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Emilio Caracafé, profeta en su barrio

El popular guitarrista fue homenajeado con motivo del Día Europeo de la Música en la Factoría Cultural del Polígono Sur (Sevilla), donde trabaja para ayudar a niños y jóvenes en riesgo de exclusión social. Emilio Caracafé es un hijo de Las Tres Mil que simboliza la sencillez, la generosidad, la creatividad, la fantasía.

Las Tres Mil Viviendas, en el Polígono Sur sevillano, es un barrio con orgullo. Más allá de los conocidos problemas de pobreza y marginalidad –que casi da pudor mencionar, de tan tópicos–, sus vecinos se saben poseedores de un tesoro de valor incalculable, que lo mismo sirve para dar de comer a muchos de ellos que para acariciarles el alma cuando la vida arrecia: el flamenco, un arte que maman desde la cuna, que es casi una inmersión cotidiana, la banda sonora de sus castigadas calles.

Lo sabe bien Emilio Caracafé, que es un hijo de Las Tres Mil, y que simboliza lo mejor no solo de esta zona, sino de la idiosincrasia sevillana: la sencillez, la generosidad, la creatividad, la fantasía. No pudo acertar más el Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla cuando decidió dedicarle el Día Europeo de la Música con un concierto de homenaje en la Factoría Cultural, en el corazón de la barriada.

 

«Emociona comprobar cómo este corredor de fondo de las seis cuerdas, este veterano hollador de caminos guitarra en ristre, sigue manteniendo alta su exigencia, queriendo aportar cosas nuevas, destellos personales a este viejo misterio que es el arte jondo»

 

A esta cita quisieron sumarse un muy nutrido elenco de artistas, que arroparon a Emilio en lo que resultó una verdadera gala al aire libre. Todos reconocen en Emilio no solo ese guitarrista experimentado, que trabajara con gente tan señera como Pata Negra, Niña Pastori, Manuel Molina, Israel Galván o Manzanita, sino también el hombre comprometido con su entorno que asume la dirección musical de la Fundación Alalá, volcada en la educación de niños y jóvenes en riesgo de exclusión social.

Precisamente con los más pequeños se abrió la tarde, con los alumnos de la Fundación Alalá interpretando la Seguiriya del Cambio Climático. Una creación del propio Emilio que conjuga flamenco y conciencia ecológica, y que sirvió para meter al público en situación antes de la salida a las tablas de Las Mujeres de las 3.000, que con sus bulerías camaroneras hicieron arrancarse a bailar a más de una espectadora.

 

David Lagos y Emilio Caracafé. Factoría Cultural, Las Tres Mil (Sevilla). Foto: perezventana

 

De hecho, resulta difícil concentrarse en el escenario cuando se está tan rodeado de gente que chanela tanto de flamenco, por decirlo en sonoro y hermoso caló. Dudo que haya en Andalucía un público más capaz de seguir el compás y hasta de hacerse un replante que este del Polígono Sur, desde los niños a los ancianos, lo que crea una atmósfera única. Además, se notaba el hambre de música, las ganas de expresarse y de disfrutar con la expresión de otros.     

Siguieron desfilando los artistas –el lebrijano Luis de Chimenea, la vecina del barrio Herminia Borja, la bailaora África de la Faraona– en una cita algo lenta de ritmo, a pesar de los buenos oficios del maestro de ceremonias, el bailaor gaditano El Junco, que no se cansó de animar al respetable y de recordar cariñosas anécdotas de Caracafé, como la vez aquella en la que se atrevió a tocar una farruca con una pata de jamón, convenientemente afinada.  

Llegó el momento de salir a escena para el propio Emilio, quien acompañado de una abreviada banda brindó algunos temas de su disco La voz de mi guitarra, como los acompasados Tarantos del Cielo o su Cuento por Bulerías. Más allá de la calidad neta de sus composiciones, emociona comprobar cómo este corredor de fondo de las seis cuerdas, este veterano hollador de caminos guitarra en ristre, sigue manteniendo alta su exigencia, queriendo aportar cosas nuevas, destellos personales a este viejo misterio que es el arte jondo. 

 

«Los vecinos de Las Tres Mil se saben poseedores de un tesoro de valor incalculable, que lo mismo sirve para dar de comer a muchos de ellos que para acariciarles el alma cuando la vida arrecia: el flamenco, un arte que maman desde la cuna, que es casi una inmersión cotidiana, la banda sonora de sus castigadas calles»

  

Quedaban todavía por hacer lo suyo algunas de las estrellas de la noche, desde los hermanos David y Alfredo Lagos, sobresalientes por alegrías, a Tomás de Perrate, un cantaor que siempre deja su sello, especialmente cuando mira hacia su imponente árbol genealógico, pasando por el guitarrista Diego del Morao, que no estaba anunciado en el cartel pero diseminó el aroma de Jerez con su virtuosismo, o los familiares Torombo y Bobote.

Un cartel que ya querrían para sí muchos festivales, pero sobre todo una declaración de amor del barrio a uno de los suyos, una persona cabal y cercana, un obrero de la música llamado Caracafé al que los años no han quitado, ni quitarán, la capacidad de soñar.

 

Ficha artística

Día Europeo de la Música dedicado a Emilio Caracafé
Factoría Cultural de Sevilla – 21 junio 2021
Maestro de ceremonias: El Junco
Invitados: África de la Faraona, Alfredo Lagos, alumnos de Alalá, Amador Gabarri, Bobote, David Lagos, Dr Keli, El Vareta, Emilio Fernández, Eugenio Iglesias, Herminia Borja, Las Mujeres de las 3.000, Luis de Chimenea, Manuel Lozano, Pablo Zapata, Ramón Martínez, Ramón Santiago, Tomás de Perrate, José Suárez ‘Torombo’, Diego del Morao y el grupo Quilate

 

El Junco, excepcional maestro de ceremonias en el homenaje a Emilio Caracafé en Las Tres Mil. Foto: perezventana

 

Herminia Borja. Homenaje a Emilio Caracafé en Las Tres Mil, Sevilla. Foto: perezventana

 

África de la Faraona y Eugenio Iglesias. Homenaje a Emilio Caracafé en Las Tres Mil, Sevilla. Foto: perezventana

 

Homenaje al guitarrista Emilio Caracafé en Las Tres Mil, Sevilla. Foto: perezventana

 

Homenaje al guitarrista Emilio Caracafé en Las Tres Mil, Sevilla. Foto: perezventana

       

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Un pie en Cádiz y otro en Sevilla. Un cuarto de siglo de periodismo cultural, y contando. Por amor al arte, al fin del mundo.

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