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Al maestro Pepe Martínez, semblanza a su memoria

En este nueva semblanza sobre diferentes maestros de la guitarra, abordamos la biografía de Pepe Martínez. Un guitarrista algo olvidado pero que nos regaló un enorme legado musical, que podemos escuchar a través de sus grabaciones como solista y acompañando a las principales figuras de su época.

José Martínez León, Pepe Martínez, nace en Sevilla en septiembre de 1923, en el popular barrio de La Macarena, y reside durante toda su vida en la flamenca Alameda de Hércules, salvo periodos que vivió entre Madrid, París y Londres. En su familia existía una tradición musical arraigada, puesto que su madre, Isabel León, era una afamada cantaora de saetas, siendo ella la que a la edad de once años le incita a introducirse en el mundo de la sonanta. A los diecisiete años comienza a generar un toque flamenco importante que se fusiona con sus vivencias, acompañando en la alameda sevillana a figuras como la Niña de la Puebla, Pepe Pinto, Cepero o Tomás Pavón, entro los artistas que rondaban el enclave flamenco.

 

Pepe fue de los jóvenes guitarristas, junto con su amigo y admirado Mario Escudero, que continuaron la evolución de sus predecesores, como Ramón Montoya, Niño Ricardo, Melchor de Marchena, Diego del Gastor, Sabicas, Esteban de Sanlúcar o Luis Maravillas. Resaltamos la amistad que se afianzó entre Mario Escudero y el propio Pepe Martínez, desde que se conocieron cuando recibían clases de Ramón Montoya, amistad que duraría toda la vida. De hecho, Pepe Martínez fue un admirador de Ramón Montoya, por lo que quiso dar continuidad, en esta línea, a la guitarra de concierto. El propio Pepe Martínez también reconoce su gusto por la guitarra de Niño Ricardo.

 

A partir la década de los cuarenta, este guitarrista seguiría adquiriendo una gran experiencia como acompañante al cante y al baile, antes de iniciarse como concertista, llegando a destacar su papel como uno de los guitarristas mas solicitados y con mayor relevancia durante el periodo de la Ópera Flamenca. En esa etapa acompañó a las más importantes figuras de ese tiempo, como Pepe Marchena, Juanito Valderrama, La Niña de la Puebla, La Niña de los Peines, Pepe Pinto, Manuel Vallejo, Beni de Cádiz, Canalejas de Puerto Real, Jacinto Almadén, Pepe Aznalcóllar, El Niño de la Huerta, Pepe Guillena, Manolo el Malagueño, Luquitas de Marchena, Antonio el Escobero, Juanito Maravillas, Gordito de Triana, Antonio Ranchal o Álvaro de Sotomayor. Sin olvidar el paso por el Circo Price de Madrid acompañando a la Niña de Antequera, que opinaba que se sentía muy cómoda con el acompañamiento de Pepe y que era uno de sus favoritos.

 

Durante su estancia en Madrid, el guitarrista del que nos ocupamos conoce al maestro Ramón Montoya, del que recibe clases, e incluso trabajaría junto a él en alguna gira. Pepe queda impregnado de su toque y sería la escuela de Montoya su línea a seguir. Pero Pepe buscaría su propio estilo. Partiendo de la base guitarrística de Montoya, desarrollaría su propio toque con una mayor complejidad técnica. Aunque se declara montoyista, su guitarra expresa una nueva musicalidad a la que imprime su personalidad sin perder la tradición flamenca, oyendo cómo dota a los toques más tradicionales de una mayor elegancia y dulzura, lo que le facilita la audición al aficionado oyente, siempre buscando un toque perfeccionista a través de una limpia ejecución. También juega con los matices armónicos y rítmicos de los diferentes estilos flamencos. Y aunque pueda parecer un toque más melódico, no pierde ni un ápice de flamencura. De hecho entre los años cincuenta y sesenta realizaría numerosas grabaciones solistas para las firmas discográficas Hispavox, Columbia y Decca. Grabó todos los estilos que recorre el panorama guitarrero flamenco.

 

 

«Pepe Martínez tenía una personalidad afable, divertida, educado y respetuoso. Un toque de exquisita limpieza técnica, matices hondos, elegantes y rodeado de una melodía clara arropado por una armonía del más puro sabor flamenco»

 

 

A la par de su faceta como tocaor de acompañamiento, fue desarrollando la faceta de concertista, sobre todo en Francia e Inglaterra. De hecho fue en el país anglosajón donde se cultivó principalmente como solista, ya que gracias a un guitarrista aficionado seguidor de su toque, y a la vez, discípulo suyo, facilitó la realización de una gira de conciertos por diferentes conservatorios y universidades inglesas.

 

Además llevó a cabo una labor divulgativa a través de radio y televisíón. Sirvan como ejemplo sus grabaciones para la cadena BBC de la televisión inglesa, con varios recitales y programas. Durante el paso de los años, Pepe pasaría largas temporadas en Londres, desarrollando de forma paralela su faceta concertista y su actividad didáctica, transmitiendo el arte flamenco de la sonanta de la forma tradicional, es decir, cara a cara y memorizando las diferentes lecciones. Como fruto de esta actividad didáctica salieron varios discípulos. De entre ellos, el inglés John Magarsliasch realizó un trabajo de transcripción de varios toques originales de Pepe Martínez –seguiriyas, petenera, granaína, alegrías en sol y bulerías– que se editaron y publicaron en Francia en la década de los 60.

 

Aparte de la discografía como solista, cabe destacar su discografía como acompañante de diferentes figuras flamencas, muchas de las que se nombran en un párrafo anterior. Destacamos un elepé grabado en 1960 para Hispavox con el cantaor onubense Paco Isidro, creador de uno de los estilos de fandangos más emblemáticos de Huelva (Aunque me voy no me voy…). O la aparición en la serie Rito y Geografía del Cante en el capítulo emitido el 23 de julio de 1973, junto a Paco Taranto, La Paquera de Jerez, La Macanita o Moraíto, entre otros.

 

Pero entre las grabaciones realzadas hay que resaltar la discografía junto a Juanito Valderrama. A lo largo de la década de los sesenta, Pepe Martínez y Juanito Valderrama realizan lo que podríamos decir tres verdaderas antologías flamencas, recorriendo las ramas del árbol genealógico de los cantes.

 

Con infinidad de cantes grabados, de diversos estilos de seguiriyas, serranas, polo, caña, soleares, bulerías, alegrías y cantiñas, malagueñas y abandolaos, granaínas, tientos, farruca, petenera, tangos, cantes mineros, de ida y vuelta, e incluso compartiendo acompañamiento con orquesta sinfónica, ambos artistas graban para Hispavox, Cante Flamenco volumen 1, 2 y 3 y Ritmo y Flamenco volumen 1 y 2 entre 1961 y 1962. También en 1962 ambos grabarían para la casa Discophon. Y años más tarde, en 1968, la misma pareja artística haría un repaso de la flamencología jonda en los cuatro volúmenes de Historia del cante flamenco grabados para la casa discográfica Belter.

 

 

«Aunque su guitarra fue perdiendo importancia con el final de la ópera flamenca y el estallido de los festivales flamencos, encierra una enjundia grande al ser uno de los impulsores de la guitarra sevillana»

 

 

A lo largo de su carrera, Pepe Martínez tocó con guitarras de históricos guitarreros como Marcelo Barbero, Arcángel Fernández o Manuel Reyes. De este último constructor de guitarras, en conversaciones con el maestro Jose Luis Postigo, me cuenta como anécdota que Pepe fue el que facilitó el encuentro para que Manuel Reyes conociera a Marcelo Barbero, ya que Reyes tomaba a Barbero como una de sus referencias en la construcción de guitarras. Desde ese momento la amistad entre Manuel Reyes y Pepe Martínez iría en aumento. De hecho, el constructor cordobés le construiría todos los años dos guitarras, que se las solía llevar por sus giras en Inglaterra.

 

También el maestro Postigo me habla cómo a principios de los años ochenta Pepe Martínez solía frecuentar la tienda de guitarras que Jose Luis tenía en el sevillano barrio de Santa Cruz. Casi todos los mediodías, tras tomarse un refrigerio, Jose Luis le solía preguntar: “Maestro, ¿quiere usted una guitarrita?”. A lo que Pepe respondía: “Es un poco temprano, pero bueno, tráela”. Se podía llevar horas tocando, sobre todo recordando toques de Montoya y algunos valses venezolanos que le gustaban mucho. Aunque los dos tocaores hablaban de sus vivencias y recordando los bonitos momentos que Martínez relataba, así como un homenaje que le dieron en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, organizado por un grupo de alumnos, y entre otros cantaores participaron Pies Plomo, José de la Tomasa, Niño de Fregenal o Eduardo de la Malena, acompañados por el maestro Postigo a la guitarra.

 

La guitarra de Pepe Martínez dejó de sonar en 1984 en su Sevilla natal. Pepe tenía una personalidad afable, divertida, educado y respetuoso. Un toque de exquisita limpieza técnica, matices hondos, elegantes y rodeado de una melodía clara arropado por una armonía del más puro sabor flamenco. Aunque su guitarra fue perdiendo importancia con el final de la ópera flamenca y el estallido de los festivales flamencos, encierra una enjundia grande al ser uno de los impulsores de la guitarra sevillana.

 

No puedo terminar sin agradecer a Gregorio Valderrama, cantaor, investigador y divulgador de nuestro arte, su colaboración al facilitarme la relación de las grabaciones que Juanito Valderrama junto a Pepe Martínez realizaron para nuestra historia flamenca, así como las conversaciones mantenidas sobre nuestro ilustre protagonista con el investigador y escritor Manuel Bohórquez y con el maestro de la guitarra Jose Luis Postigo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Israel Torres Toscano

 

 

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