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Flamenco e intelectualidad: literatura en Cante de las Minas (y 3)

Sexta entrega de la serie de pódcast 'Crónicas levantinas', de Joaquín Zapata. Repasamos las vinculaciones que el Festival de Cante de las Minas ha tenido con todas las ramas del arte más allá del flamenco.

Expoflamenco Pódcast → Serie ‘Crónicas levantinas’ de Joaquín Zapata → Flamenco e intelectualidad: literatura en el cante de Las Minas (y 3)

 

 

Sean bienvenidos a este pódcast de Crónicas Levantinas que ofrecemos, en esta sexta entrega, a toda la audiencia de ExpoFlamenco. El objetivo de este espacio no es otro que acercar al oyente cuantos temas tengan que ver con los cantes minero levantinos, el flamenco de ayer y hoy en la zona de Cartagena y La Unión, con especial atención al Festival del Cante de las Minas, consignatario de esos cantes de levante a quienes debe su existencia y los que constituyen su razón de ser.

Este pódcast pone punto y final a la serie que iniciamos hace dos semanas, en la que tratábamos de buscar las relaciones del Festival del Cante de las Minas de La Unión con el Concurso de Cante de Granada de 1922, en tanto que, a nuestro juicio, el festival unionense es heredero de la concepción de concurso de cante moderno que inventasen García Lorca y Manuel de Falla. Continuamos con el programa que se publicó la semana pasada, en el que seguimos desgranando los muchos hitos que la historia del festival de La Unión ha tenido con la literatura para poner fin, con este episodio, al repaso necesariamente breve de los últimos 59 años de festival minero en lo que a su vinculación con la literatura se refiere. El viaje está resultando apasionante y esperamos que haya sido tan del agrado de ustedes, quienes lo reciben, como de quien tiene el gusto de prepararlo y ofrecérselo.

Dejábamos el relato a las puertas del Festival de 1993. El Festival ya era por entonces todo un referente en lo literario, pues no hubo ni una sola de sus treinta y tres ediciones anteriores en la que las letras no tuvieran un papel destacado junto con el verdadero protagonista, que por supuesto es el flamenco. A las tradicionales presentaciones de libros de temática jonda se les suman los premios de periodismo e investigación, que en esa edición recaen en la escritora Génesis García, por su obra titulada Cante flamenco, cante minero.

La figura literaria de la edición de 1994 fue el autor gaditano Fernando Quiñones, quien a buen seguro no vamos a descubrir ahora a nuestra audiencia, pero que, como ustedes podrán imaginar, firmó uno de los pregones de más altura de la historia del certamen.

 

«Las relaciones que el Festival del Cante de las Minas ha tenido con la literatura han sido de una intensidad extraordinaria, al menos para lo que un festival flamenco acostumbra a ser»

 

En la edición de 1995 se produjo el reencuentro entre el Festival y Camilo José Cela con ocasión de que se le concediera la que a día de hoy sigue siendo la mayor distinción institucional que el evento concede, el Castillete de Oro, mientras que hizo las veces de pregonero el bailaor Mario Maya.

Mencionábamos en el anterior pódcast la gran aportación que al Festival hizo Ángel Álvarez Caballero desde las páginas del diario El País, motivo por el que la organización tuvo a bien proclamarle pregonero de la edición de 1996. En ese año la revelación será que por primera vez una mujer, la unionense Paloma Celdrán, ganó el concurso de letras por mineras. No será, además, flor de un día, pues reeditó su victoria en el año 1997.

También durante esa edición, y fruto de la intensa relación entre el poeta y el Cante de las Minas, Félix Grande dirige un curso extraordinario de la Universidad de Murcia denominado El flamenco en la cultura española, en el que intervinieron muchos intelectuales incondicionales del festival, de los ya nombrados a lo largo de esta serie.

La edición del Festival de 1998 estará dedicado a la memoria de Manuel Machado, por lo que buena parte de los actos de la denominada Semana cultural estarán dedicados a su figura, con numerosas intervenciones y ponencias, destacando, una vez más, Ángel Álvarez Caballero, quien vino a presentar su libro intitulado La generación del 98 y Manuel Machado ante el flamenco. Entre los ponentes, se encontraban amigos del Festival como Jose María Velázquez- Gaztelu, Antonio Parra o Félix Grande.

El festival del año 2000 se dedicó a Juanito Valderrama, quien por razones ya de sobra conocidas por la audiencia de este pódcast, pues a ello dedicamos el primero de nuestros programas, era merecedor de todos los homenajes que La Unión pudiera brindarle. También se editó, ¡cómo no!, un libro homenaje a su figura dirigido por José María Polo.

La edición de 2002 tendrá por triste suceso que el concurso de letras de cantes por mineras quede desierto por primera vez en su historia, lo que viene a darnos cuenta del más que probable agotamiento que sufría el mismo. Motivo por el que pronto desapareció.

Nos encontramos de nuevo con un premio nacional de literatura sobre las tablas del viejo mercado, en la edición de 2004, pues el pregón de ese año corre a cargo de Felipe Benítez, quien a juicio de Asensio Sáez pronuncia el pregón de la que sería «la mejor edición de la historia del Festival, junto con la de 1997». Actuaron en esta edición Enrique Morente, Pansequito, Aurora Vargas, Farruquito, Vicente Amigo, Carmen Linares, Capullo de Jerez, El Güito, El Lebrijano, Sara Baras o El Cabrero, siendo solo algunos de los nombres de la edición que tuvo por ganador de la Lámpara Minera a Raúl Montesinos.

 Se va reduciendo significativamente en esta época el pulso literario en el festival. Si acaso, podemos destacar el espectáculo que lleva por título Poeta, del genial guitarrista Vicente Amigo, en homenaje a Rafael Alberti en el año 2006, con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, o la presentación en ese mismo año del libro Pencho Cros. El regalo de una voz de la periodista sevillana María Jesús Villar.

En el año 2007 el pregón corre a cargo del periodista Juan Ramón Lucas, quien después de esa intervención se convertiría para siempre en un entrañable amigo del festival. De hecho, el alumbramiento de Lucas como novelista tiene mucho que ver con esta tierra, pues en La Unión se ambienta su ópera prima publicada en el año 2018, La maldición de la casa grande. Lucas también presentó el festival del año 2010, que celebró entonces su cincuenta aniversario. También en 2007 se presenta un libro homenaje a Chano Lobato, pues el festival se dedicó íntegramente a su persona, como hace solo unas semanas recordaba el compañero José María Castaño en su pódcast de Los Caminos para Expoflamenco. Fue premiado en ese mismo año con el Castillete de Oro el autor José Manuel Gamboa, quien ya es, si bien de forma oficiosa, hijo adoptivo de La Unión.

La edición del año 2008 estará dedicada a dos unionenses, nombres de la historia del festival, que nos abandonarían en 2007: Pencho Cros y Asensio Sáez. En lo que a la temática de la serie nos ocupa, la muerte de Sáez fue tanto como hablar de la muerte del impulsor de ese trato tan cercano entre el festival y la literatura, motivo por el que no puede dejar de nombrarse el suceso.

A partir del mismo año de 2008 el Festival cambia de época con la llegada a la presidencia del mismo del alcalde Francisco Bernabé, quien contribuye de forma indudable a su internacionalización y a alcanzar unas cotas de popularidad superiores incluso a las de las épocas anteriores. Cosa que parecía difícil, pues ya era el certamen flamenco más famoso de cuantos se celebran. En este tiempo se retorna en cierto modo al origen, en tanto que se vuelve a procurar la presencia en el festival de personalidades de relevancia del mundo de la cultura, por lo que no faltan, por supuesto, los literatos.

En el año 2009, sería pregonero del Festival Fernando Sánchez Dragó, quien ofreció un pregón brillante, en consonancia con su genialidad como escritor. En el año 2010 recibió un premio extraordinario del Festival a las artes literarias Jose Manuel Caballero Bonald, genial poeta, que años después recibiría también el Premio Cervantes.

En los últimos diez años, han recibido las diversas distinciones del festival autores como el cartagenero Arturo Pérez Reverte, Castillete de Oro del año 2014, María Dueñas, quien fue autora del pregón de 2012 y Castillete de Oro de 2015, Ildelfonso Falcones, Premio Pencho Cros del año 2013 a la literatura, y por su parte, el poeta Antonio Lucas pregonó la edición del año 2013.

Hasta aquí la serie de pódcasts que han tenido como meta exponer las relaciones que el Festival del Cante de las Minas ha tenido con la literatura. Como habrán podido observar, han sido de una intensidad extraordinaria, al menos para lo que un festival flamenco acostumbra a ser. Son estas y tantas cosas más las que hacen del Festival del Cante de las Minas un acontecimiento único, que se permite con orgullo decirse el mejor Festival de flamenco del mundo.

Con la guitarra de Pablo Barrionuevo Bernal, quien ha tenido de nuevo la gentileza de acompañarnos con su toque durante todo el programa, nos despedimos hasta otra ocasión, si es que gustan.

 

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La Unión, 1993. Abogado en ejercicio en Cartagena. Concejal en el Ayuntamiento de La Unión. Escribe de forma periódica en algunos medios digitales de flamenco. Siente pasión por el legado cultural de su tierra, a la que está indisolublemente unido por medio del flamenco. Las minas del corazón, nadie sabe dónde están.

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