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Susanne Zellinger: «Cuando cambia la sociedad, no es fácil conservar la tradición»

La austriaca Susanne Zellinger gestiona desde Jerez el portal Flamenco Divino, que aporta una visión original del flamenco contemporáneo. «A veces ni siquiera entiendo mi propia alma, así que cómo podría presumir de entender el alma del flamenco», dice.

Susanne Zellinger (Linz, Austria, 1958) es filóloga, especialista en flamenco y gestora cultural. Desde su residencia en Jerez, gestiona el portal Flamenco Divino, dirigido a la audiencia alemana, que dio vida en 2020 al Anuario de Flamenco y Cultura Española, del que habrá próximamente una segunda entrega. También prepara estos días el documental Paraíso de cristal, que se centra en los gitanos, el flamenco y la importancia de la cultura. Susanne imparte clases en universidades y en varios festivales de flamenco de prestigio, con especial atención al flamenco contemporáneo.

 

 

– ¿Cómo fue su primer contacto con el flamenco?
– Cuando vi la película Carmen, de Carlos Saura. Tuve la suerte de que había una academia en Linz, mi ciudad natal, que ofrecía clases de flamenco y ya después de la primera clase sabía que era lo mío. Empecé bailando y así entré en este mundo que hasta hoy me fascina.

– ¿Qué le hizo dar el paso de ser una periodista especializada en danza contemporánea a ser periodista de flamenco?
– Como muchas aficionadas en Alemania y Austria, me había suscrito a la revista Anda y a veces me enfadaba porque no me gustaban las entrevistas que hacían. Así que un día le escribí a Oliver Farke, editor y más tarde uno de mis mejores amigos, quejándome de la mala calidad de las entrevistas. Enseguida me contestó y me dijo: “Pues entonces, ¿por qué no las haces tú?”. Así que un mes más tarde me compré un billete de avión para Sevilla y le hice una entrevista a Israel Galván que tuvo tanto éxito que Oliver me pidió que me quedara.  

 

 

«En Jerez no es raro que el taxista te cante una soleá mientras conduce, que el camarero esté emparentado con La Paquera, que la abuela baile una pataíta cuando está de buen humor o que el mecánico guarde en el sótano todo un archivo de grabaciones de Camarón»

 

 

– ¿Cree que la danza contemporánea es igual de emotiva que el flamenco?
– ¡Claro que sí! Cuando vi por primera vez Café Müller de Pina Bausch salí llorando del teatro, igual que me puedo emocionar con una soleá bailada por Mercedes de Córdoba. Lo que pasa es que en la danza contemporánea hay muchas piezas muy conceptuales que no están hechas para que te emociones, porque no es uno de sus objetivos. Lo que más me conmueve es la belleza, en el sentido más amplio de la palabra.

– ¿Cómo defendería usted al flamenco tradicional para que no se muera?
– Una pregunta difícil. La tradición está muy relacionada con la sociedad, y cuando esta cambia no es fácil conservar la tradición. Pero lo que definitivamente creo es que el Estado o el Ministerio de Cultura deberían dar más apoyo a los lugares y organizaciones que conservan la tradición, como las peñas. En este caso, son imprescindibles si queremos conservar parte de la tradición, que es la base. Cuando una peña o lugares como Casa Patas en Madrid tienen que cerrar, algo se pierde irremediablemente. Desde luego, los grandes festivales deben tener toda la libertad en su programación. Al fin y al cabo, la diversidad del flamenco es uno de sus grandes puntos fuertes. Precisamente por eso es tan importante que se conserve la tradición, y no solo por razones sentimentales.

– ¿Qué tan grande es la comunidad flamenca en Austria?
– No es muy grande, pero está creciendo. No hay muchos teatros que programen flamenco, pero cuando lo hacen siempre tiene mucho éxito, como en todo el mundo. Hay muy buenas academias que surgen de la iniciativa de particulares y no lo tienen fácil, sobre todo ahora, después de la pandemia. En Viena hay una oferta cultural increíblemente grande en todos los ámbitos y es difícil posicionarse en ella.

 

 

«Mi relación con el flamenco es muy apasionada. A veces me llena de amor desbordante y a veces me enfada. A veces quiero dejarlo y luego me atrae como un imán. A veces huyo de él y luego lo busco desesperadamente. El flamenco es un mundo y quién entiende el alma del mundo»

 

 

Susanne Zellinger. Foto Fidel Meneses

 

 

– ¿Qué es lo que más le llama la atención particularmente en Jerez de la Frontera con respecto al flamenco a diferencia de Sevilla, por ejemplo?
– La principal diferencia es que tienes la sensación de que el flamenco sigue vivo en Jerez. Que no es solo una forma de arte que se ve en los escenarios, sino que se puede encontrar en cada esquina. No es raro que el taxista te cante una soleá mientras conduce, que el camarero que te atiende esté emparentado con La Paquera, que la abuela de al lado baile una pataíta cuando está de buen humor o que el mecánico que te repara la moto guarde en el sótano todo un archivo de grabaciones de Camarón. Estas cosas solo te pasan en Jerez.

– ¿Cómo le acogió Jerez en los primeros años como periodista?
– Supongo que se refiere al Festival de Jerez y aquí solo puedo decir una cosa: de la manera más cariñosa y generosa. Todo fue simple y sencillo. No importaba la petición que yo tuviera, siempre intentaron resolver los problemas, tanto desde la oficina de prensa como desde Isamay Benavente, la directora del festival. Así fue al principio y así ha seguido siendo hasta hoy.

– ¿Es difícil para usted entender el alma del flamenco?
– A veces ni siquiera entiendo mi propia alma, así que cómo podría presumir de entender el alma del flamenco. Creo que mi relación con el flamenco es muy apasionada. A veces me llena de amor desbordante y a veces me enfada. A veces quiero dejarlo y luego me atrae como un imán. A veces huyo de él y luego lo busco desesperadamente. Aquí ya se ve que no lo tengo fácil. El flamenco es un mundo y quién entiende el alma del mundo.

 

 

«¿Por qué te enamoras de cierta persona y no de otra? El flamenco te permite emocionarte, mostrar los sentimientos. Es un pozo sin fondo. Siempre que crees que entiendes algo se abre la siguiente brecha y sigues buscando. Es una pasión, un fuego que parece no apagarse nunca»

 

 

– Háblenos de sus objetivos como directora de su blog Flamenco Divino. 
– Tras el final de la revista Anda, por supuesto no podía quedarme de brazos cruzados y empecé mi blog, que consiste principalmente en reportajes y noticias del mundo del flamenco para el público alemán, como informes de festivales, reseñas y pistas sobre próximos eventos. También son importantes las entrevistas con los artistas. Luego, en enero de 2020, se editó el primer anuario de Flamenco Divino en papel, que fue un gran éxito. La segunda edición se publicará a finales de este año, esta vez en español y alemán. Se estrenará al mismo tiempo que el documental Paraíso de cristal, en el que estoy trabajando actualmente. Es una película que quería hacer desde hace mucho tiempo y se centra en los gitanos, el flamenco y la importancia de la cultura.

– En estos tiempos muchos artistas reciben influencias de otras culturas en la danza, baile y cante, y con motores de tipo social ideológico y político. ¿Cree que estos elementos pueden interferir en la formación básica para comprender el flamenco? ¿Cree que es un valor añadido?
– Es una pregunta muy compleja sobre la que se podría dar una conferencia propia, que es lo que hago a veces. Todo arte refleja el mundo en el que vivimos, y el flamenco es un arte muy vivo. En el flamenco contemporáneo, la atención se centra muy a menudo en el propio artista, el individuo con todas sus preocupaciones, alegrías, experiencias y aventuras, por lo que es bastante natural que todo esto se refleje en su interpretación. Por lo tanto, la cuestión no es si se trata de un valor añadido, sino que es un hecho que hay que afrontar. Pero solo entra en juego en un momento determinado, solo cuando el artista crea su propia obra. Aparte de ciertos patrones de movimiento y de las apariencias externas, como cuestiones de vestimenta en el baile, etc., desempeña un papel subordinado en la formación básica. El flamenco es tan difícil en cuanto a la técnica que uno se ocupa principalmente de ella en los primeros años, todo lo otro viene después. Por lo demás, las influencias externas no son nada nuevo en el flamenco, solo que hoy estamos mucho más expuestos a ellas por las posibilidades técnicas que tenemos.

– ¿Qué tiene el arte flamenco que llega a nuestras vidas y ya nunca más nos abandona? 
– Oh, Dios mío, qué sé yo. No hay más explicación para eso que por qué te enamoras de cierta persona y no de otra. Una de las razones puede ser que el flamenco te permite emocionarte, mostrar los sentimientos. Otra, que es un pozo sin fondo y que siempre que crees que entiendes algo se abre la siguiente brecha y sigues buscando. Es una pasión, un fuego que parece no apagarse nunca. Además, hay gente que colecciona sellos toda la vida y a nadie le sorprende.

 

 

Jafelin Helten

 

 

Retrato de Susanne Zellinger, por Wolf Ruprecht

Retrato de Susanne Zellinger, por el pintor austriaco Wolf Ruprecht.

 

 

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