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Rancapino Chico, un amor correspondido

El cantaor celebra la primera firma de su disco 'Por mi amor al arte' con un recital en la localidad cordobesa de Nueva Carteya. Lo suyo traspasa las fronteras de lo jondo.

Fotos: Carlos & Julio Porcel
Se abrió el melón y, como no podía ser de otra forma, estaba en su mejor punto. Un centenar largo de incondicionales se concentraron en la Peña Flamenca de Nueva Carteya para arropar a su ídolo. Y de paso, ya que estamos, me firmas el disco, por favor, me hago un serfi contigo, que ya no se pué cantar mejor. Lo de Alonso Núñez Fernández ‘Rancapino Chico’ (Chiclana de la Frontera, 1988) traspasa de largo las fronteras de lo jondo. No hay más que contemplar el desfile de carátulas que, tras la actuación, procesionó hasta el escenario en pos de una firma de ese gitano. Como un besamanos cofrade, válgame undivé.

Seis oraciones, seis, rezó el diestro en su plaza. Estoy en mi casa, el mismo amor que me dedicáis siento yo por ustedes, le brinda el chiclanero a Pupe López, presidenta de la Peña. Y dejando su montera bocabajo sobre el albero, le hizo una seña a su sobresaliente para que le pusiera el toro al seis por medio.

“Alonso tiene una cualidad muy grande, que es que es capaz de parar el tiempo”, dijo el gran Julio Porcel en su espléndida presentación. Y vaya que sí. Sus dos primeras letras por soleá de Cádiz pararon los relojes y las respiraciones. Con la de Triana van creciendo los oles, mecidos aún en la cuna de tantos regazos. Cuando tira para arriba en el macho de Paquirri se desborda la presa de las emociones.

Segundo misterio: por alegrías. Rancapino Chico por su padre el Grande. Su padre el Grande por Aurelio de Cádiz. Es un mecido de falucho salinero, de barquillita varada en el Caño de Sancti-Petri. Letras clásicas junto a letras personales le pegan un sentido repaso al árbol genealógico de los Núñez Fernández, al barrio de El Chicle y a su calle de La Fuente. Que a mi niño Juanito le gusta Cádiz.

Unos fandangos antes del descanso, dice Alonso, por si queréis tomaros la tensión. Qué aje más grande. Se acuerda de Caracol, tal vez demasiado. Ese es del Almendro, y ese del Gordito de Triana. No llores, Carlos, que esto no ha hecho más que empezar. Cuando el cantaor se levanta y tira el capote encomendándose a Antonio de la Calzá, la Maestranza se encoge en un profundo sollozo. Ahora se comentan los cantes en la barra, se aclara uno el gaznate, el otro se lo tiñe de tabaco. Flamenco, al fin y al cabo.

Nos vuelve a sentar la guitarra de Antonio Higuero Pazos (Jerez de la Frontera, 1969). Trae la de Mariano Conde, en ciprés y palosanto, que en sus manos no puede sonar más flamenca. Trémolos celestiales para introducir las malagueñas del Mellizo, la chica y la grande. Poesía pulsada en la mano izquierda. Los oles que recogió Antonio en Nueva Carteya los lleva para Jerez dentro de su sonanta. Dónde va a llegar este querer tuyo y mío, donde tú quieras, Alonsito. Pero no te vayas a olvidar de la seguiriya, le espeta un veterano desde el fondo de la sala.

La seguiriya no llegó, lo cual no es de recibo en las peñas, donde reside la solera del cante. También es verdad que nunca vimos en una de ellas tanta gente joven. Motivo de reflexión. En su lugar vinieron los tangos extremeños, los de Camarón, los de la Marelu. Y los de Paco Cepero, toda una reivindicación de principios:

Antes me tocó perder,
ahora me ha tocao ganar,
tengo a mi niño Juanito,
que no se puede aguantar.
Rancapino yo me llamo…

Los rasgueos de Antonio Higuero traen el delirio del público por bulerías. Vamos a escuchar, por favor, se pide desde la barrera. Y vuelve el silencio a la Peña, que su niño Juanito duerme en sabanitas de seda. Pero no se puede poner puertas al campo de la emoción, que aquí también sabemos tocar las palmas. Quién se puede resistir a esas letras de Juanito Villar, Pansequito o La Perla de Cádiz. Y Rancapino se sube a la barca de Caracol, la de mis amores, para acabar manejando la de Remedios Amaya. Y entre barca y barca que a la deriva me lleva, acabamos la velada de nuevo con el corazón encogido. Que está macandé llorándole a Camarón por fandangos, sin sentido y sin razón, perdóname, mare mía.

FICHA ARTÍSTICA
Espectáculo: Por mi amor al arte
Lugar y fecha: Peña Flamenca de Nueva Carteya. 9/2/2019
Al cante: Alonso Núñez Rancapino Chico
A la guitarra: Antonio Higuero
Presentador: Julio Porcel
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Filólogo madrileño. Media vida en Sevilla. Centinela de las palabras. Lo jondo le acelera peligrosamente el corazón.

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