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Domingo Alvarado: «¡Carmen me contrató por ser jerezano!»

Domingo, cantaor de la época de las camisas chorreras y patillas, se quedó a vivir en Estados Unidos después de que Carmen Amaya lo contratara con la recomendación de Antonio Mairena. «El marido de Carmen, Juan Antonio Agüero, no estaba convencido, porque yo no era gitano, pero cuando ella supo que yo era de Jerez todo cambió».

Es curioso cómo pasan las cosas a veces. Una vecina que pasaba por mi casa en la estrecha calle peatonal donde vivo en Jerez vislumbró un póster de Fernanda de Utrera en la pared, y exclamó “oh, ¡eres aficionada el flamenco! Tengo un tío que canta flamenco, pero no lo conocerás, vive en Nueva York”. ¡Anda que no! Resulta que era la sobrina del cantaor Domingo Alvarado, cuya familia tiene un edificio histórico a solo unos pocos metros calle arriba de mi casa. El mismo edificio, hace décadas, también había sido un popular tabanco, como siempre me destacan los taxistas de cierta edad cuando me recogen.

Domingo, cantaor de la época de las camisas chorreras y patillas, se quedó a vivir en Estados Unidos después de que Carmen Amaya lo contratara con la recomendación de Antonio Mairena, de la que estaba muy orgulloso. En una entrevista que hicimos en el 2003, relata aquel primer encuentro con la legendaria bailaora:

 

En 1955 Antonio Mairena, que viajaba con Antonio el Bailarín por los Estados Unidos en aquel entonces, dio la señal de que Carmen buscaba cantaor. Al volver a España, avisó a Porrinas de Badajoz, pero éste no quería volar. Entonces Mairena alquiló una salita para escucharme y le dijo al manager: “Este es su hombre”. El marido de Carmen, Juan Antonio Agüero, no estaba convencido, porque yo no era gitano, pero cuando ella supo que yo era de Jerez todo cambió. ¡Mira que me contrató por ser jerezano!

Me llamó el manager y dijo que me iba a presentar a Carmen. Fuimos al hotel y estaba ella en la cama. Cuando me vio dice: ”Vaya hombre, no sé cómo cantarás, pero tienes buenas hechuras. Canta un poco por bulería”. Empezó la guitarra y las palmas, empecé a cantar y exclama Carmen: “¡Ole, viva Jerez de la Frontera, no se puee aguantá!”. Le canté dos o tres letras, al final me dio un beso y un abrazo y dijo: “¡Ahora sí que tengo un cantaor bueno!”.

 

«La vida de Domingo Alvarado abarcó desde 1930 hasta 2015. Fue un hombre bondadoso y amable, bien querido por la comunidad flamenca, y un buen amigo»

 

En la misma conversación, Domingo recordó la preparación para el estreno con otra anécdota:

 

Cuando estábamos ensayando la compañía y yo para debutar en Carnegie Hall, me acerqué a ella y le pregunté: “Carmen, ¿y nosotros cuándo vamos a ensayar?”. Contestó: “Pues mira, tú me cantas a mí por soleá, luego por seguiriya y luego al final por alegrías, y yo te bailaré al son de lo que tú cantes”. Cuando debutamos, y la vi salir con ese guitarrista que yo tenía al lao, que se llamaba Sabicas, un genio de la guitarra, y ella se venía para mí cuando empecé con la salida de la soleá, yo tenía los ojos cruzados del pánico, era como un toro de Pablo Romero que se venía hacia ti, era descomponerte. Carmen era tan buena que todo lo que yo tenía lo saqué esa noche, dentro de mi capacidad como cantaor, lo saqué todo.

 

Trini Alvarado, Paco de Lucía y Domingo Alvarado. Archivo Paco Ruiz.

 

La gira de los Estados Unidos, Canadá y Latinoamérica mantuvo una intensa programación durante tres años y medio, terminando en agosto del 1958.

Domingo Alvarado también compartió escenario con el maestro Manuel Morao, y en años posteriores hice de enlace entre los dos, comunicando sus saludos y el respeto mutuo que se tenían.

 

«Cuando me vio dice: ”Vaya hombre, no sé cómo cantarás, pero tienes buenas hechuras. Canta un poco por bulería”. Empecé a cantar y exclama Carmen: “¡Ole, viva Jerez de la Frontera, no se puee aguantá!”»

 

Cuando el adolescente Paco de Lucía hizo su primer viaje a Nueva York con la compañía de José Greco, Mario Escudero trató al joven como su protegido. Domingo, siendo amigo íntimo de Mario, acompañaba a Paco por la gran ciudad, y siempre contaba como Paco, camino del hotel después del famoso primer encuentro con Sabicas, no paraba de exclamar: “No se equivoca ni una nota… ¡Ni una!”.

La hermana de Domingo, Mercedes, fue conocida como excelente saetera, su esposa Silvia fue bailaora y su hija, Trini Alvarado, es actriz que ha protagonizado películas con Mel Gibson o Diane Keaton y otras figuras.

Domingo realizó varias grabaciones de larga duración, tanto solo como con Sabicas y Carmen Amaya. La que figura a la cabeza de este artículo, con el guitarrista Rogelio Reguera, abarca un repertorio que refleja sus conocimientos de cante: fandangos de Huelva, malagueña, villancicos, mirabrá, soleá, romeras, rumba, martinete, petenera, bulerías y tientos.  

La vida de Domingo Alvarado abarcó desde el 28 de enero, 1930, hasta el 15 de enero, 2015. Fue un hombre bondadoso y amable, bien querido por la comunidad flamenca, y un buen amigo.

 

Imagen superior: Carátula del disco Flamenco! de Domingo Alvarado

 

Domingo Alvarado. Captura de pantalla de ‘El Fabuloso Sabicas’ (2012).

 

Sabicas, Domingo Alvarado, José Antonio Agüero y Carmen Amaya. Foto: Archivo Clarissa Talvé

 

Cartel de la actuación de Carmen Amaya en el Teatro Nacional, 1957. Archivo Clasissa Talvé.

 

 

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Jerezana de adopción. Cantaora, guitarrista, bailaora y escritora. Flamenca por los cuatro costados. Sus artículos han sido publicados en numerosas revistas especializadas y es conferenciante bilingüe en Europa, Estados Unidos y Canadá.

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