no dejan demasiado lugar al pellizco de la espontaneidad.  
  • Es un festival con prestigio, posiblemente el de mejor imagen del mundo para la prensa especializada. 
  • Los artistas que al festival acuden lo hacen de forma generosa, con gusto, presumiendo de su presencia que es algo extraordinario. 
  • El Off de La Guarida del Ángel se consolida como oferta paralela que ya acapara todas las miradas. 

Hasta el año que viene, que ya hay fecha: 21 de febrero al 7 de marzo. Y ya está la programación cerrada al 65 por ciento. 

 

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Periodista. Jerez. Sé bailar por bulerías. Nada como la intimidad de la radio y el romanticismo del papel. Ahora, también en tv.

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