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El Niño Segundo, la promesa trianera que no pudo ser

El 5 de abril se cumplen 50 años desde que un cáncer acabara con la vida de Pepe Segundo, o Pepe Fuentes. Tenía 32 años. Mairena decía que era uno de los mejores cantaores de la generación joven.

Pepe Segundo y Antonio Mairena. Foto: 'Duende y poesía en el cante de Antonio Mairena', de José Antonio Cenizo Jiménez.

Desde el largo estancamiento socioeconómico de la posguerra en el arrabal de Triana en los años sesenta, al bullicio y prosperidad de los Estados Unidos. Un cantaor ejemplar con el inverosímil nombre de José Muñagorri Fuentes llegó un día con el gran bailaor Roberto Iglesias y el guitarrista Félix de Utrera. A pesar de su juventud, Pepe Segundo, o Pepe Fuentes, como a veces fue anunciado, ya había cantado en el legendario Ballet Español de Antonio compartiendo escenario con dos gigantes: el cantaor Antonio Mairena y el guitarrista Manuel Morao. Se cuenta que Mairena solía decir que Pepe Segundo era uno de los mejores cantaores de la generación joven de entonces.

El día 5 de abril, 2019, se cumplen 50 años desde que un cáncer acabara con la vida de Pepe Segundo. Tenía 32 años.

Pocas personas en Estados Unidos se acuerdan de Pepe, pero en Triana los flamencos veteranos lo recuerdan bien como El Niño Segundo, de cuando figuraba en carteles como “el intérprete más joven del cante grande”, y sólo tienen admiración por el cantaor que abandonó el famoso barrio en busca de salida para su arte. Fue primo hermano del Carrión de Mairena (padre de Antonio Carrión) y todavía tiene familia en Triana.

Pepe se instaló en Los Ángeles de California, donde trabajó unos años en la legendaria sala de fiestas El Cid. La esposa de Pepe, María del Rocío, era bailaora. Al bautizo del hijo de ambos asistieron todos los artistas flamencos de la ciudad, y la fiesta duró hasta el día siguiente.  Juan Talavera, bailaor y uno de los fundadores de El Cid, recuerda con orgullo como Pepe siempre halagaba su capacidad de bailar debidamente con el cante.

Antonio Mairena solía decir que Pepe Segundo era uno de los mejores cantaores de la generación joven

Durante una temporada en Nueva York, nos cruzamos a menudo en el estudio Alexander’s, el equivalente del antiguo Amor de Dios en Madrid, y trabajamos en Washington D.C. con la compañía de María Alba. Yo era demasiado joven para apreciar plenamente la calidad del cante de Pepe, pero le hice caso cuando me dijo que no cantara el verso de Vallejo Huelen las negritas a queso… Sólo hace poco he descubierto que antes de abandonar España, Pepe había compartido amistad con el legendario cantaor, Llave de Oro del Cante 1926. En otra ocasión íbamos a trabajar un mes en un teatro de Caracas con Ballet Granada, pero un terremoto desastroso en 1967 dejó el edificio inutilizable y el contrato fue cancelado. Poco después, Pepe enfermó, y la última vez que lo vi fue entre el público para una función en Nueva York del Ballet Español de Antonio, figurando como cantaor Chano Lobato. Pepe seguía trabajando casi hasta el final de su vida, y circulaba el rumor de que había vencido la terrible enfermedad. Su muerte a los 32 años conmocionó toda la comunidad flamenca.

En Triana, los veteranos todavía hablan de Casa Segundo, la taberna que el padre de Pepe, Segundo Muñagorri Lama, abrió en la planta baja de la vivienda familiar en la calle Alfarería, número 85, donde nació Pepe. Segundo fue gran aficionado al flamenco y recibió gustosamente a los cantaores míticos de Triana como Emilio Abadía, Oliver de Triana, Domingo el Alfarero, Manolito el Pintor, El Teoro Antonio y Joaquín Ballesteros, entre otros. Desde sus primeros años, mientras preparaba tapas o fregaba vasos, el joven Pepe escuchaba los mejores cantaores de Triana. Cuando yo lo conocí, dominaba bien el repertorio trianero y se notaba la clara influencia de Antonio Mairena, por el que profesaba una gran admiración.

En el texto que acompaña las grabaciones Triana Cantaora, Entre el barro y la fragua, el especialista Manuel Cerrejón escribe que “el Niño Segundo cantó en el Teatro Cervantes de Sevilla en 1954 junto a la Paquera de Jerez. […] Representa la cima más alta de los cantaores trianeros”.

Pepe dejó su voz registrada en varios discos, incluyendo colaboraciones con guitarristas de recital: Antonio and his Ballets de Madrid, Fiesta Flamenca, The Flamenco Guitar of Juan Serrano, Cante Hondo, Day of the Bullfight with the maestro Sabicas, y Cantes of Pepe Segundo con alboreás, jaberas, tarantos y una bellísima nana dedicada a su hijo chiquitito al que nunca vería crecer.

 

Imagen superior: Pepe Segundo y Antonio Mairena. Foto: ‘Duende y poesía en el cante de Antonio Mairena’, de José Antonio Cenizo Jiménez.

 

Pepe Segundo y Margarita Cordova. Foto: Juan Talavera

 

 

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Jerezana de adopción. Cantaora, guitarrista, bailaora y escritora. Flamenca por los cuatro costados. Sus artículos han sido publicados en numerosas revistas especializadas y es conferenciante bilingüe en Europa, Estados Unidos y Canadá.

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