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Antonio Lizana: «Intento despojar a la flamencura de todos los límites»

El cantaor y saxofonista gaditano presenta su cuarto álbum de estudio, 'Una realidad diferente'. «En el jazz también hay duente y pureza, lo que pasa es que ellos dicen yeah en vez de ole», comenta.

Sus saxos y quejíos suenan junto a guitarras y cajones flamencos, pero se visten con ropaje de jazz. Esto tiene fácil explicación: naces donde naces, desarrollas un talento natural para la música de raíz y a la hora de componer no te conformas, quieres ir un poco más allá. Antonio Lizana (San Fernando, Cádiz, 1986) ha actuado en más de treinta países y ha colaborado con artistas como José Mercé, Josemi Carmona, Carmen Linares, Pepe Habichuela, Chano Domínguez, Jorge Pardo, Chambao… Estos días presenta en sociedad su cuarto álbum de larga duración, del que hablábamos recientemente en este portal. Esencias jondas con arreglos contemporáneos. Y las ideas muy claras ante el micrófono del periodista. ¿Casan bien el saxo y el cante? «No es la flecha, es el indio», dice.

 

– Cantaor y saxofonista. Arreglista y compositor. Jazzista y flamenco. Cuatro discos en el mercado, todos ellos muy suyos. ¿Feliz por el camino recorrido?
– ¡Muy contento! Cada uno de estos discos es reflejo de las experiencias que he ido teniendo, gracias a tanto viaje y a los grandes artistas que me he ido encontrando por el camino.

– Disculpe la falta de originalidad. ¿Su flamenco es «una realidad diferente»?
Una realidad diferente toma el flamenco como punto de partida, como toma de tierra, pero va más allá, paseándose también por otras tradiciones y acogiendo una sonoridad contemporánea y global. Hemos cogido elementos flamencos y los hemos sacado de contexto, en un intento de despojar a la flamencura de todos los límites.

– Ha defendido su propuesta musical en prestigiosos festivales de medio mundo. ¿Siente que aún no es profeta en su tierra al nivel deseado?
– Bueno, la verdad es que me siento muy valorado y querido tanto aquí como fuera. Dicho esto, es verdad que en nuestro querido país da la impresión de que si quieres llegar a más gente solo hay un camino: simplificar el mensaje. Hacerlo más previsible o privarlo de profundidad. Y eso es algo que por ahora no entra en mis planes.

– ‘Coge tu caballo y vente / y que tu pare no te vea / ahora sabe que te pretendo / y hará por ti lo que sea’. Su canción Mora recoge una fábula de amor entre un cristiano y una musulmana. ¿Son culturas tan antagónicas en términos amorosos o musicales?
– Las diferencias religiosas, nacionales y raciales entre personas han sido algunos de los impedimentos para que el humano siga evolucionando. Necesitamos vernos todos como terráqueos, y tener una visión más amorosa y compasiva con los demás y con nuestro medio. Solo de esa manera este mundo será un sitio deseable donde vivir.

 

«En nuestro querido país da la impresión de que si quieres llegar a más gente solo hay un camino: simplificar el mensaje. Hacerlo más previsible o privarlo de profundidad. Y eso no entra en mis planes»

 

– Descríbanos a la audiencia del flamenco jazz. En España y en el mundo.
– El flamenco jazz normalmente se desarrolla en los ambientes del jazz, tanto aquí como en el extranjero. Eso es así porque en los festivales de flamenco se le suele dar cabida sobre todo a la reinterpretación del repertorio tradicional. Entonces es difícil acceder con tu propia música o con un formato atípico. En cambio, en el mundo del jazz se valora más la innovación, lo atrevido, hay menos miedo en general a “perder la pureza” y el oyente va buscando ser sorprendido con nuevas formas de expresión.

– ¿Cómo convencería a los aficionados al cante jondo más ortodoxo que existe algo llamado ‘flamenco jazz’ que también puede emocionarles?
– Bueno, más que convencer, haría una invitación a pensar que cuantas más maneras de arte valoremos, más oportunidades de conectar con algo más grande que nosotros mismos vamos a tener. Yo tengo la suerte de disfrutar del cante de Camarón, de un solo de John Coltrane, una letra de Jorge Drexler o un tema místico Sufí al mismo nivel. Siento que cada una de estas artes activa una parte diferente de mi cuerpo, pero todas son sublimes, y de todas tomo inspiración para hacer mi propia música.

 

 

– ¿En este género hay duende y pureza?
– Tienen otros nombres, pero sí los hay. Ellos dicen yeah en vez de ole, y también tienen el repertorio clásico que todos aprenden en las escuelas de jazz.

– ¿Y en su música qué porcentaje hay de improvisación, seña identitaria del jazz?
– Yo diría que un 51 por ciento, ja, ja, ja. Tenemos partes pactadas, que suelen ser las partes reconocibles de las canciones. A partir de ahí, tenemos otras partes en las composiciones que son abiertas, lo que significa que cada día tienen una duración y una intensidad diferente.

 

«Quiero pensar que a Camarón le encantarían mis discos, que me diría que no hiciese lo que ya han hecho otros, que buscase mi propia manera de transmitir sentimiento»

 

– Vuelva la vista atrás. Viniendo de donde viene, la isla de San Fernando, un territorio flamenco por los cuatro costados, ¿cómo se le ocurrió echar mano a ese instrumento metálico y cónico en vez de a una guitarra de palo? No quiero ni pensar cómo habría pulsado sus cuerdas.
– Las circunstancias… Yo con solo ocho años ya sabía que quería ser músico, pero no sabía qué instrumento elegir. Entonces me llevaron al conservatorio. Allí vi que de entre los instrumentos que se enseñaban, el saxo era el que me iba a permitir ser más versátil y tocar los estilos que me gustaban en aquel momento: rock sinfónico, Bob Marley, blues…

– ¿Casan bien? Me refiero al saxo y al flamenco, obviamente.
– Como en todo, “no es la flecha, es el indio”. Pero sí, si tienes el flamenco dentro, conoces el lenguaje y sabes cómo sacar un ole, te saldrá por el que sea tu instrumento.

– ¿Qué le habría dicho su paisano Camarón sobre estos cuatro discos?
– Quiero pensar que le encantaría, y que me diría que no hiciese lo que ya han hecho otros, que buscase mi propia manera de transmitir sentimiento, sin pensar tanto si está dentro de un estilo o no.

– ¿Cómo explica que sus cuatro colecciones lleven el sello de una discográfica multinacional? Esto no es muy común en el género, señor.
– Imagino que se debe a que es algo original, hecho con mucho mimo y espero que buen criterio, y tener este tipo de disco en sus catálogos les aporta una visión alternativa e internacional con el que poder entrar en nuevos mercados, más allá de los de habla castellana.

 

 

 

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Periodista andaluz de intereses etéreos y estrofas cabales. Tres décadas de oficio en prensa musical y cultural. Con arrimo y sin arrimo, para seres de cualesquier afecto.

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