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Pepe el Boleco, el niño de chocolate

El jovencísimo cantaor de La Puebla de Cazalla cuajó una notable actuación ante la mirada emocionada de Márquez el Zapatero

Por Luis M. Pérez. Sevilla. 18/3/2018. Foto: Andalucia TV

Se volvió a dar cita la afición un sábado al mediodía bajo una lluvia impertinente. El cante jondo no llena los auditorios, dicen. Pues bien que colmó la Casa de la Cultura de Villanueva del Ariscal en una mañana más propia de mesa camilla que de tiros largos. Viene el Boleco, sabes, lo has podido ver con anterioridad, no, vas a flipar. Un silencio religioso para recibir a un chaval de dieciséis años. Con quién viene, con Carrión, eso ya es medio éxito asegurado.

José Antonio Laguna Medina (La Puebla de Cazalla, 2001) tiene un carnet de identidad falso. Tiene el cuerpo espigado, como un junco que amenaza con quebrarse, y cabeza de patriarca gitano, la tez oscura, el gesto serio de un adulto preocupado, los ojos tan negros como su garganta. Una garganta vieja y desvencijada que te deja los huesos crujidos desde que acomete la seguiriya, hasta que sale de la mina con los tarantos de Chocolate y de Camarón a cuestas.

No empezó bien Pepe por alegrías, las cosas como son. Es un brillante negro recién tallado, y tendrá que desbrozar su senda desde los dieciséis hasta la maestría. Eso lo sabe él, su entorno se lo recuerda, se lo dijo Márquez el Zapatero, con la emoción en los ojos desde la primera fila: sigue tu camino y no te desvíes, tienes lo más importante, corazón, y un metal magnífico. Cuando tengas mi edad serás cien veces más sabio que yo.

Tomó Pepe el Boleco el toro por los cuernos tras una introducción soberbia que Antonio Carrión (Mairena del Alcor, 1964) nos sirvió por soleá. A Antonio se le nota cuando está a gusto con un cantaor, no hay más que mirarle esa sonrisa de satisfacción para ponerle nota al Boleco. El espíritu de Antonio Núñez Chocolate asomaba por aquella mueca torcida, soleares de Joaquín y de Juaniquí, soleá de Mercedes la Sarneta al estilo ligado de Tomás Pavón.

Y fandangos de Tío Chocolate, bien peleados, y el Boleco que se viene arriba y hasta sonríe por primera vez, les voy a dedicar a todos ustedes este fandanguillo. Se levanta y, ya sin megafonía, hace alarde de facultades emulando a Caracol con la palabra de “omaíta”.

Antonio Núñez Chocolate no destacaba precisamente por su compás cuando era acompañado a la guitarra. Tampoco La Puebla es tierra de bulerías cortas. Por eso quedamos gratamente sorprendidos por la facilidad del joven morisco por este palo. Antes de darnos cuenta había ido y vuelto de Jerez de la Frontera, y tras enjuagarse la boca con los sonidos más negros de la Plazuela, sacó de las tripas los ecos del Viejo Agujetas y de Tío Borrico. Y el público se partió las palmas, mientras trataba de poner en pie y asimilar aquello de lo que había sido testigo.

 

Ficha artística:

Espectáculo: Recital de cante en la Peña Flamenca La Solera del Ariscal

Lugar y fecha: Casa de la Cultura de Villanueva del Ariscal, Sevilla. 17/03/2018

Al cante: Pepe el Boleco

A la guitarra: Antonio Carrión

 

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Filólogo madrileño. Media vida en Sevilla. Centinela de las palabras. Lo jondo le acelera peligrosamente el corazón.

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