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El director del Ballet de Andalucía y el juego flamenco de tronos

La convocatoria pública para elegir nuevo director/a del Ballet Flamenco de Andalucía parece el último capítulo de 'Juego de Tronos Flamenco'. Empate a votos entre Antonio Canales y Úrsula López. Pulso entre Ricardo Pachón y Segundo Falcón al frente del Instituto Andaluz del Flamenco. Es todo tan evidente que da vergüenza ajena lo que estamos presenciando.

El cantaor Segundo Falcón. Ciclo Conocer el flamenco, Fundación Blas Infante (Sevilla). Foto: Quico Pérez-Ventana

La convocatoria pública para elegir nuevo director/a del Ballet Flamenco de Andalucía parece que fuese el último capítulo de la última temporada de Juego de Tronos Flamenco. Ya que si cuando los dos periodistas lobby oficial del flamenco de Sevilla –de los que me reservo decir los nombres por educación y porque todo el mundo del flamenco sabe quiénes son y qué maldades perpetran para manipular y manejar los hilos desde la sombra– muñieron la convocatoria para democratizar “de cara a la galería” el pretendido nombramiento de Cristóbal Ortega hubiesen sabido que el tiro les iba a salir por la culata, hubiesen empujado a Sanchez Estrella a nombrarlo por el antiguo y seguro procedimiento del dedazo. Sin embargo, se presentó Ricardo Pachón y ganó la convocatoria con tal diferencia de puntos sobre Ortega que el jienense por vergüenza torera decidió retirar su candidatura. Bueno, por eso o porque desde el PSOE de Utrera le leyeron la cartilla. Que todo es posible. Lo cierto y verdad es que con María de los Angeles Carrasco de directora del IAF, el flamenco era una balsa de aceite. Y que desde que entró el nuevo gobierno y la cesaron, la Casa Murillo es el coño de la Bernarda, porque tiene un director a su cargo al que le están haciendo la vida imposible la nueva gerente de la empresa pública y la directora general de Museos e Innovación cultural, María del Mar Sanchez Estrella.

El último episodio ocurrió el pasado viernes en lo que debía de haber sido el último paso en la elección y nombramiento del nuevo director/a del Ballet Flamenco de Andalucia. Tanto que alguno de los aspirantes baraja ya contratar a un buen abogado y emprender medidas contra la manipulación interesada de un procedimiento que debiera garantizar la más escrupulosa transparencia y legalidad. Sin embargo, de los cinco candidatos finalistas –Rafael Amargo, Antonio el Pipa, Fernando Romero, Antonio Canales y Úrsula López– solo los dos últimos contaban con padrinos para salir bautizados y bendecidos en el nombramiento. Úrsula López, al ser la última directora del Ballet y la candidata oficial de David Peral, jefe de producción y distribución de la misma desde que dejase su puesto en el IAF. Y Antonio Canales, candidato del cantaor-asesor Segundo Falcón, que desde la entrada de Pachón como director ve peligrar su cabeza después de más de veinte años mamando de la teta gorda. De hecho, desde la baja e ingreso de Pachón en un hospital, el cantaor ha sido aupado por Sanchez Estrella y éste no ha perdido el tiempo y ha movido sus hilos para diseñar la programación del ciclo Andalucía Flamenca en el Auditorio Nacional de Madrid a espaldas de Pachón y también ha dejado el proceso para la elección del director/a del BFA de cara para que, en caso de que él termine saliendo del IAF, Canales lo incorporase al elenco de músicos en su condición de cantaor.

 

«Ricardo Pachón pidió dos cosas: una persona de su confianza para cambiar el rumbo del IAF y la cabeza de Segundo Falcón. Sabía que pasa más tiempo en la puerta de la Casa Murillo hablando por el móvil para contarle a media humanidad las bambalinas del Flamenco en la Junta de Andalucía que sentado en su despacho»

 

Es todo tan evidente y tan previsible que da vergüenza ajena cuanto está ocurriendo y estamos presenciando. La composición de la comisión que había de elegir al nuevo director/a estaba formada por el director del Instituto Andaluz del Flamenco, Ricardo Pachón –que este viernes se reincorporaba a su puesto tras un periodo de baja por enfermedad–, Segundo Falcón, jefe de área del Instituto, la bailaora Luisa Palicio y Farruquito en calidad de artistas independientes, y Celia Rosell, coordinadora general de la secretaría general de Acción Exterior de la Consejería de Presidencia. Es decir, cinco personas con derecho a voto, ya que David Peral y Mariano Sánchez, responsable del programa Lorca y Granada, sólo tenían voz pero no voto. Pero como todo lo que va mal, aún puede ir a peor. La votación terminó en empate. Luego alguien se debió abstener.

Finalmente empate a votos entre Antonio Canales y Úrsula López. Así que ahora deberá ser la propia consejera la encargada de elegir y acabar de una vez este espectáculo vergonzoso. Al parecer, durante la votación Pachón y Falcón tuvieron algo más que palabras ante el cambio de voto del cantaor-asesor, probablemente presionado por Sanchez Estrella y la gerente de la empresa pública. Desde el mismo día que entró, Pachón pidió dos cosas: una persona de su completa confianza para que le ayudase en la compleja tarea de cambiar el rumbo del IAF y la cabeza de Falcón. Esto último, al saber perfectamente que es una persona intrigante, que pasa más tiempo en la puerta de la Casa Murillo hablando por el móvil para contarle a media humanidad con pelos y señales todo cuanto sucede entre las bambalinas del Flamenco en la Junta de Andalucía que sentado en la mesa de su despacho compartido. Así que suponemos que esta semana saldremos de dudas y veremos cómo termina ls versión flamenca de Juego de Tronos.

 

Texto: Curro Escamilla

 

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