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Sete González: «Camarón marcó un antes y un después en la estética del flamenco»

El dibujante madrileño Sete González es autor de 'Camarón: la leyenda del genio'. Una biografía visual de un cantaor que cambió la historia del flamenco.

El dibujante ilustrador Sete González, autor de 'Camarón, la leyenda del genio'. Foto: Lunwerg Editores

«Camarón se comunicaba a través de sus gestos y su mirada, de sus manos. Era un ser divino que acaparaba las miradas por donde quiera que iba». Son palabras de su biógrafo visual, digámoslo así: Sete González (Madrid, 1976). Dibujante-ilustrador, músico y skater, en el libro Camarón: La leyenda del genio (Lunwerg Editores – Planeta de Libros) selecciona cuarenta acontecimientos básicos en la vida de José Monge Cruz –su nacimiento en San Fernando, sus trabajos con Paco de Lucía y Tomatito, su boda con la Chispa, sus conciertos más memorables, su temprana muerte–  junto a breves relatos y deslumbrantes ilustraciones de estilo cercano al cómic y al street art. Todo ello con tres líneas de color: tierra y albero para la infancia, los verdes para la esperanza y reevolución, y los morados, más graves, para sugerir que nada es eterno. La oración gráfica de un devoto del camaronismo. «Él es una especie de guía, de referente como ser humano, de luz. En cierta forma es mi Dios». Una obra de exquisita edición y con prólogo de Lolita Flores y epílogo de Lolo Picardo (Venta de Vargas).

 

– Una biografía ilustrada de Camarón en el año en el que el mito habría cumplido 70 años. De estas no había en nuestra bibliografía camaronera, señor.
–Je, je, je, je. Pues la verdad es que no había una biografía visual del cantaor hasta la fecha. Hemos aprovechado, como bien dice, el 70º cumpleaños de Camarón para lanzarlo después de dos años de gestación. Tras las críticas y humildemente hablando, creo que era algo que faltaba, al menos en mi cabeza. Y es un honor formar parte de la bibliografía de Camarón, o así quiero pensarlo.

– Cuando murió José Monge, julio de 1992, usted era un adolescente. ¿Lo vio alguna vez en vivo?
– No, muy a mi pesar. Como cuento en el libro, cuando José falleció yo tenía 15 años. Por aquel entonces, y a pesar de que en mi casa siempre se escuchaba cante flamenco por parte de mi padre, que era un gran aficionado, yo todavía no entendía ni sentía el flamenco lo más mínimo. Lo único que recuerdo como si fuera ayer fue ese fatídico día del 2 de julio de 1992. Creo que en ese momento sentí que alguien muy importante dentro del flamenco había fallecido, pero no fue hasta mucho después cuando realmente tomé conciencia de la gran pérdida.

 

«Camarón rompió todos los moldes. Todos imitaban su manera de vestir, de andar. Se dejaban barba, su corte de pelo, sus camisas. Creo que su figura es icónica de por sí»

 

– ¿Qué siente el dibujante-ilustrador, músico y skater por la figura de Camarón?
– Para mí Camarón es bastante más que el mejor cantaor-cantante del mundo. Creo que la persona y el artista siempre deben ir correspondidos de alguna manera en una especie de balanza. Por supuesto, la persona o el ser persona debe estar por encima del artista o el personaje. Si Camarón era grande como artista, mejor era José como persona, y a esto me refiero. Como dice Lolita Flores en el prólogo del libro, a veces a las personas se las conoce mejor por su arte y creo que es mi caso. Yo muero con Camarón musicalmente hablando, pero con José he aprendido muchos valores y una forma de ver y entender la vida, de ser y de sentir. No sabría explicarlo, pero para mí es una especie de guía, de referente como ser humano, de luz. En cierta forma es mi Dios. Aunque no me considero una persona muy religiosa, siento que a él puedo hablarle con ferviente creencia. Una especie de vertiente filosófica: ¿el Camaronismo?

– En términos gráficos, estéticos, visuales, ¿es Camarón el mayor icono de la historia del flamenco?
– Se podría decir que sí. Camarón ha marcado un estilo no solo en la manera de cantar, sino también en la manera de ser, de vestir, de expresarse, de sentarse en la silla, de quejarse. Hay un antes y un después en lo que a estética dentro del flamenco se refiere. Camarón rompió todos los moldes y todo el mundo imitaba su manera de vestir, de andar. Se dejaban barba, su corte de pelo, sus camisas. Creo que su figura es icónica de por sí.

– ¿Cómo describiría su pose, su mirada, sus gestos?
– Único. Un príncipe. Un ser muy especial, elegante y presumido dentro y fuera del escenario, de mirada penetrante que no le hacía falta hablar. Se comunicaba a través de sus gestos y su mirada, de sus manos. Un ser divino que acaparaba las miradas por donde quiera que iba.

– ¿Es difícil captar ese instante del duende flamenco?
– La verdad que sí. Captar a Camarón ha sido un auténtico reto. Alguien con esa personalidad tan potente y con tanta expresividad y a la vez tan tímido e introvertido requiere de un trabajo de documentación bastante amplio antes de ponerse manos a la obra para tratar de captar su expresión. Tenía que llevar a Camarón a mi estilo sin perder su esencia y que en todo momento fuera reconocible.

 

Ilustraciones de Sete González en su libro 'La leyenda del genio' (Lunwerg Editores).

Ilustraciones de Sete González en su libro ‘La leyenda del genio’ (Lunwerg Editores).

 

– Venga, mójese. ¿Qué otro artista flamenco merecería una bío ilustrada de esta guisa? No digo que lo haga usted. Solo que lo merezca.
– Don Enrique Morente, sin duda. Me encantaría, tiene mucho juego.

– Cuéntenos la experiencia de exponer estas ilustraciones en el mayor templo camaronero, la Venta de Vargas de San Fernando, Cádiz.
El 2 de julio del 2017 se cumplían los 25 años de la muerte de Camarón y aproveché esa fecha para hacerle un homenaje en la Venta de Vargas bajo el mismo nombre que el libro, La Leyenda del Genio. Lo que se mostró en la Venta de Vargas fue una exposición de pintura que precedió al libro, y aunque parezca que hablamos del mismo proyecto, no lo es. Por supuesto, gracias a mi amigo Lolo Picardo y a la familia de la venta pude hacer realidad este sueño y exponer en el mayor templo de flamenco de España y donde José comenzó su andadura como cantaor, qué mejor sitio. Fue un día muy especial para mí, arropado por muchos amigos y artistas flamencos. Nunca lo olvidaré.

– ¿Alguna ilustración de la que se sienta especialmente orgulloso? ¿Esas manos a compás con los tatuajes de la estrella y la luna? ¿Ese jinete libre y desbocado? ¿Esa canina fumando un pitillo?
– No sabría bien decirle, tengo varias preferidas. Pero quizás una de mis preferidas sea La Fragua, por ese posicionamiento en el tiempo y en la dureza de la vida que le tocó vivir a José. En la fragua se forjó su cante al compás del martillo, algo que le marcó para siempre. Es su más pura esencia. También El Tabaco, donde la simbología es notablemente palpable. Aunque es una ilustración dura, creo que era necesario recalcar este contexto y aprovechar para desmentir algunos bulos algo vintage.

 

«El flamenco y el arte en cualquier tipo de expresión, ya sea en el diseño, la pintura, el dibujo, la ilustración, etc., siempre han ido de la mano, al igual que el cante y el toreo»

 

– ¿Qué daría por recibir un mensaje de Camarón, desde el olimpo de los dioses del flamenco, contándole lo que le ha parecido este libro? No se explayaría mucho, porque ya sabe que era hombre de pocas palabras, pero ese email tendría su punto, ¿no?
– Me acojonaría bastante, la verdad, aunque claro que me gustaría. Me conformo con algo más terrenal y saber que a su familia y entorno les ha gustado mucho.

– ¿Cómo se han llevado tradicionalmente los mundos del flamenco y la ilustración gráfica?
– Yo creo que el flamenco y el arte en cualquier tipo de expresión y estilo, ya sea en el diseño, la pintura, el dibujo, la ilustración, etc., siempre han ido de la mano, al igual que el cante y el toreo. Son muchos los pintores que se han inspirado en el flamenco y al revés. Creo que son disciplinas artísticas muy vinculadas con una buena comunicación entre sí y un profundo respeto y admiración.

– Imagino que no es su estilo, pero ¿le gustan las portadas de la discografía de Camarón? La de Camarón nuestro (1994) tiene un aire al Che, ¿no?
– Me gustan unas más que otras. Quizás las de los primeros discos con Paco de Lucía y esos añejos retratos de Pérez de León me gusten menos, aunque sí que creo que mantenían cierta armonía visualmente hablando. Después se sucedieron varios discos con Ricardo Pachón de los que me quedaría con la portada de Viviré y La leyenda del tiempo, famosa foto tomada por Mario Pacheco. Camarón Nuestro es un disco póstumo que me gusta mucho. La portada de Benito Moreno creo que es muy representativa bajo ese título que dialoga perfectamente con la imagen como si fuera el Padre Nuestro, Dios o el pan nuestro de cada día.

– ¿Qué artista le gustaría que le llamara para dibujar la portada de su próximo cedé?
– La verdad es que no tengo ninguna preferencia ahora mismo y estoy abierto a cualquier tipo de propuesta dentro y fuera del flamenco.

 

'La fragua', ilustración de Sete González en su libro 'Camarón: La leyenda del genio' (Lunwerg Editores).

‘La fragua’, ilustración de Sete González en su libro ‘Camarón: La leyenda del genio’ (Lunwerg Editores).

 

‘El tabaco’, ilustración de Sete González en su libro ‘Camarón: La leyenda del genio’ (Lunwerg Editores).

 

 

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Periodista andaluz de intereses etéreos y estrofas cabales. Tres décadas de oficio en prensa musical y cultural. Con arrimo y sin arrimo, para seres de cualesquier afecto.

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