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Héctor Romero: «El duende es un invento, pero es maravilloso»

El guitarrista argentino inaugura la serie 'Flamenco Around The World': entrevistas a artistas flamencos de todo el mundo con la firma de Jafelin Helten. «Aquí se bebió mucho de la fuente andaluza», dice Héctor Romero.

El guitarrista Héctor Romero (Buenos Aires, 1963) es uno de los más firmes representantes del flamenco en Argentina. Formado en el Conservatorio Profesional de Música Manuel de Falla, trabajó con cantantes y compositores de la música popular de su país hasta que en 1988 cursó la cátedra de guitarra flamenca con el guitarrista español Andrés Batista. En los años 90 recibió clases de La China y El Entri en la escuela Amor de Dios, Madrid. También estudió con los guitarristas Antón y Ramón Jiménez (integrantes de las compañías de Joaquín Cortés y Antonio Canales) y con Paco Serrano durante el Festival Internacional de la guitarra. A lo largo de su ya dilatada carrera ha trabajado con artistas como Ricardo Montaner, Eladia Blázquez, Los Tarantos, el cantaor Mario Vargas, el grupo Mecano, la actriz Eloísa Cañizares, Carlos Vilán, Rocío Jurado, Soledad Pastoruti y el Chango Farías Gómez, los bailaores Carmela Romero, Antonio Ortega, Rafael Amargo, Torombo, la Toromba, Belén Maya, Eva Yerbabuena… En el año 2000 recibió el premio ‘Reconocimiento al intérprete de mayor crecimiento en el arte flamenco’, otorgado por la colectividad andaluza en Argentina.

 

 

– Su opinión sobre el presente de la guitarra flamenca en Argentina.
– En este momento diría que goza de muy buena salud. Si miramos para atrás ha avanzado mucho. Hoy se podría decir que en las ciudades más grandes, como en distintas provincias, siempre encuentras algún buen guitarrista o al menos alguien bien encaminado en su estudio. Y en Caba hay ya una buena lista de gente que toca bien.

 

– ¿Quién es Héctor Romero? ¿Músico, compositor, guitarrista o docente?
– Me definiría más como un aprendiz en constante estudio. Me formé en distintas escuelas o lenguajes, con distintos instrumentos. El flamenco lo encontré en mis comienzos de la mano de tres referentes fundamentales con quienes tuve el honor de interactuar y los considero referencias: Enrique de Córdoba –guitarrista–, Los Tarantos –gitanos de Buenos Aires– y La China –maestra del baile flamenco–. No soy un músico académico por definición, sino un músico formado en el mundo de lo popular. Escribo y compongo desde siempre. Desde que tuve un instrumento en las manos o una pluma o un libro, siempre estaba recreando. Hoy me permito mucho más mostrar esas cosas. Me definiría más como guitarrista y recreador de arte, eso es todo.

 

– ¿Qué le inspira más? ¿Una fusión o una pieza tradicional de flamenco?
– En mis comienzos tal vez una fusión, hoy sin duda una pieza tradicional.

 

– ¿Qué opina del flamenco fuera de España?
– Que sorprende el nivelazo de artistas que no son españoles, ni andaluces, ni gitanos haciendo este arte maravillosamente bien, como si lo fueran. Así como también hay mucho flamenco imitado. Suena a algo parecido, pero no termina siendo flamenco. Pero hoy por hoy fuera de España te pueden sorprender mucho más que hace diez años.

 

 

«El flamenco se dice con un dolor desgarrador, incluso para decir algo romántico. El sentido más profundo y doloroso de la vida, que es perder la libertad, lo expresa el flamenco. Por eso no pueden sonar flamencos aquellos que no han sentido nunca algo parecido»

 

 

– Toca varios instrumentos musicales, pero escogió la guitarra flamenca por encima de la flauta o instrumentos de percusión. ¿Por qué?
– Yo creo que es uno de los instrumentos más complicados de hacer sonar, donde queda uno muy desnudo a la hora de subir a un escenario. También te da la oportunidad de desarrollar la música en un modo muy abarcativo y funcionar también como gran ayuda y compañía a la hora de que nos toquen momentos difíciles de expresar. En definitiva, me gustan los grandes desafíos.

 

– ¿Cuál es el guitarrista que le hizo sentir por primera vez el sentimiento hacia el flamenco?
– Podría nombrar dos. De aquí, Enrique de Córdoba. Y de España, Andrés Batista.

 

– ¿Qué palo de flamenco le identifica?
– El fandango.

 

– Ha ganado galardones en su país como el reconocimiento al intérprete de mayor crecimiento en el arte flamenco, otorgado por la colectividad andaluza en Argentina. Además, ha concretado proyectos importantes con artistas en los géneros español y popular. ¿Siente que ha logrado lo que buscaba?
– No, aún está por venir lo que tengo que dejar como mi humilde huella en el arte.

 

 

«A los jóvenes guitarristas les diría que encuentren un buen equilibrio entre mucho estudio y mucha bohemia»

 

 

– Entre todos los proyectos en lo que ha participado, ¿cuál le dejó los mejores recuerdos?
– Cuando tuve la oportunidad de hacer música con el maestro Adrián Galia en su espactaculo En Clave Flamenca y cuando acompañe a Rocío Jurado.

 

– ¿A qué cantaor o cantaora le gustaría acompañar?
– A Mayte Martín. Lo hice una vez en unas clases y aún no estaba preparado.

 

– ¿Qué busca con mayor empeño cuando compone una pieza?
– Que al otro le den ganas de abrazarme.

 

– ¿Qué tiene el flamenco que no encuentra en la música latinoamericana?
– El flamenco se dice con un dolor desgarrador, incluso para decir algo romántico. Tal vez sea lo que yo sentí de muy chico cuando murió mi padre o cuando no lo tenía. El sentido más profundo y doloroso de la vida, que es perder la libertad, lo expresa el flamenco. Por eso creo que no pueden sonar flamenco aquellos que no han sentido nunca algo parecido.

 

– ¿Existe el duende?
– No, es un invento, pero es maravilloso.

 

 

«En muchos casos, la música popular Argentina se podría contar en doce tiempos. No hay que olvidar aquellas primeras formas cuyanas de bordoneo de pulgar que entraron por Chile con la influencia peruana. A lo largo de la historia ha habido mucha ida y vuelta»

 

 

– ¿Qué mensaje le gustaría dar a los guitarristas jóvenes que quieren acompañar al cante o ser concertistas de flamenco?
– No suelo dar consejos, no me siento con tanta autoridad para eso. Pero solo les diría que encuentren un buen equilibrio entre mucho estudio y mucha bohemia.

 

– Explíquenos un poco la relación del flamenco con el folclore argentino.
– Bueno, en verdad la música popular Argentina en muchos casos se podría contar en doce tiempos. No hay que olvidar aquellas primeras formas cuyanas de bordoneo de pulgar que entraron por Chile con la influencia peruana. A lo largo de la historia ha habido mucha ida y vuelta. Aquí se bebió mucho de la fuente andaluza y al mismo tiempo se han llevado muchos conceptos y hasta estilos como la milonga y la vidalita. En ese capítulo me podría explayar mucho, pero necesitamos una nota solo de ese tema. Como resumen diría que quien apostó a que elementos del flamenco se empezaran a insertar nuevamente en nuestra música popular fue el Chango Farias Gómez cuando hicimos el disco Rompiendo la Red.

 

– ¿Qué nuevos proyectos tiene?
– Un disco que creo va a ser de gran contenido emocional en nuestro historial flamenco del Sur y aportes de artistas andaluces. Lo estaremos terminando con mi compañero Óscar Russo en estos meses.

 

– ¿Cuáles son sus referentes en la guitarra flamenca?
– En verdad podría decir muchos, que seguramente todos conocemos, como Paco, Manolo Sanlúcar o Diego del Morao. Pero voy a nombrar como referencia tres escuelas de donde bebo constantemente: La familia de los Moraos y los Parrilla de Jerez, la escuela de Cañorroto de Madrid y la guitarra de Córdoba.

 

Fotos cedidas por Héctor Romero

 

 

Jafelin Helten

 

 

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