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José María Castaño: «En Jerez hay mucho y bueno, pero también regular y malo»

Crítico flamenco de Jerez. Locutor desde 1992 del programa de radio 'Los caminos del cante'. Confirma la importancia de la provincia de Cádiz en la gestación del cante jondo, pero reconoce que le cansa eso de ¡oye, tú, quien puede hablar de esto soy yo!

José María Castaño Hervás (Jerez de la Frontera, 1970) es la primera referencia del periodismo flamenco en Jerez de la Frontera y uno de los críticos más destacados en el plano nacional. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Cádiz y tiene dos estupendos libros de flamenco: De Jerez y sus cantes y una biografía de El Sordera, Manuel Soto Sordera, la elegancia del duende. Su programa de radio Los caminos del cante, que se emite desde Jerez para toda Andalucía, es de los espacios más prestigiosos del país, y de los más antiguos.

– ¿Todos los caminos del cante llegan a Jerez?
– No creo. A nadie escapa que Jerez es una importante plaza del cante pero no la única, desde luego. Los caminos del cante se extienden por otras muchas poblaciones. Cada una aporta lo suyo. Tal vez Jerez está en un cruce de caminos relevante por su equidistancia a Cádiz y Los Puertos, Lebrija – Utrera, y la serranía de Ronda, que no se suele nombrar.

– ¿Quién es José María Castaño?
– Me gusta ser considerado como un buen aficionado en cuanto concierne al flamenco, que cada día intenta aprender un poco más dada la cantidad de horas que le dedica a la radio y otros menesteres relacionados con el arte jondo. Ya son 27 temporadas consecutivas de los caminos, y a diario. Desde 1992, todos los días del año, más de media vida. Ya es de jartible, como yo digo.

– ¿Cuál es el dato más antiguo que se conoce sobre el flamenco en Jerez?
– Hoy que está tan de moda hablar del preflamenco, pues aquellas noticias de los esclavos fandangueros que estaban fuera de la antigua muralla almohade de Jerez. En los arrabales que coinciden con lo que sería Santiago y San Miguel. Pero no sé si el dato está tan relacionado con cuanto conocemos hoy de nuestro arte. Ya más en sus albores, todo lo concerniente a Luis el de la Juliana o el de la Geliana y sus tonás.

 

«La provincia de Cádiz ha sido muy potente en la gestación del cante, pero en ningún modo como algo exclusivo ni excluyente»

 

– Si hubiera solo una cuna del flamenco, ¿sería Jerez?
– Yo no lo creo, porque no se puede dejar fuera en ningún caso a Cádiz (incluyendo Los Puertos). Es decir, la provincia de Cádiz ha sido muy potente en la gestación del cante, pero en ningún modo como algo exclusivo ni excluyente, como algunos quieres hacer ver.

– Dígame tres grandes mentiras del flamenco en Jerez.
Quien me lee sabe que yo soy muy crítico con mi tierra. En Jerez hay mucho bueno, pero también regular y malo. No me gusta cierto supremacismo con otros lugares. Ser de Jerez no te da derecho a nada. Tampoco que la pertenencia a una saga sea lo único que valga en un escenario y sobre todo la enorme cantidad de maestros liendres que hay aquí por metro cuadrado del tipo «¡oye, tú, quien puede hablar de esto soy yo!». Cansa.

– Y ahora, tres grandes verdades.
– El buen aficionado sabe que Jerez atesora una riqueza flamenca impresionante. Ahí están sus tres barrios históricos: Santiago, San Miguel y San Pedro (hoy desaparecido). La barriada de la Asunción y unas familias cantaoras, pero mantienen de algún modo las señas que identifican a Jerez en el cante. En las familias está la mayor verdad de Jerez. Pero no es menos cierto que para triunfar se han tenido que ir a Sevilla o Madrid. 

 

«La investigación está bajo mínimos y no compensa en nada. Tengo tres obras acabadas que no encuentran salida. Y eso que dinero sí se mueve en el flamenco»

 

– Usted ha hecho un gran libro sobre los cantaores y las cantaoras de Jerez. ¿Para cuándo el baile y el toque?
– El libro De Jerez y sus cantes es más bien una complicación histórica que se necesitaba como obra global o de conjunto enmarcando todas las épocas conocidas y estratificada en generaciones. Hoy, gracias a aportes como los de mi amigo Manolo Bohórquez, debe ser revisado, pero eso es bueno. El baile me pilla más lejos, pero la guitarra sí me tienta.

– ¿Hay buenos relevos en el plano artístico?
– Entiendo que nos referimos al arte flamenco. Si miramos la nómina de artistas de cincuenta años para atrás y no solo en Jerez, el tema es complicado. Sin embargo, creo que sí está llegando gente joven con mucha pujanza en cante, toque y baile, pero cada vez en menor número. Y por esto de las tecnologías, con algo menos de personalidad. Antes se escuchaba a Tía Anica en un patio y ahora hay influencias exteriores de todo tipo.

– Dígame qué cantaor o cantaora se llevaría a una isla desierta. De Jerez, claro.
– Aun así, sin público al que cantar, te pediría que le dieras un recitalito bien pagado, ja, ja, ja, ja… Para mí es imposible responder esto, de verdad. Un aparato con el que pudiera escuchar a unos y otros, según el día. Pero a un solo flamenco me llevaría a Moraíto.

 

«En las familias está la mayor verdad de Jerez. Pero no es menos cierto que para triunfar se han tenido que ir a Sevilla o Madrid»

 

– Algo que le gustaría hacer por Jerez y que aún no ha hecho por falta de tiempo o medios.
– Pues sí, hay mucho por hacer, pero tú bien sabes que la investigación está bajo mínimos y no compensa en nada. Tengo tres obras acabadas que no encuentran salida ahora mismo: una investigación sobre el Barrio de la Albarizuela o San Pedro, una guía sonora por cantes antiguos que considero imprescindibles, y el tratado Del vino de Jerez y sus cantes. A ver si tenemos suerte, pero no contamos con suficiente apoyo y eso que dinero sí que se mueve en el flamenco.

– Una curiosidad. ¿Usted canta, baila o toca la guitarra, o es un malaje como yo?
– Hago algo, pero me da tanta vergüenza y respeto que solo algunos amigos en sitios muy pequeños lo saben. Sería incapaz en público. Eso sí, me gusta mucho la expresión esa de apunta el cante. Pero mejor en la ducha. Toco algo la guitarra y sé acompañar algunos cantes, pero poco más. Una vez, en su casa, Moraíto me escuchó tocar un poco la guitarra y me dijo: «Pepito, no te enfades, pero tú mejor de locutor…», ja, ja, ja, ja.

 

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Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

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