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La realidad de Amador Rojas

El Teatro Real recibió a Amador Rojas y su espectáculo 'Real'. Amador es real y camina de forma constante en la cuerda de la evolución, lo que provoca cierta transgresión en las formas clásicas del flamenco.


El Teatro Real ha acogido una vez más a Amador Rojas y su espectáculo Real, cuyo nombre hace referencia a la personalidad del artista. Amador es real y camina de forma constante en la cuerda de la evolución, lo que provoca cierta transgresión en las formas clásicas del flamenco. Con esta obra, Rojas hace un homenaje con doble vertiente. Por un lado, a su paso por el Teatro Real de Madrid desde el 2018. Por otro, a la realidad, a la vida y el amor.

 

La esquina izquierda del teatro se ilumina para presentarnos a la artista invitada de la noche. La pianista Miriam Méndez La Princesa Descalza se sirve de una obra de Bach para mostrarnos su gran dosis de presencia, empaque y destreza. Entonces, entra al escenario el cantaor. Manu Soto interpreta Inmensidad de Mónica Naranjo sin perder de vista al público. Cuando aún este tiene la mirada perdida en el horizonte, aparece Carlos Llave. El guitarrista va a ser el siguiente en pisar las tablas y continuar de forma sutil la melodía que Manu deja en el aire. De repente, emergen unas notas impregnadas de cierta flamencura para dar paso al protagonista de la noche. Amador Rojas se presenta al público con elegancia y sobriedad, envuelto en un traje rojo que incluye un chaleco y una chaquetilla. Esto hace recordar tanto a los aficionados como a los profesionales que no hay que perder nunca el respeto al flamenco. Eso incluye el modo en que los que se suben al escenario se visten para presentarse ante él y con él.

 

El baile del intérprete es delicado, sin excentricidades ni pasos complejos. Con los pies ejecuta melodías agradables que se funden con las cadencias de la guitarra. Es justo en ese momento cuando se ve de forma clara que, en este caso y como le gusta al buen espectador, los sentimientos se colocan en una posición privilegiada frente a la técnica. Rojas es elocuente y comunicativo con el auditorio. Estas cualidades que acompaña con su mirada arrolladora crean un ambiente íntimo, revelador y cálido a pesar del frío que hace ahí fuera.

 

 

«El baile de Amador Rojas es delicado, sin excentricidades ni pasos complejos. Con los pies ejecuta melodías agradables que se funden con las cadencias de la guitarra. (…) Estas cualidades que acompaña con su mirada arrolladora crean un ambiente íntimo, revelador y cálido a pesar del frío que hace ahí fuera»

 

 

Es el turno de la cantaora Samara Montañez. Esta aparece detrás del bailaor en una distancia tan medida que casi consiguen rozarse en el momento en el que él se da la vuelta para impregnarse de su cante. En este caso, la cantaora se presenta con la canción I have nothing de Whitney Houston. La verdad es que la única semejanza que tiene con el flamenco este momento es que se canta una versión en español. Quizá, si se acude con otra actitud a un teatro y sabiendo a lo que uno se enfrenta, la canción se recibe de otra manera, porque es uno de los grandes clásicos de la música. Pero en este ambiente se pretendían escuchar más quejíos y soleares de Triana. La buena noticia es que las primeras alegrías de Cádiz no tardan mucho en llegar. Momento que el bailaor aprovecha para recitarle y bailarle a la vida, al amor y al desamor. El baile de Amador está repleto de movimientos delicados, de porte y de firmeza. Incluso le da tiempo a reflexionar con el público sobre los oles a destiempo. Alude a la edad y a la juventud. A que siempre se está a tiempo si se quiere de verdad. Sabe mandar tanto en el escenario como en el auditorio, pues conoce bien la forma de dirigir a su equipo, pero también la manera de arrancar un aplauso cuando lo necesita. No por el simple hecho de ser ovacionado y halagado, sino por la mera necesidad de sentirse arropado.

 

La actuación de este elenco está centrada en las reflexiones sobre la vida y el flamenco. No cabe duda. Y vuelve el turno de Miriam. La pianista es protagonista de ciertas cavilaciones con pinceladas irónicas que acompaña de las palmas de Manu y Carlos. Un par de pataítas por bulerías la llevan a sentarse de nuevo frente al piano para deleitarnos con una pieza por soleá.

 

Los boleros son los protagonistas de la segunda parte hasta que llega el momento de la seguiriya. Es entonces cuando Amador Rojas reaparece de nuevo ataviado de manera elegante y adecuada para la interpretación que va a hacer de este palo. Entre pena y pena se bambolea la capa de terciopelo que lo cubre y, abogando por la libertad del mundo, vuelve a apelar al amor. En esta ocasión no es la comicidad la que va a ornar el tema principal, sino más bien la pena. La amargura de alguien que sufre por un desamor. Que quiere mucho y de verdad, pero no puede dar un paso más en esa dirección. La emoción de Amador ha traspasado las paredes del teatro. Es cierto que el flamenco ha estado presente, pero los cantes añejos no han sido los protagonistas de la noche. La interpretación y el sentimiento han ocupado un papel principal y eso siempre llega. Pero para los firmes seguidores de este arte, cuanto más flamenco, más disfrute, pasión y capacidad de conmoción.

 

 

Ficha artística

Real, de Amador Rojas
Flamenco Real 2023
Salón de baile. Teatro Real, Madrid
18 de enero de 2023
Baile: Amador Rojas
Cante: Manu Soto y Samara Montañez
Guitarra: Carlos Llave
Piano: Miriam Méndez, ‘La Princesa Descalza’

 

 

El bailaor Amador Rojas, con Manu Soto y Samara Montañez al cante, Carlos Llave a la guitarra. ‘Real’. Teatro Real, Madrid. 18 enero 2023. Foto: Vicente Pachón

 

Amador Rojas. ‘Real’. Teatro Real, Madrid. 18 enero 2023. Foto: Vicente Pachón

 

 


Bailaora madrileña. Graduada en Comunicación Audiovisual por la Univ. Rey Juan Carlos. En Amor de Dios, Casa Patas y Cristina Heeren desarrolló su gusto por la danza y el flamenco. «No somos atletas. Estamos empezando a cometer el triste error de ofrecer al público una confección enlazada de complejos zapateados a una velocidad desorbitada sin la modulación propia de la música que estamos adornando y que nos adorna».

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