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El Choro: honestidad bailaora

El bailaor onubense Antonio Molina ‘El Choro’ ha dejado patente su profunda personalidad bailaora en el Festival de Jerez, en el que ha presentado su obra '#SiDiosKiere', bajo la dirección de Juan Dolores Caballero.

Huelva suena nada más empezar, su tierra y el sonido de sus primeros movimientos. El fandango se adueña del escenario en la primera irrupción de Antonio Molina ‘El Choro’, quien fue protagonista de la jornada del jueves, 3 de marzo, del Festival de Jerez. Da gusto enfrentarse a un bailaor con clase, con las ideas claras y con una honestidad inquebrantable.

 

En #SiDiosKiere nos cuenta una historia sin demasiada complejidad narrativa, porque lo verdaderamente importante es su cuerpo, sublevándose una y otra vez a la nefasta contemporaneidad. No es que caiga en la tradición desde el aspecto añejo y polvoriento, pues viste su mensaje de manera formidable gracias a un equipo musical de gran valía.

 

Leyendo la sinopsis y la nota de prensa en la que se explica qué vamos a ver, he de reconocer que en el diseño de mi propio espectáculo mental la luz es la dueña del espacio, pero en la realidad no es así. Destacan incluso más los negros o colores sepias que otra cosa. Pero nadie tiene culpa de mi imaginación.

 

En este montaje aparece un Choro totalmente hecho, completado y construido, y se percibe el recorrido emocional por momentos señalados de su vida. Es por eso que expresa sin cortapisas sus sensaciones y fantasías, sobre todo esas que dibuja con sus pies. El bailaor es de los que siempre tienen algo que aportar, de esos nombres a los que uno no debe perder de vista porque en cada aparición dejan patente su impronta varonil y su pulcra colocación.

 

 

«El Choro baila con gabardina marrón. Tiene una gran velocidad en los pies, como demuestra en la caña, y sabe pararse. Nos contagia “alegría en el cuerpo” con una rumba hilvanada con el garrotín, capítulo para la espontaneidad, la luz y los movimientos de caderas. (…) No necesita mantones, faldas o ropajes llamativos para bailar»

 

 

 

 

Desde que ganó el Premio Revelación de este Festival en el año 2016, El Choro se ha convertido en un nombre propio de su generación de baile. El Teatro Villamarta contó con la presencia de sus seguidores y amigos sevillanos, esos que en la Alameda de Hércules lo ven en su día a día. Tampoco quiso perderse la importante cita Cristina Heeren, quien confió en él hace años para que formara parte del profesorado de su Fundación en calle Pureza, Triana.

 

Para este estelar estreno contó con el cante de Jesús Corbacho y Jonathan Reyes, los dos muy distintos entre sí. Mientras que el primero coloca su dulce sensibilidad en el centro de la escena, el segundo alza su canto al cielo con potencia y arrojo. Las guitarras corresponden a Juan Campallo y Eduardo Trassierra, correctísimos en todo momento, y la percusión, una vez más, el genial Paco Vega. El apunte más original lo marca la acertada armónica de Francisco Roca.

 

El espacio escénico se muestra diáfano, con sillas en los laterales para que las vayan ocupando los artistas, y el Choro copa el total protagonismo desde el principio. No hay lugar para el descanso. Desde el primer instante regala destellos de buen sabor, hechuras que cualquiera quisiera. En los fandangos suena aquello de cuando salí de mi Huelva… Ahí arrancó todo. Baila con gabardina marrón. Tiene una gran velocidad en los pies, como demuestra en la caña, coreografiada por Jesús Carmona, y sabe pararse, que es fundamental. Sí que nos contagia “alegría en el cuerpo” (términos que utilizaron en rueda de prensa él y el director de la propuesta, Juan Dolores Caballero) con una rumba hilvanada con el garrotín, capítulo para la espontaneidad, la luz y los movimientos de caderas. Vuelve algo la penumbra con el taranto, con camiseta negra y siempre los mismos pantalones. Insistimos, no necesita mantones, faldas o ropajes llamativos para bailar.

 

Uno de los mejores instantes aparece cuando baila por alegrías, con camisa blanca, y con una muestra más que generosa de remates y quiebros. Siempre con la barbilla levantada, fuera de toda teatralización vana. Queda ya la última parte con las seguiriyas al golpe y unas bulerías en las que registra movimientos propios y de nadie más. El Choro consigue dar un paso más en su interesante carrera.

 

 

Ficha artística

Antonio Molina ‘El Choro’ – #SiDiosKiere
XXVI Festival de Jerez. Teatro Villamarta. 3 marzo 2022.
Baile: Antonio Molina El Choro
Guitarra: Eduardo Trassierra, Juan Campallo
Cante: Jesús Corbacho, Jonathan Reyes
Percusión: Paco Vega
Vientos: Francisco Roca
Dirección: Juan Dolores Caballero
Coreografía: Antonio Molina El Choro
Asistente de coreografía: Ana Morales
Coreógrafo invitado: Jesús Carmona

 

 

Antonio Molina El Choro. ‘#SiDiosKiere’. XXVI Festival de Jerez. Teatro Villamarta. 3 marzo 2022. Foto: Javier Fergo – Festival de Jerez

 

Antonio Molina El Choro. ‘#SiDiosKiere’. XXVI Festival de Jerez. Teatro Villamarta. 3 marzo 2022. Foto: Javier Fergo – Festival de Jerez

 

Antonio Molina El Choro. ‘#SiDiosKiere’. XXVI Festival de Jerez. Teatro Villamarta. 3 marzo 2022. Foto: Javier Fergo – Festival de Jerez

 

Antonio Molina El Choro. ‘#SiDiosKiere’. XXVI Festival de Jerez. Teatro Villamarta. 3 marzo 2022. Foto: Javier Fergo – Festival de Jerez

 

Antonio Molina El Choro. ‘#SiDiosKiere’. XXVI Festival de Jerez. Teatro Villamarta. 3 marzo 2022. Foto: Javier Fergo – Festival de Jerez

 

 

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Jerez, 1991. Flamenco y comunicación las 24 horas del día. Desde 2012 en prensa escrita, tertulias radiofónicas, programas de tv, presentación de festivales, revistas especializadas... En mi familia todos bailamos por bulerías, aunque yo soy el único periodista.

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