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Sara Baras, de luces y de sombras

La bailaora presentó en el Teatro de la Maestranza (Sevilla) su espectáculo 'Sombras', con el que lleva dos años recorriendo medio mundo.

Déjame que hable yo primero, no me interrumpas, que luego tendrás ocasión de explayarte. La propuesta es espectacular. Digna de exhibirse en cualquier teatro del mundo, como así ha ocurrido. Sara Baras estrenó Sombras en septiembre de 2017, hace ya más de dos años. Lo hizo en Pamplona, en la Sala Principal del Baluarte. Y desde entonces ha recorrido medio planeta obteniendo éxitos de crítica y de público. Con que a ver qué vas a venir tú diciendo ahora.

Llevas toda la razón, por una vez estamos de acuerdo, compañerita mía del alma. Pocas veces tiene uno la oportunidad de asistir a una superproducción flamenca de este calibre, y mira que nos hemos tragado tú y yo juntos bodrios por esas bienales de Dios. No se le puede discutir a Sara su profesionalidad, ni la del elenco del que se ha rodeado para conmemorar los veinte años al frente de su propia compañía. El vestuario de Luis F. Dos Santos es por sí mismo un museo danzante de las bellas artes. Una decena de vestidos a los que Sara confiere su propia personalidad, actuando como una prolongación del cuerpo de la bailaora. Y qué me dices de la iluminación. Por fin llega a Sevilla el flamenco en tecnicolor. Tantas décadas de blanco y negro han dejado en el arte jondo una pátina de NODO, un regusto rancio de dictadura que alejó a los jóvenes de la música más fresca del mundo. Óscar Gómez de los Reyes es el responsable de esas luces, el contrapunto feliz en el país de las sombras.

 

«Es el baile bonito, sin alcohol, sin azúcar y hasta sin gluten. Y sin pasión. Como esta crónica, seguramente»

 

El sonido, magnífico, aunque para mí sobraron tanto el violín enlatado de Ara Malikian como la voz en off de la bailaora. Que sí, que esas palabras actuaban de hilo conductor para hilvanar una sucesión de números que de otro modo hubieran quedado inconexos. Pero a costa de largarle al personal unas parrafadas, Santana de Yepes, que ya te digo:

«Nada más evocador que aquello capaz de hacer iguales a ricos y pobres, aquello que no es negación de luz, sino resultado de ella proyectada en los cuerpos, y esa magia hipnótica es un susurro constante, la ves y no la ves, se ha ido y no se ha ido…».

Como Santa Teresa de Jesús. Vamos, un lenguaje ideal de la muerte para el flamenco. Tú le das al play y dejas al público tres minutos con tus neuras. Ahí lo llevas. Todo para dotar al flamenco de ese carácter ridículo de intelectualidad. Los conceptos, el simbolismo. Y dónde me dejas la pasión, el temperamento y, sobre todo, la flamencura.

Oye, primo, no te comprendo del todo. No me negarás que Sara Baras baila como un ángel pegado a las tablas. Que tiene un estilo propio reconocible a leguas de distancia. Que el eco de su taconeo lo llevas metido en el sentío horas después de finalizar la actuación. Que el ballet formado por esas cuatro bailarinas y dos bailarines juega en primera división. Que el Rubio de Pruna y mi Israel Fernández aportan quilates de jondura allí donde estén. Y que el conjunto del cuadro, con esas guitarras tan claras y esas percusiones espectaculares, se acopló maravillosamente. Y Diego Villegas, con lo que te gusta a ti ese Diego Villegas.

Que sí, prima, que todo lo que dices es verdad. Me ha gustado, cómo no me iba a gustar. Pero aquí entra en juego la cuestión de los gustos. A mí me gusta otro tipo de baile, el antiguo, el clásico, llámalo como quieras. El que da más importancia a los brazos que al taconeo. El baile de cuerpo entero. El de las puñalaítas. Qué sé yo. El que no llena los teatros, supongo. Luego está el baile que se lleva ahora, el que te gusta a ti. Donde importa poco el palo que estén cantando. La farruca huele a bulerías. La serrana, casi parece una fiesta. Jamás vi bailar así por alegrías, lo reconozco. Dónde está el sabor a Cádiz. Desde luego, las bulerías no suenan a bulerías, eso sí que tiene mérito. Es el baile bonito, sin alcohol, sin azúcar y hasta sin gluten. Y sin pasión. Como esta crónica, seguramente.

Fotos: Teatro de la Maestranza

 

FICHA ARTÍSTICA:

Espectáculo: Sombras, por Sara Baras
Lugar y fecha: Teatro de la Maestranza, Sevilla. 22/11/2019

Al baile: Sara Baras. Cuerpo de baile: María Jesús García Oviedo, Charo Pedraja, Cristina Aldón, Sonia Franco, Daniel Saltares y José Franco
Al cante: Rubio de Pruna e Israel Fernández
Al toque: Keko Baldomero y Andrés Martínez
Percusión: Antonio Suárez y Manuel Muñoz Pájaro
Saxo soprano, armónica y flauta travesera: Diego Villegas

 

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Filólogo madrileño. Media vida en Sevilla. Centinela de las palabras. Lo jondo le acelera peligrosamente el corazón.

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