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Aquella seguiriya de Manuel de la Tomasa

El joven cantaor sevillano imparte en Torres Macarena una lección de cante jondo impropia para su edad.

Texto: Luis M. Pérez. Fotos: Quico Pérez-Ventana
                                                                                                                                                                                 A Quico Pérez-Ventana

 

Dice mi amigo Quico que se lo tengo que explicar despacito. Lo de la seguiriya de Manuel de la Tomasa, y los saltos que pegaba el corazón en el pecho del cronista. Anoche la vivimos silla con codo, codo con silla. Él, con su cámara, pues se le da mejor mirar que escuchar. Tanto que no se le escaparon por el rabillo del ojo ni una sola de mis emociones. Yo, a lo mío.

Es la segunda vez que me pasa, el qué, lo de la lágrima fácil, no, tonto, lo del corazón saltando. Miras adelante y atrás, miras de lado a lado, y ves a la gente hacer un nido con sus manos y llevárselas al regazo, así, como para recogerse las vísceras tras sentir cómo el pitón astifino les abre las entrañas de parte a parte. Manuel es un gitano dulce, un niño rubio que es capaz de mecer el cante por abajo hasta dormirlo, los puños cerrados, la carita de cachorro que se convierte en león fiero cuando tira la voz para arriba. Se duele y te duele, la boca te sabe a sangre, no a él, a ti. Y es que te miras la barriga, y ves la herida abierta que te ha dejado con ese macho doble de Curro Dulce, cuánto tiempo hace que no se lo escuchas a nadie, el que grabó Caracol: como han redoblao, han redoblaíto…

Tiene a Manuel Parrilla a su vera, anda que viene sin cuerdas. El de la calle de la Sangre, nos llevó de Santiago a la Plazuela con el cinturón puesto, bien atado, imposible irse de compás con Manuel a tu lado. Con las palmas de El Pirulo y de Marcos Carpio, a los que se unió ese metrónomo humano que es El Lúa, los dos Manueles impregnaron el templo del flamenco sevillano del más puro aroma a Jerez. Nos sorprendieron agradablemente las bulerías cortas, en las que el sobrino tataranieto de Manuel Torre hizo gala de un amplio repertorio de letras tradicionales. Y más aún las bulerías por soleá, donde Manuel Georgio Fernández, de diecinueve primaveras, sacó su voz más hombruna para adaptar a sus propias formas y matices los aires de Antonio la Peña, María la Moreno y Rosalía de Triana.

Cantó más cosas, cantó por tarantas de Manuel Torre, no tan bien como en otras ocasiones, igual que las tonás. Y una maravilla en forma de soleares que dedicó al gran Manuel Bohórquez, quien nos había  dedicado antes una espléndida conferencia sobre La Niña de los Peines y su relación con la Alameda de Hércules. La casualidad quiso que el veintidós de noviembre fuera la fecha de nacimiento de la inolvidable cantaora Tomasa Soto Díaz, La Tomasa, bisabuela del cantaor y madre del maestro José de la Tomasa, que también andaba por allí, con más nervios que nadie.

 

Ficha artística:

Ciclo: Semana Cultural Pastora Pavón 2018
Espectáculo: Recital de Manuel de la Tomasa
Lugar y fecha: Peña Flamenca Torres Macarena, Sevilla. 22/11/2018
Al cante: Manuel de la Tomasa
A la guitarra: Manuel Parrilla
Palmas: Marcos CarpioEl Pirulo de Jerez
Artista invitado: El Lua (palmas)

 

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Filólogo madrileño. Media vida en Sevilla. Centinela de las palabras. Lo jondo le acelera peligrosamente el corazón.

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