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Morón de la Frontera: tierra de baile

Pocas personas pensarían en Morón como lugar clave del baile, y sin embargo la ciudad ha dado un número sorprendente de bailaores de primer nivel, tanto en flamenco clásico como en la línea festera. Morón tiene más bailaores profesionales per cápita que otras ciudades más grandes.

Flamenco. Morón de la Frontera. La primera imagen que toma forma en la pantalla de la mente es aquella del guitarrista Diego del Gastor. A renglón seguido, pensamos en Joselero, excelente cantaor, merecedor de mayor atención. Ninguno de los dos fue natural de Morón, pero sus nombres están para siempre ligados a la identidad flamenca de esta localidad.

¿Y qué pasa con el baile? Pocas personas pensarían en Morón como lugar clave del baile, y sin embargo la ciudad ha dado un número sorprendente de bailaores de primer nivel, tanto en flamenco clásico como en la línea festera. Con una población actual de menos de 28.000, Morón tiene más bailaores profesionales per cápita que otras ciudades mucho más grandes.

La histórica fotografía inédita aquí reproducida es del año 1950 aproximadamente, y es un atisbo de los albores del baile flamenco en Morón hace 70 años. A la izquierda vemos a Amparo Soto, hija del legendario Manuel Torre y esposa de Pepe Ríos, aquí posando con Carmen Torres Amaya, La Niña Amparo, hija de Joselero y tía del actual Pepe Torres. La primera bailaora de Morón, la Niña Amparo, llegó a actuar en los años sesenta en el mítico Guajiro en Sevilla, y es recordada por Matilde Coral. El guitarrista sentado a la derecha, apenas visible, es mi buen amigo Manolo Morilla. Según la familia, la foto es de un reportaje realizado hacia finales de los 1940.

 

Amparo Soto, Pepe Ríos, Niña Amparo y Manolo Morilla. Foto: Gómez Teruel

 

En la época de la posguerra, José Ríos Vargas El Quino, bailaor y cantaor, y su fiel compañero Joselero, arriba citado, eran amigos inseparables. El trío pionero con Diego del Gastor, Los Gitanos Blancos, es recordado por veteranos que tenían la suerte de coincidir con todo ese ange en fiestas y reuniones de los años cincuenta y primeros de los sesenta. Manolo Morilla, que también trabajaba con el Quino, lo consideraba el mejor bailaor que salió de Morón. Con su delgado tipo quijotesco, bailaba “de cintura para arriba”, y tenía un “histriónico sentido del humor”, según Morilla. En 1970, El Quino recibió el homenaje de la octava edición del Gazpacho Andaluz.

Pepe Ríos (1928-1993), sobrino de Diego del Gastor y yerno de Manuel Torre, tenía un estilo elegante en la línea de su coetáneo, Rafael el Negro, y sin duda influyó en la siguiente generación de bailaores moronenses, más notablemente en su sobrino, Pepe Torres, cuya entrevista publicamos hace poco en Expoflamenco. Pepe Ríos bailó en las compañías de Manuel Vallejo, Manolo Caracol, Pastora Pavón y Paquera, entre muchas otras, y durante años dio clases de baile en su popular estudio en Sevilla.

De la misma época, fue destacable Manuel Núñez Peña ‘El Marquesito’ (1926-1996), nieto del Pinini, tío de Fernandillo de Morón y padre del actual Luis Marquesito, también bailaor singular, asentado en Utrera. José Huertas (1970) ha bailado y coreografiado con la Compañía de Antonio Gades, fue invitado del Ballet Nacional con gira internacional en el 2002, y tiene compañía propia. Carlos Troya (1972) aparece bailando en Flamenco, la película de Saura. Desde el 2002 es director del taller de baile de la Fundación Fernando Villalón de Morón.

Uno de los talentos más importantes que han salido de Morón es Juana Amaya (1968), a la que vi bailar con sus 11 años, ya capaz de impresionar con su temperamento a públicos entendidos. Con dieciséis años, fue pareja del gran maestro Mario Maya, y de muy joven formó pareja con su primo, el desaparecido bailaor Ramón Barrull (1964-2003), padre de otro fenómeno, Jairo Barrull (1983), ambos destacados profesionales de Morón, con un largo currículo de actuaciones y colaboraciones en los escenarios internacionales más importantes. En el 2003, la intensidad y fuerza de Juana casaron bien con la sublime elegancia de Pepe Torres, completando un trío interesantísimo con Farruquito, que ya era figura consagrada del baile flamenco. Nazaret Reyes, hija de Juana, ha sido valiente heredera del talento de su madre y de la tradición bailaora de Morón.  

Otra figura imprescindible de Morón es el bailaor Juan Carlos Ramírez, Juan de Juan (1979). Su estilo, basado en el farruquismo, incluye destellos geniales absolutamente originales, “un monstruo”, como decía de él Antonio Canales, en cuya compañía estuvo varios años de primer bailaor, antes de formar compañía propia.

El intenso ecosistema del baile de Morón también ha producido notables profesores de baile como Juan Triana o Ángel Atienza, con sendas academias prestigiosas en Sevilla.

Ubicado en la campiña del interior, donde la bulería tiene suma importancia, Morón ha aportado excelentes festeros, intérpretes especializados en la genial mezcla de cante y baile, cuyo elocuente minimalismo, salpicado de chascarrillos, fue típico de la Andalucía rural. Además del Quino, arriba mencionado, estaba el popular Fernandillo de Morón (1937-1970), a quien perdimos muy pronto como consecuencia de un accidente de tráfico cuando volvía a casa después de un festival de cante. El Andorrano (1942), hijo de Joselero, quizás preferiría ser conocido como cantaor, pero es famoso su baile por fiesta que rebosa personalidad. Manolito Flores tiene un estilo delicioso poco común, que dice haber aprendido en familia. Fue componente fijo del popular grupo Son de la Frontera.

Otros profesionales del baile que han salido de Morón en años recientes son Carmen Lozano, Teresa Vázquez ‘La Debla’, Lidia Valle o Mercedes de Morón, cada una con grupo propio de buen nivel, y Francisco Javier Velasco, de familia moronense, primer bailarín del Ballet Nacional de España. En resumen, una aportación impresionante de un pueblo de la Andalucía profunda, donde no llega el tren.

Imagen superior: Juan de Juan y Nazaret Reyes, Gazpacho de Morón 2003. Foto de Estela Zatania

 

Ramón Barrull, Juan Toro (flamencólogo), Juana Amaya y Jairo Barrull. Feria del Flamenco 2001. Foto: Estela Zatania

 

La bailaora Juana Amaya. Foto: Estela Zatania

 

Andorrano. Foto: Daniel Seymour.

 

El bailaor Pepe Torres. Foto: Estela Zatania

 

El bailaor Juan de Juan. Foto: Estela Zatania

 

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Jerezana de adopción. Cantaora, guitarrista, bailaora y escritora. Flamenca por los cuatro costados. Sus artículos han sido publicados en numerosas revistas especializadas y es conferenciante bilingüe en Europa, Estados Unidos y Canadá.

1COMENTARIO
  • Diego el Marquesito 31 marzo, 2021

    Una grata sorpresa que nos recuerde a tantos buenos artistas que de alguna forma directa o indirecta todos eran una misma familia .
    El Marquesito siempre fue aquel bailaor de bailar en el espacio imaginario de una loza donde con medio braceo ,Dos insinuaciones y un desplante recorría la esencia de cómo se bailaba en Moron .
    En el programa del Ángel se arranca por bulerías con el cante de la negra y la guitarra de Moraito .

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