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El argentino Gabriel Vaudagna desvela los misterios del baile del Vito

El bailarín e investigador argentino Gabriel Vaudagna Arango publica el libro 'El Vito: la construcción de un símbolo flamenco'. El texto revisa el baile del Vito y la formación de ciertos gestos que se incorporan a la iconografía de lo flamenco a mediados del siglo XIX.

Gabriel Vaudagna Arango (Rosario, Argentina, 1972), de quien hemos tratado en ExpoFlamenco alguna que otra aventura editorial e incluso una controvertida entrevista, es docente de danzas, coreógrafo, bailarín e investigador. Posee la licenciatura en Composición Coreográfica (UNA) y Gestor de Cultura (UNC), y el Máster en Investigación del Flamenco (UGR). Su nuevo libro, El vito: la construcción de un símbolo flamenco, revisa el célebre baile del Vito y aporta una documentación que pone en conflicto los relatos publicados hasta ahora con relación a este baile.

En este nuevo texto de Gabriel Vaudagna se aborda la formación de ciertos gestos que se incorporan a la iconografía de lo flamenco a mediados del siglo XIX. Entre relatos de viajeros, artículos de diarios y pinturas costumbristas, se compone un relato que va dando muestras de los cambios sucedidos en este baile popular y que se incorporarán luego al baile flamenco. La estética de la mujer que baila sola, el juego con el sombrero, bailar sin castañuelas, tomarse de la falda y utilizar un mantón para el baile son algunos de los elementos que se configuraran luego en la estética flamenca. Por otro lado, el Vito ha servido de motivo e inspiración a músicos, poetas y pintores que han llegado hasta nuestros días. El texto muestra periódicos y bibliotecas consultadas, imágenes y análisis de bailes proponiendo una investigación abierta que permite al lector establecer sus propias conclusiones.

 

«La simbología que encierra el baile del Vito a mediados del XIX es todo lo que va a representar al baile flamenco. Por ejemplo, una mujer que baila sola, una mujer que sube a una mesa a bailar, una mujer que baila sin castañuelas, una mujer que se coge de la falda para incluir zapateos en su baile, una mujer que baila con mantón»

 

Portada del libro ‘El vito: la construcción de un símbolo flamenco’, de Gabriel Vaudagna Arango.

 

El baile comodín

«El vito es un baile comodín que va mutando según las necesidades del momento y del mercado –sostiene el autor–. Pero esto no es solo lo interesante, sino que la simbología que encierra este baile a mediados del XIX es todo lo que va a representar al baile flamenco. Por ejemplo: una mujer que baila sola, una mujer que sube a una mesa a bailar, una mujer que baila sin castañuelas, una mujer que se coge de la falda para incluir zapateos en su baile. Una mujer que baila con mantón. Toda esta información fue obtenida mediante artículos de periódicos, relatos, pintura costumbrista y poesías todas publicadas entre 1840 y 1862».

«Cuando se explica el baile flamenco –continúa Gabriel– se suele decir que lo mismo da una fecha que otra. Los que investigan se centran en relatos de Charles Davillier de 1862. Este señor llegó a Andalucía cuando todo ya estaba cocinado, cuando el vito estaba en decadencia, cuando las academias ya no eran como quince años antes… Entonces los relatos basado en Davillier hay que verificarlos y contrastarlos. Algunas cosas significativas que pude descubrir fue al crítico musical Eduardo Velaz de Medrano, que publica en varios periódicos de Madrid y es muy fan de Josefa Vargas –una gran bailaora-bailarina– que compite con Petra Cámara y Manuela Perea. Le describe la manera de bailar de cada una y va contando cómo las boleras empiezan a tomarse de la falda para bailar mostrando el muslo y agachonando los bailes».

«También puede localizar una partitura del Jaleo de Jerez en 1807 y programas y periódicos del estreno en México y en EEUU del Jaleo de Jerez en 1840 realizado por Fanny Elssler, bolera austriaca de gran fama. Partituras de zarzuelas famosas que incluyen al vito. Relatos de poetas como Bécquer o Rubén Darío que no solo hablan del baile y las artistas, sino del contexto en el cual trabajaban. Hay un relato de Darío que cuenta cómo las bailarinas después de bailar el Vito o la Cachucha en el café cantante bajaban al público a incentivarlos a beber, etc., y luego venía el flamenco».

 

Petra Cámara, bailando Vito. Imagen de diario L’ilustracion, 1851.

 

Alumna de Otero bailando Vito. Libro de 1912.

 

Los misterios del vito

El prólogo lleva la firma de la periodista y crítica de danza Marta Carrasco. «El Vito: la construcción de un símbolo flamenco es una feliz invitación a descubrir los misterios de un baile que todos tenemos en nuestro vocabulario, pero del que se desconoce la mayor parte de su origen y desarrollo. Gabriel Arango nos lleva a ese descubrimiento en un amenísmo viaje que se desarrolla desde el siglo XIX hasta nuestros días, y en el que de forma colateral también podemos descubrir aspectos de la danza española hasta ahora poco estudiados y que dejan abiertos nuevos focos de investigación», escribe Marta.

El autor nos ofrece finalmente unas conclusiones basadas en los datos que desarrolla en este volumen, con la generosidad de que pueden ser puestos a debate, como siempre ocurre en el mundo de la danza, debate que en esta ocasión puede partir de hechos constatados de forma rigurosa y académica.

El libro está disponible desde el 26 de diciembre en formato e-book y físico. Se puede solicitar a través www.postflamenco.com.

 

Gabriel Vaudagna Arango, durante la filmación para los cursos de Flamenco en Red de la UCA. Foto: Vaudagna

 

Gabriel Vaudagna, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, octubre 2020, frente a un baile de jaleo. Pintura de Manuel de Guzmán. Foto: Vaudagna

 

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