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Luis Guillermo Cortés: «Los alumnos del flamenco exigen calidad, ya no se conforman con cuatro palmas»

El presidente de la Escuela de Flamenco de Andalucía lidera una alianza global por la formación profesional del flamenco y la danza española. Su entidad abarca ya 130 escuelas en cuatro continentes. Y no para de crecer.

Tres letras que cada vez dicen más en el mundo de la enseñanza del flamenco. La EFA – Escuela de Flamenco de Andalucía es ya una marca global de formación profesional del flamenco y la danza española con presencia en treinta países de cuatro continentes y sedes oficiales en ciento treinta ciudades. Una entidad que organiza eventos tan atractivos como, entre otros muchos, el Seminario Internacional de Flamenco de Málaga, la Gala para Jóvenes Valores Tacones del Futuro, el Congreso de Flamenco y Educación para Jóvenes y los Premios Internacionales del Flamenco, amén de asesorar a la Universidad Internacional de Andalucía en su Título de Experto en Baile Flamenco. Y ahora, además, con una potente plataforma de formación en línea, Efaonline.es, y dos marcas especializadas en Danza –EFA Danza Española, dirigida por Antonio Najarro– y Turismo –EFA Turismo–. Hablamos con su presidente, Luis Guillermo Cortés, sobre el presente y futuro de una organización que «no tiene techo y no para de crecer».    

 

– ¿Qué es la EFA?
– La Escuela de Flamenco de Andalucía es una entidad sin ánimo de lucro, con un ámbito de actuación nacional e internacional, que se creó hace once años, justo cuando se aprobó la declaración de Flamenco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Es una entidad que asocia dentro de la misma a las mejores escuelas de formación profesional del flamenco de cualquier territorio. Hemos logrado contar con muchos de los mejores maestros del mundo, y eso nos ha permitido crear unos planes docentes que se han convertido en un sello de calidad. Ahora mismo tenemos unos 1.500 alumnos siguiendo nuestros planes formativos. En el ámbito de las entidades federadas, llegamos a cuatro mil alumnos. En España estamos en torno a 58 escuelas, con previsión de unas 70 a corto plazo. Y en el ámbito internacional ya tenemos más de 70 centros en treinta países de cuatro continentes. Y con vistas a asomarnos al norte de África. La EFA no tiene techo y no para de crecer. 

– ¿Quién hay detrás?
– En primer plano, Eliézer Truco Pinillos La Truco, responsable del plan docente de baile flamenco. Le acompañan Javier Latorre, Carmen La Talegona y Pepa Carrasco. En el apartado de danza española, fue Daniel Doña quien comenzó el plan anterior. Ahora se ha renovado de la mano de Antonio Najarro. Son grandes artistas con amplio bagaje pedagógico y ambición internacional.  

– ¿Cómo y por qué nació esa alianza por la formación flamenca?
– Nació por la necesidad objetiva de disponer de organizaciones que trabajen por la proyección del flamenco. Hasta hoy no había entidades potentes que velaran por los intereses de los formadores flamencos. Creamos esta herramienta sin pensar que podía tener tanto éxito. Hemos conseguido crear una unidad territorial, una comunicación global y un discurso único. Si hemos crecido tanto, si la marca EFA está en todo el mundo, es porque hay un buen programa. Se ve en el talento de sus alumnos.

 

«Si hemos crecido tanto, si la marca EFA está en todo el mundo, es porque hay un buen programa formativo. Se ve en el talento de nuestros alumnos»

 

– ¿La clave del éxito está en esos planes docentes?
– Es una de las claves. Pero también es importante trabajar mucho con las administraciones públicas. La EFA ha entrado en todos los despachos de comunidades, gobiernos… Ha presionado, ha presentado proyectos, programas. Ha avanzado mucho en el aspecto técnico, algo que no trabajaban los flamencos. Ha sabido tocar las puertas adecuadas y eso le ha permitido tener mayor éxito que otras organizaciones.

– Como presidente de una gran marca de formación profesional del flamenco y la danza española, ¿cuál es su visión de la enseñanza mundial del arte flamenco?
– Mi visión es positiva en el momento actual. Se ve el esfuerzo y el desarrollo de tantos docentes del mundo. Pero también hay que reconocer que hay mucho que mejorar, sobre todo en innovación y promoción. A corto plazo, yo espero que sigamos creciendo tanto en España como en el mundo. Lo que percibo es que los alumnos ya exigen calidad, una acción global. No se conforman con cuatro palmas. La EFA, en ese sentido, aporta unas herramientas que dan mucha visibilidad de marca.

– Cuando ha podido viajar representando a la EFA a países como México, Japón, Francia, Rusia, Filipinas…, ¿qué impresión se ha llevado del flamenco en general y de la formación flamenca en particular en todos esos territorios?
– Cuando visito esos lugares me da mucha alegría comprobar cómo el flamenco sigue creciendo a nivel mundial, y cómo nuestros centros siguen un mismo plan docente con esa singularidad española. Pero también he visto en el exterior a muchas entidades que están perjudicando el sector. Porque una persona venga a España y se forme en Jerez, Sevilla o Madrid, eso no le otorga capacidad para montar una escuela de danza en el exterior. Ahí afuera todavía hay que dignificar el sector de la formación, que a veces es aún más potente que el espectáculo. Esto lo saben los grandes artistas, que no paran de viajar e impartir cursos y clases magistrales. La formacion se ha convertido en una acción de éxito. Pero no todas las academias de baile son centros profesionales. No todos los centros pueden considerarse escuelas de flamenco. Hay que tener cuidado con eso.

 

 

– ¿Cuál sería la asignatura pendiente de la formación flamenca?
– Nosotros nos basamos en unos planes formativos en baile, cante, toque y percusión que hemos logrado incorporar a los ficheros especiales del Servicio de Empleo Público Estatal – SEPE, Gobierno de España –el SEPE, por cierto, acaba de darle a la EFA la categoría de centro autorizado para la formación profesional del flamenco en la modalidad de teleformación–. Esos planes se deberían proyectar al ámbito nacional y se les deberían otorgar los certificados de profesionalidad. Eso permitiría que hubiera un abanico más amplio, más allá de los conservatorios. Hay muchas zonas donde se quiere aprender flamenco más que danza. El setenta por ciento de la población española está en una zona sin alcance a titulaciones y acreditaciones. A esa población hay que ofrecerle una formacion de calidad, unos planes docentes. Y el estado y las comunidades autónomas, las administraciones públicas, tendrían que colaborar más para definir acciones y presupuestos para llevar esto a cabo.

– ¿A qué equivale una certificación de la EFA?
– La certificación de la EFA es una certificación privada que se ha convertido en un sello de calidad. Se basa en un plan docente elaborado por grandes profesionales. Es una certificación que tiene un valor curricular, que demuestra que el alumno está acreditado por una institución legalmente constituida para tal fin. Responde a la legítima aspiración de los alumnos de acceder a una formación de excelencia.

– La EFA está siempre presente en la Feria Internacional del Turismo – Fitur. ¿Cree que el flamenco está desaprovechado en términos turísticos?
– Totalmente. El flamenco, como otros sectores, se alimenta del impacto en el exterior. Es decir, si hay una estadística que dice que seis de cada diez turistas que visitan Andalucía están motivados por el flamenco, eso genera muchos recursos, más de 750 millones de euros que benefician al comercio y al turismo. Pero luego el sector del flamenco tiene una precariedad laboral, una mala contratación y distribución. Por eso, la Administración debe esforzarse en elevar esa proyección para Andalucía y España. TurEspaña acredita que el flamenco es la acción más exportable al exterior. Hay que destinar más recursos.

 

«Ahí afuera todavía hay que dignificar el sector de la formación, que a veces es aún más potente que el espectáculo. Esto lo saben los grandes artistas, que no paran de viajar e impartir cursos y clases magistrales»

 

– Como cualquier marca con tanta exposición pública y presencia internacional, su entidad recibe algunas muestras de desconfianza. ¿Cómo las asume?  
– En estos últimos diez años se ha visto el crecimiento de la EFA, la actividad que desarrolla, nuestras ganas por colaborar e innovar. Somos una entidad totalmente transparente y que dice las cosas como son. Pero estamos en un sector con grandes envidias. Hay gente con intereses opuestos a una entidad que no para de crecer. Sí, hay gente que quiere hacer daño, pero eso no hace más que fortalecernos. Porque quien conoce bien la organización aprecia que estamos caminando, creando empleo, trabajando por el desarrollo del flamenco, haciendo políticas activas, metiéndonos en las entrañas de las administraciones para exigir mejoras… Pero la crítica es un ejercicio de libertad. Y la libertad debe existir. 

– ¿De qué se siente más orgulloso?
– Me siento muy orgulloso del equipo que hemos creado. De que seamos una familia y que esa familia esté unida. Pero hay mucho por hacer. Vamos a trabajar mucho en innovación. Ahora hemos creado una magnífica herramienta, Efaonline, una gran plataforma de formación en línea, y también la marca EFA Turismo, que va a portar un gran valor añadido a la contratación de servicios en el sector del flamenco. Y con la reciente incorporación de José Galán, vamos a trabajar por el flamenco inclusivo.

– ¿Sueños para el futuro?
– Imagino una EFA con acuerdos con todos los gobiernos. Una marca global que organice los mejores seminarios y encuentros del mundo. Una entidad con sello propio que proyecte Andalucía al mundo, que difunda con fuerza el flamenco y la danza española.

 

  

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