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Francia, en el corazón del flamenco

Décadas de historia flamenca alumbran a Francia a través de festivales tan afamados como el de Mont de Marsan y Nîmes, por los que han pasado artistas de renombre de la talla de Camarón, Paco de Lucía o La Paquera de Jerez, entre tantos otros.

El compás de unas palmas por bulerías en una peña de Jerez de la Frontera o el desgarro del alma en un tablao de una callejuela de Triana. Un flamenco que arrastra a todo al que se mete en sus raíces hacia un amor profundo y esto no hay frontera que lo acorrale. Por eso el flamenco es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco y va mucho más de ser un arte español. En este artículo ponemos el foco en Francia, un país que desde hace siglos le ha dado el sí, quiero a este noble género artístico.

Y es que el interés por el arte flamenco en Francia existe desde el siglo XVIII. Personales ilustres como Debussy, Ravel, Mérimée, Gustave Doré, Théophile Gautier o Chateaubriand ya se identificaron en su tiempo por esta cultura en detrimentro de otras. Cabe recordar que también, cuando muchos intelectuales en España huyeron tras la guerra, eligieron Francia como asentamiento. De aquellos años se conoce, por ejemplo, la famosa antología Hispavox editada en el país galo en 1954 por Ducretet-Thomson y dirigida por el jerezano Perico el del Lunar. O Ramón Montoya, que también grabó en Francia.

Sin embargo, fue en el siglo XX cuando se apreció un auge del flamenco en Francia. Festivales como el de Mont de Marsan o el Nîmes son la punta de lanza con muchas ediciones a sus espaldas. Pero la historia comenzó mucho antes. Quizá tengamos que remontarnos a los años setenta, cuando vivía en Marsella Manolo Moreno, un cantaor malagueño. Moreno todos los años hacía dos giras –en otoño y en primavera– e invitaba a flamencos de renombre, como Pepe Marchena, Valderrama, Rafael Farina o Gabriel Moreno, entre otros. Hasta contó en 1970 con un dueto de excepción, Camarón de la Isla junto a Paco de Lucía.

 

«En Francia hay muchos más que cafeterías, cruasanes y baguetes. Toque y compás. Nïmes y Mont de Marsan acaparan las miradas, pero ciudades como Toulousse, París y Marsella, dejan su sello flamenco»

 

Un fuerte núcleo español emigrante era el que solía acudir a estos espectáculos, que le acercaban un poco más a su tierra. Además, Paco de Lucía y su tema Entre dos aguas fueron también motivo de interés entre los jóvenes franceses que empezaban a conocer la guitarra flamenca.

Fue a finales del siglo XX y principios del XXI cuando se empezaron a programar festivales en muchos rincones de Francia: Bienal de París, Festival de Toulousse, Flamenco Azul en Marsella… Sin embargo, la lista de festivales flamencos de relevancia la encabezan los dos citados. Ambos se celebran anualmente. El de Mont de Marsan lo hace en julio, durante una semana de duración. El de Nîmes se celebra en enero durante dos semanas, pero aquella localidad vive el flamenco todo el año.

 

Festival de Mont de Marsan

Mont de Marsan es una pequeña ciudad de las conocidas Landas, de poco más de treinta mil habitantes. Se ubica a unos cien kilómetros de Burdeos y algo más de distancia de Toulouse y Montpellier. Entre su población hay muchos españoles descendientes de emigrantes, motivo por el que es todo un refugio para los aficionados flamencos del sur de Francia.

El Departamento de Landas tuvo a bien llevar a cabo la iniciativa de Henri Emmanuelli y en 1989 creó Arte Flamenco, el festival de flamenco más grande fuera de las fronteras españolas, que se celebra cada mes de julio en Mont de Marsan. Se trata de un evento de proyección internacional con artistas de primera categoría.

La idea de tener un certamen de flamenco en esta ciudad fue de Antonia González, una madrileña que se refugió en Francia tras la Guerra Civil y se casó con el presidente socialista del consejo general de las Landas, Henri Emmanuelli. Este le pidió propuestas culturales para revitalizar la ciudad.

«Le propuse el flamenco porque era aficionada, siempre me gustó bailar, y Enrique aceptó sin mucha fe. El segundo año contratamos a Camarón y pensé que ahí se acababa para siempre. Llegó Tomatito y salió a tocar para hacer tiempo, pero José no llegaba. El pobre Tomatito era muy joven y ya no sabía ni qué tocar, así que empezó a repetir temas. Ya estábamos a punto de suspender, mi marido salió a fumar y dijo: «Última vez». En ese momento llegó un hombre muy flaco con una maletita, y Henri le dijo: ¿Quién eres? Soy Camarón y he venido a cantar para ti», cuenta la protagonista en un reportaje publicado por El País.

Por las tablas de Mont de Marsan han pasado artistas como Gades, Paco de Lucía, Morente, Chano Lobato, Chocolate, Agujetas, Manolo Sanlúcar, Carmen Linares, La Paquera, Moraíto Chico y otros tantos. «Yo he estado aquí de todas las maneras posibles, joven y mayor, flaco y gordo», bromea Diego del Morao. «Yo vine cuando tenía 5 años con mi abuelo Farruco, estrené aquí Alma vieja y ahora vengo con mi hijo», recuerda Farruquito sujetando en brazos a su hijo, Juan El Moreno, según el citado reportaje.

 

Festival de Nîmes

Nîmes es la capital del departamento de Gard, en la región de Occitania. Una ciudad del sur de Francia con algo más de ciento cincuenta mil habitantes. En 2020 su festival ha cumplido tres décadas de existencia y por su escenario han pasado todo tipo de artistas y figuras flamencas.

Artistas como Moraíto Chico, Tomatito, Rafael Riqueni, José de la Tomasa, Capullo de Jerez, Carmen Linares, Andrés Marín, Israel Galván, Joaquín y Luis El Zambo, Agujetas, Inés Bacán, Yerbabuena, María Pagés, Rocío Molina, Diego Carrasco, David Coria, Vicente Amigo, El Cabrero, Ángel Muñoz, Mari Peña, Luis Moneo, Antonio Reyes, David Carpio, Arcángel, Tomás de Perrate, Ballet Flamenco de Andalucía y un largo etcétera, ya forman parte de la historia de este prestigioso festival.

Como bien cita Estela Zatania en una de sus colaboraciones para Expoflamenco, este intenso interés por lo español, combinado con la sensibilidad cultural francesa y su aprecio por las manifestaciones vanguardistas, conduce de forma natural a la incuestionable relevancia del Festival Flamenco de Nimes. El flamenco se siente como componente natural del paisaje en esta ciudad. Gracias a los muchos intérpretes jerezanos que han actuado en el evento, la ciudad se llama cariñosamente el Jerez del norte, y de hecho hace unos años los jerezanos Diego Carrasco y Tomasito fueron galardonados con las llaves de la ciudad.

El programa siempre presenta una selección excelente de flamenco tradicional y contemporáneo –sería difícil nombrar a cualquier figura del flamenco que no haya pisado los escenarios de este Festival– además de una amplia variedad de actividades paralelas.

 

Tablaos y otros eventos flamencos en Francia

En Francia hay muchos más que cafeterías, cruasanes y baguetes. Toque y compás. Pese a que Nîmes y Mont de Marsan acaparan todas las miradas, otras ciudades como Toulouse, París, Marsella, dejan su sello flamenco con eventos y festivales varios para el deleite de los aficionados.

Además, Francia cuenta con un buen surtido de tablaos para disfrutar del flamenco en vivo. Como los famosos Casa Pepe, La Maroquinerie y Le Bistrot, en Paris; Movida Flamenca, en Bordeaux; La Bulería, en Lyon; La Meson, La Machine à Coudre y Soleá Flamenco, en Marsella; El Patio, en Arles; Théâtre du Minotaure, en Béziers; Los Flamencos, en Lille; Bodega Losada Don Miguel, en Nîmes; Planète Andalucía, en Montreuil-sous-Bois; y Adace, en Saint-Martin-d’Hères.

 

¡Larga vida al flamenco en Francia!

Imagen superior: cartel Festival Flamenco de Toulouse 2020

 

 

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