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Israel Fernández, la gran decepción

Israel Fernández y Pepe del Morao en el Teatro Auditorio Riberas del Guadaíra (Alcalá de Guadaíra, Sevilla). Llegó, cantó y se fue dejando en pie a un público entregado y a un crítico aburrido.

Si quisiera corresponder con mis palabras en los mismos términos con los que Israel Fernández ha actuado en el Teatro Auditorio Riberas del Guadaíra diría exclusivamente que rompió el hielo por levante, prosiguió por soleá, luego por tientos tangos, se apresuró en la seguiriya, terminó por bulerías e hizo un bis rogado por fandangos. Seis cantes en una hora clavada como el que tiene prisa porque se le pegan los garbanzos o se naja el que endiña el parné. Llegó, cantó y se fue dejando en pie a un público entregado y a un crítico aburrido.

 

Podría también citar el programa, detallar las variantes que interpretó en cada estilo y regalarle algún elogio de copia y pega de Internet. Quedaría un texto resultón, amable y poco comprometido con el que probablemente hasta presumiría después de su amistad. Pero no va a ser este el caso. No porque desee yo enemistarme con nadie. Siendo fiel a lo sentido no puedo resistirme a contarles mi verdad. Para eso esto es una crítica libre y no un folleto publicitario del podrido marketing cultural.

 

 

«Israel Fernández es un aficionado infatigable. Posee sentido del ritmo, velocidad, frescura, delicadeza… Lo tiene todo. Pero no dice casi nada. Le sobra lana para tejerle un abrigo al teatro y sin embargo es un cantaor frío»

 

 

Desde que abrió la boca demostró sus virtudes: una voz preciosa, afinadísima y con un timbre envidiable. Sus giros y quejíos son exquisitos y el arco del pentagrama no tiene secretos para él. Sabe modular el cante a su antojo. Conoce los estilos a la perfección. Es un aficionado infatigable. Posee sentido del ritmo, velocidad, frescura, delicadeza… Lo tiene todo. Pero no dice casi nada. Le sobra lana para tejerle un abrigo al teatro y sin embargo es un cantaor frío.

 

Me descolocó por levante y quise darle tregua. En la soleá comenzó en Alcalá faltándole el asiento de Talega. Se va a Cádiz, luego La Andonda… pero su demostración de conocimientos y otras variantes deslucieron cuando no supo abordar las de Triana sin marcar los tiempos ni darle su respiro. Dije que no iba a entrar en estos asuntos. Los borro.

 

Por tientos tangos comenzó averiguando melodías y formas. Debería esto justificarse aquí y en el resto de estilos por la búsqueda de su sello y la originalidad, en el afán de destacar más allá de ser un gran copista de lo antiguo. Algo que le honra y hay que agradecerle. Porque no es fácil agotar el papel de la taquilla con propuestas del clasicismo flamenco para un aforo al que hace poco que le salió barba.

 

 

 

 

La seguiriya fue un atropello: cantó pasado de vueltas, como el que coge aceitunas por cuenta. Además de estar poco acertado en los giros de pretensión innovadora. Algo que se repitió en otros palos. Sentí pena, pero no de sobrecogimiento, sino de imaginar qué bonito sería el cante de Israel con tres tilitas en vena. Porque el toledano a pesar de todo canta muy bien. Tan bien que llego a cuestionarme por qué no me pellizca. Pero es un caballo desbocado, saturado de buen flamenco. No sé ya si indomable o si le llegará el día en el que su madurez interpretativa lo convierta en alguien más grande de lo que es. Porque ahora se erige como un buen producto de la industria musical reuniendo los atributos necesarios para el éxito que está cosechando. Es el flamenco de moda.

 

Las bulerías con soniquete. Pero más de lo mismo. Y solo puedo destacar lo bien que sienta escuchar La maja aristocrática de Pastora Pavón en la voz joven, que no nueva, de Israel. Porque esa es otra. Hay quien se empeña en colgarle el cartel de revolucionario, colorear su voz como una novedad o, lo que es peor aún, presentarlo como el Camarón de la época. Semejante tontería no es sino el producto de la ignorancia flamenca. Y por más que cuide una imagen y camaronee, aunque a su tesitura de voz le vendría mejor apoyarse en Marchena o Vallejo, en lo que sí se parece al isleño es en que acerca nuestro arte a las masas, aunque sea en otra escala. Pero él no tiene culpa de lo que la gente hable ni dónde lo coloque. De lo que sí es responsable es del buen gusto en la elección de su repertorio, la inspiración en sus cantaores de referencia y los malos experimentos que a veces hizo con todo esto. Porque mucho adorno es innecesario.

 

 

«Qué bonito sería el cante de Israel con tres tilitas en vena. Porque el toledano a pesar de todo canta muy bien. Tan bien que llego a cuestionarme por qué no me pellizca. Es un caballo desbocado, saturado de buen flamenco. No sé ya si indomable o si su madurez interpretativa le convertirá en alguien más grande de lo que es»

 

 

Los fandangos tuvieron su tirón y estuvieron a punto de erizarme. Pero jugaban a su favor las letras. Me dieron para caer en que cuando se deje de chilindrinas y repose el cante, tan solo con eso, estoy seguro de que tendrá ganado también, además de a todo el séquito que ya lleva detrás, a los aficionaos más cabales. No sé si vendrá a tiempo antes de que se acancione y desvíe con otras locuras comerciales. Sería una lástima perder un talento tan enorme como el de Israel y que lo arrollen otros intereses menos flamencos y más rentables, aunque casi todo es lícito y comprensible para llenar la cartera.

 

A las palmas acompañaron Markito Carpio y El Pirulo, que despidió la noche con una pataíta. Pero si hubo algo realmente interesante de principio a fin fue la guitarra de Pepe del Morao, en sustitución de la de Diego del Morao que se ausentó del cartel por contratos de cierta envergadura a última hora.

 

La sonanta del jerezano brilló por el compás y la alternancia en los recursos con los que contó para su acompañamiento. Levantó casi tantos jaleos y oles como Israel. El marcaje con los toques en el golpeador, rasgueos redondos o recortados cuando se requerían, bordoneos, arpegios, falsetas con la jondura de su estirpe y su huella personal aportaron mayor calidad a la noche. Lo compadecí porque la voz impaciente de Israel se coló a destiempo en varias ocasiones y por la necesidad de Pepe de ir a destajo y corriendo tras un cantaor al que más que acompañar parecía seguirlo con los dedos calientes y la lengua fuera.

 

Me queda la esperanza de tiempos mejores de lo que para mí sería una evolución en Israel. Todo esto no es más que un pretexto rabioso que ahonda en lo que pudo ser y no fue. El coraje de haber escuchado a un cantaor con tantísimas cositas buenas y a mi entender tan desperdiciado: los pormenores que explican mi gran decepción.

 

Fotos: Gabinete de Comunicación – Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra

 

Ficha artística

Recital de Israel Fernández
Teatro Auditorio Riberas del Guadaíra – Alcalá de Guadaíra, Sevilla
27 de noviembre de 2021
Cante: Israel Fernández
Guitarra: Pepe del Morao
Palmas: Markito Carpio y El Pirulo

 

 

 

 

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Cantaor de la escritura. Jondura utrerana extrema.

7 COMMENTS
  • Iván M 28 noviembre, 2021

    Esta es la clave de este bendito arte…
    Donde talento y adornos no pueden maquillar cuando falta lo que es el misterio de esta música, que requiere una y otra vez, en cada interpretación y puesta en escena, de la puesta en cuestión del que se pone delante del público…

    Por eso a los que buscamos esa magia y ese pellizco, fascinados cada vez más mientras más caminitos posibles le descubrimos a esta pasión sonora, pues por eso digo, que a quienes buscamos que ese instante se dé y nos coja a nosotros delante solemos preferir sititos recogíos y poca parafernalia…

    Otra cosa es comprender que eso mismo es lo complicado. Porque el artista tiene que comer. Y el artista viaja y se mueve y en el mundo del flamenco montar un espectáculo casi es incompatible con lo que en esencia es el flamenco.

    Y siendo esto así, a menudo se comprende ese dicho de “es de necio confundir valor con precio” porque se puede ver en muchas ocasiones verdad y humildad más talento y entrega en una peña flamenca gratis o por dos duros.

    Pero lo bueno es que este hombre tiene camino por delante y seguro que aprovechará ese don que posee…

    • Kiko Valle 29 noviembre, 2021

      Gracias por tu razonado comentario. Abrazos flamencos

  • Paco cabeza 29 noviembre, 2021

    Muy interesante la critica de Kiko Valle…
    Hay que diferenciar entre Arte en este caso (Flamenco o mejor dicho Cante Jondo) y (Dinero) es decir (comercio)…..
    Si te dedicas al Arte has de saber que el camino es largo y complicado y si intentas las dos cosas mas complicado todavia…
    Si a la leyenda del tiempo (Pachon productions) le quitas la voz de Camaron el resultado hubiera sido una paparrucha…esos que hablan de que el Flamenco hay que actualizarlo o no saben de lo que hablan o no les interesa el Cante Jondo.
    Paco Cabeza Moreno.

  • Heredia 29 noviembre, 2021

    La verdad que es una pena una crítica asi de destructiva .Cosa que no la pongo en duda viniendo de donde viene ,Israel es un buen cantaor y paisano mio manchego .Pero posiblemente se cree que puede hacer lo de Camarón las famosas plantas y no Camaron avido uno y ya no ahi mas por mas postureo pelo anillos y demas arriendos .

    • Kiko Valle 29 noviembre, 2021

      Buenas, Heredia. Creo que la crítica no destruye ni ofende. Solo cuento mi verdad, doy mi opinión. Gracias por leerla y comentar.

  • Charlie 29 noviembre, 2021

    Gracias por verlo como yo. Su crítica y lo que hable con mi pareja hace 3 meses así son idénticas parece que hoy en día a pesar de que quedan muy pocos cantaores flamencos menos oyentes quedan con conocimientos del auténtico cante. Por mucho oro que parezca no brilla.

  • Fabián Pérez 8 enero, 2022

    Sinceramente de entendidos está el mundo lleno….y de cuñaos en el Flamenco más, recuerdo los palos que le caían a Camarón o Paco de Lucía.

    Lo dicho críticos adelantados a su tiempo, ojo solo hay que leer las críticas de el país a QUEEN y a Freddie Mercury en sus primeros conciertos, cuñaos!

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