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Antón Cortés: «Mi sueño es llegar a ser un gran pianista de flamenco»

Tiene trece años y es de Mallorca, Baleares. Estos días sorprende al mundo con su magia ante el piano y un ensoñador relato de talento y pasión por el flamenco. «Cuando se encienden los focos, me entran ganas de sacar lo mejor que llevo dentro», dice.

Un niño de diez años recibe un viejo teclado a modo de juguete y siente que es su destino tocarlo. En concreto, decide extraer de él los sonidos más flamencos, la música que ha escuchado desde siempre. Se llama Antón Cortés. Es de Palma de Mallorca, gitano. Y nació el 17 de agosto de 2007, es decir, ahora cuenta trece años. Su talento no ha pasado desapercibido por algún que otro espacio televisivo de máxima audiencia. De hecho, estos días se asoma con honores a todo un Got Talent, donde de entrada se atreve a revisar a Sabicas. El jovencito Cortés lo tiene claro: el piano flamenco le va a acompañar toda la vida.

 

– Antón, tú tienes trece años y vives en Mallorca. No es precisamente la tierra más flamenca de España. ¿De dónde te viene la afición?
– Yo empecé tocando el teclado como si fuera un juguete más de la casa. El flamenco era una música que escuchaba desde siempre. Era la música que más me llegaba, que más me transmitía. Y quise ir por ese camino. Tocaba temas flamencos y veía los vídeos de grandes cantaores. 

– Eso nos contaba tu padre, que pasabas las horas viendo vídeos de Antonio Mairena y la Perla de Cádiz. Vaya dos.
– Sí. También de Paco de Lucía y Camarón de la Isla. Pero la Perla de Cádiz y Antonio Mairena eran mis referentes. Son unos grandes maestros del flamenco.

– Desde luego. Pero llama la atención, porque tus amigos del cole seguro que cuando entran en Youtube tiran más por el reguetón o el típico youtuber explicando cómo se juega a tal o cual videojuego.
– Seguramente. Supongo que no les gusta el flamenco, no lo sé. Pero ellos me dicen que toco muy bien el piano y que les gusta verme cuando salgo por la tele.

– ¿Qué le ves al flamenco respecto a otras músicas?
– Para mí lo que diferencia al flamenco de otras músicas es su capacidad de sentir y transmitir. Me parece increíble que con tanta sencillez se pueda transmitir tanto. Eso es lo que más me gusta del flamenco.

– ¿Qué te parecen los músicos flamencos que hacen del piano su lenguaje musical? ¿Escuchas, por ejemplo, a Dorantes, Pedro Ricardo Miño, Chano Domínguez, la Reina Gitana, María Toledo…?
– Sí, los escucho a todos muchas veces. Me encantan, son grandes maestros en el piano que expresan cada uno su propio lenguaje.

– ¿Cuál te gusta más de los que hemos citado?
– Sería difícil elegir. Yo creo que el maestro Dorantes es el que más me llega.

 

«Yo tenía el teclado como cualquier otro juguete, pero poco a poco fui experimentando, me interesaba sacar música de él. Así que fui aprendiendo y me di cuenta de que podía mejorar, emocionar»

 

– ¿Es posible, solo posible, que lo hayas conocido personalmente? Cuéntanos esa experiencia.
– Sí, sí. Lo conocí personalmente. Fue en verano. Fuimos a Andalucía, a Utrera, para asistir a un curso durante una semana. Éramos siete u ocho alumnos cada día. También había adultos, pero sobre todo niños. Y claro, cuando lo conocí en persona yo estaba alucinando. Él me dio muy buenos consejos y lo pasé genial. Desde entonces he podido aportarle muchas cosas a mi flamenco, tocar mejor el piano.

– ¿De qué otros artistas has recibido buenos consejos?
– Más que recibir consejos, lo que hago ahora mismo es aprender de los maestros. Ahora estoy escuchando mucho a Sabicas, Chocolate, Mairena, Camarón… Intento aprender de todos ellos.

– Menuda escuela. ¿Y qué sientes cuando tocas el piano?
– Depende de la pieza. El flamenco tiene muchos palos, muchas formas musicales. Si toco una alegría, siento alegría, como dice su nombre. Si toco una bulería, siento viveza, energía. Si todo una seguiriya, noto tragedia y dolor. Entonces, dependiendo del tema intento transmitir una cosa u otra.

– ¿A ti qué palo te gusta más?
– Yo creo que el que más me gusta es la soleá. Por decirlo de alguna forma, es donde me veo más libre para expresarme.

 

 

– ¿Te emocionan también el cante y el baile?
– Lo que más me ha interesado siempre es la guitarra y el piano. Pero sí, cuando veo vídeos de cantaores y bailaores de nivel, eso siempre me gusta.

– ¿Sientes que el piano flamenco te va a acompañar toda la vida?
– Yo creo que sí. Cada día me aferro más a él. Sí, me va a acompañar siempre.

– ¿Te ves como profesional del flamenco? En vista de cómo tocas, apostaríamos por ello.
– Sí, creo que con dedicación y constancia voy a poder vivir de la música. Me encantaría.

 

«Para cualquier niño es difícil tocar el Orobroy de Dorantes. Pero con ganas e ilusión, por difícil que sea, lo consigues»

 

– ¿Te atreves ya a componer tus propias melodías?
– La verdad es que ya estoy componiendo unos cuantos temas, entre ellos una seguiriya, una alegría y una soleá. Ahora mismo es lo que más ilusión me hace y en lo que más estoy trabajando.

– ¿Has ido a ver recitales flamencos en directo allá en las Baleares o fuera de tu tierra?
– Sí. Por ejemplo, fui a ver a Benjamín Habichuela, que actuó aquí en Mallorca. Me quedé impresionado.

– Y en el concurso Got Talent vas a por todas, ¿no?
– Hasta ahora en las audiciones ha sido una gran experiencia. Es lo que mas he disfrutado en mi vida.

– ¿Te pones nervioso cuando se encienden los focos y ves tantas cámaras de televisión?
– Más que nervioso, me entran ganas de sacar lo mejor que llevo dentro.

– Antón, no tienes más remedio que contarnos la historia de ese primer teclado que encontró tu madre en un contenedor. Disculpa, lo habrás contado muchas veces. ¿Qué pasó?
– Mi madre estaba llegando a casa y por el camino se encontró junto a un contenedor un teclado de juguete allí tirado. Lo trajo a casa. Yo lo tenía como cualquier otro juguete, sin echarle demasiada importancia. Pero poco a poco fui experimentando, vi que me interesaba cada día más sacar música de él. Así que fui aprendiendo y me di cuenta de que podía mejorar, emocionar.

– Y al poco tiempo ya tocabas el Orobroy de Dorantes. Parecería que el teclado y tú estabais hechos el uno para el otro. Que era tu destino.
– Para cualquier niño es difícil tocar eso. Pero con tantas ganas y tanta ilusión, por difícil que sea, sigues en ello y lo consigues.

– Tu padre nos cuenta que en vuestra familia se apunta el cante. Que hay afición.
– Tengo un tío que canta muy bien. A veces le sigo por soleá y bulerías con el piano, y él me da buenos consejos.

– ¿Un sueño?
– Mi sueño es llegar a ser un gran músico, un gran pianista de flamenco.

 

 

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Sevilla, 1969. Periodista andaluz de intereses etéreos y estrofas cabales. Tres décadas de oficio en prensa musical y cultural. Con arrimo y sin arrimo, para seres de cualesquier afecto.

1COMENTARIO
  • Luis Eugenio Daigre Reyes 20 febrero, 2021

    Me ha sorprendido este niño, Antón Cortés, un virtuoso de la cuna. Que no se pierda nunca. Los deseos de una persona de un país que está al fin del mundo, Chile, me gusta toda música buena.

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