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El Purili, presente y futuro del cante por derecho

La Peña Flamenca de Bormujos Miguel Acal celebró el estreno de su nueva sede con un magnífico recital del jovencísimo cantaor linense.

Fotos Carmelo Camino

 

Recital de cante jondo un dominguito al medio día, fíjate tú que cada vez me gustan más las mañanas de flamenco, es como la Feria de día, menos canalla que la madrugada y, además, te da tiempo a escuchar misa de doce. Tapa de menudo con garbanzos, reunión de cabales en la barra con el “tique” en la mano, pues yo al chaval no lo he visto nunca en directo, pues vas a flipar. Unos peñistas toman asiento, otros se apretarán de pie contra la puerta.

El punto de partida es la inauguración, la tercera en poco tiempo, de la nueva sede de la Peña Cultural Flamenca de Bormujos, importante población del Aljarafe sevillano. La Peña está dedicada al decano de la crítica flamenca Miguel Acal, periodista granadino que se crio y vivió en Bormujos hasta su triste desaparición en 2002. Allí estaba su viuda Nani, que leyó un inédito y emotivo escrito de su marido sobre el flamenco, su gran pasión. Y con su “Salud y libertad”, la fórmula con que despedía todos sus programas y reseñas, se erizaron los vellitos de cada cual, y así permanecieron durante toda la actuación que se avecinaba.

Porque fue digno de ver a ese niño enjuto, dieciocho abriles que dejan holgado el terno que los cubre, cuando subió a la tarima delante de Joselito de Pura, el guitarrista más fortachón de Chiclana de la Frontera. Esta Peña es muy chiquitita, haz el favor de llevarte los micrófonos. Ya los tiene a todos, y sobre todo a todas, en el bolsillo. Uno no es amante del lenguaje inclusivo, pero Alonso Núñez Heredia “El Purili” (La Línea de la Concepción, 2000) tiene la bendición de la gracia y el ángel, y eso lo hace muy atractivo, anda que no.

Alonso es artista desde niño, su misma forma de sentarse tiende un velo de silencio sobre la audiencia. Se templa con la hondura de Antonio Mairena, un lerele lele gaditano y caracolero, y vámonos que nos vamos en busca de Juan Talega. Luego enfila la plaza de las Flores para bajar con el maestro de los Alcores, y de la mano de la Andonda, toma esa escalerita de vidrio, por una suben las penas, ay, por otra baja el alivio.

Tras la explosión de júbilo de esos aficionados que no pueden creer lo que están oyendo, viene la sonanta de Joselito de Pura (Chiclana de la Frontera, 1987), que casualmente tiene los mismos apellidos que Alonso. Aunque poseedor de técnicas más que suficientes para concertista, como lo demostró el pasado año con su disco “De Chiclana a la Carbonería”, José es el sueño acompañante de cualquier figura del cante. Siempre pendiente, siempre esperando, y con ese sonido entre Jerez y Morón que emociona a cada instante. Sigue la soleá avanzando, ahora por Cádiz, y otra vez Alcalá. Las primeras filas ya le quieren romper la camisa.

Y rompiendo a hervir el caldo seguiriyero, Alonso se hace hombre en un instante, de un fotograma para otro. El rictus de la gravedad cae sobre su rostro como un atardecer de tormenta. Manuela de mi alma, qué bien sabe utilizar sus bajos. Y también los medios, ya, ya, pero me gustan mucho sus bajos. Alarido capaz de quebrar al más incrédulo, Tío José de Paula se hace presente en la sala, y los oles rebotan desde la puerta del fondo por toda la sala. Te dije que ibas a flipar, sí pero lo que hace es imitar a Antonio Mairena, pues anda que es mal modelo para un chaval de su edad. Tras la maravillosa tregua que brindó Joselito, nos dio su versión de Tomás el Nitri y el “Huye usté pa allá” de don Antonio.

Bueno, voy a cantar un poquito por bulerías, y la gente ya no cabe de gozo. Porque tras dar testimonio de que domina el compás de la bulería corta de Cádiz y de Jerez, y que le tiene tomada la medida a todas las grabaciones del de los Alcores, Alonso se pone de pie, esto no te lo esperabas, y derrama la gracia con sus enormes manos, que recogen el cante al compás de los oles del personal. Tiene que hacer un esfuerzo por dejar de imitar a Perico el Pañero, su adorado referente entre los cantaores vivos, y al que copia hasta en su forma de vestir. Pero a esa edad muchos grandes artistas han imitado a sus ídolos y luego fueron conformando con el tiempo su personalidad.

Antes de acabar, unos fandangazos para terminar de rendir al experimentado público. Y ahora, el ambiente de las peñas, el verdadero flamenco, muy buena mañana de cante, has probado las migas, no ya se han acabado, pues otra de menudo y hablemos de cante, que es lo que nos gusta.

 

Ficha artística:

Espectáculo: Recital de cante flamenco
Lugar y fecha: Peña Cultural Flamenca de Bormujos “Miguel Acal”. 28/10/2018
Al cante: Alonso Núñez “El Purili”
A la guitarra: Joselito de Pura

 

 

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Filólogo madrileño. Media vida en Sevilla. Centinela de las palabras. Lo jondo le acelera peligrosamente el corazón.

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