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Virtualmente flamenco

Ya no nos tienen lavando los alimentos con desinfectante, pero todo indica que tendremos mascarillas para rato, y el flamenco virtual es un concepto en proceso de desarrollo buscando su lugar en el replanteamiento de algunas costumbres que pueden haber dejado de ser prácticas.

Llevamos ahora nueve meses viviendo con el invasor. Con el comienzo de un año nuevo, los artistas flamencos, con actitud positiva y constructiva, buscan maneras de resolver diversos problemas asociados.

En primer lugar, debemos aceptar que aquellos de nosotros de cierta edad posiblemente no veremos un regreso a la normalidad en el tiempo de nuestras vidas. Mientras un número importante de intérpretes no llegan a fin de mes, el personal se verá inevitablemente reducido cuando artistas profesionales buscan alternativas.

Nuevas rutas de comunicación entre los artistas y su público se están investigando. Un proyecto novedoso es Café Cantante Live, una serie presentada por la organización Siempre Flamenco, con la colaboración de Expoflamenco. Recitales de cante, baile y guitarra, con presentaciones antes de las actuaciones, y sesiones  interactivas después en tiempo real entre el público y los protagonistas, dan dimensión a los sonidos e imágenes que vemos en la pantalla del ordenador, tablet o teléfono.

 

«Al margen de la pandemia, el flamenco necesita maneras creativas de llegar al público con un formato viable que genera ingresos para los involucrados, y mantiene el género hacia delante sin causar daños a la mercancía»

 

Muchos hemos visto la reciente protesta en la puerta del Ministerio de Cultura y Deporte en Madrid con el fin de denunciar la situación límite actualmente apenas soportada por los tablaos, que llevan cerrados nueve meses, con un futuro incierto. O ninguno. Como pieza de la máquina del flamenco, simpatizo profundamente con la causa, y defiendo este género como elemento destacado del patrimonio cultural de España. Sin embargo, estamos todos en el mismo lío, sea un violinista en París, un taxista en Tokio o una maestra de escuela en Melbourne. Me vienen a la mente las palabras de John F. Kennedy: “La vida no es justa”.  Ningún individuo se merece ser privado de las esperanzas, sueños o logros de una vida entera, además de ingresos suficientes para cubrir las necesidades básicas.

¿Qué está haciendo la gente para afrontar la crisis? Parece que cualquiera que haya bailado alguna vez ofrece clases online, algunas gratis. Tan comprensivo como triste. Por curiosidad, probé unas clases. En el momento que te pongas en pie y te apartas de tu ordenador, la persona, cuya sabiduría pretendes recibir, empieza a verse muy muy chiquinina, y casi todo se hace tedioso. Lo que he visto hasta ahora es decepcionante, aunque algunos lo montan mejor que otros.

Las clases online de guitarra funcionan mejor. El alumno puede pausar, aumentar o repetir las imágenes según convenga, siendo esto útil, dada la naturaleza de la guitarra, y la necesidad de aprender las posturas de los dedos. Las clases en directo en tiempo real, mediante programas como Zoom, son incluso más viables. También he visto clases interesantes de palillos, de cante para baile, acompañamiento de cante y baile, y una clase de iniciación al cante que logró explicar, a grandes brochazos, cómo funciona el cante.

 

«La gente busca nuevas salidas, incluso sin ser profesionales del arte. Aquí en Jerez, algunos han encontrado una manera de plasmar un ambiente navideño gracias al zambomba balconing»

 

La gente busca nuevas salidas, incluso sin ser profesionales del arte. Aquí en Jerez, algunos han encontrado una manera de plasmar un ambiente navideño gracias al zambomba balconing. Aquel conjunto de sílabas curiosas se refiere a la reunión jerezana propia de estas fechas, la zambomba, con canciones corales teñidas de flamenco. Justamente el tipo de celebración concurrida estrictamente prohibida este año por las autoridades. No obstante, se ha podido organizar a los vecinos de una urbanización para salir a sus balcones a una hora acordada para compartir canciones tradicionales y dulces típicos de estas fechas. Cuentan que se sintió la Navidad de forma incluso más fuerte gracias al espíritu solidario del evento.

Las costosas y muy elaboradas producciones que hemos aprendido a exigir en los grandes teatros, y que no siempre entregan arte grande, pueden estar en vías de extinción. Al margen de la pandemia –que está destinada a perder su fuerza algún día–, el flamenco necesita maneras creativas de llegar al público con un formato viable que genera ingresos para los involucrados, y mantiene el género moviéndose hacia delante sin causar daños a la mercancía. 

Ya no nos tienen lavando los alimentos con desinfectante, pero todo indica que tendremos mascarillas para rato, y el flamenco virtual es un concepto en proceso de desarrollo buscando su lugar en el replanteamiento de algunas costumbres que pueden haber dejado de ser prácticas.

Imagen superior: Campanilleros desde un balcón. Foto: Estela Zatania

 

Cante coral en Utrera. Foto: Estela Zatania

 

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Jerezana de adopción. Cantaora, guitarrista, bailaora y escritora. Flamenca por los cuatro costados. Sus artículos han sido publicados en numerosas revistas especializadas y es conferenciante bilingüe en Europa, Estados Unidos y Canadá.

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