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Clément Lépidis, el francés que enloqueció con La Petenera

Ve la luz ‘Furia andaluza’, una de las obras del escritor parisino que fue amigo de Mairena, Menese o Perico el del Lunar, entre otros

Que el flamenco ha sido para muchos, dentro y fuera de España, una revelación que cambió sus vidas, no es ningún secreto. Pero a algunos los transformó más que a otros. Clément Lépidis (París, 1920-1997) nunca volvió a ser el mismo desde que el arte jondo se cruzó en su camino, y en especial desde que tuvo conocimiento de la leyenda de La Petenera. Dos jóvenes editoriales, Impresiones y Colombre, han sumado esfuerzos para publicar una de las obras que le inspiró dicha figura, titulada precisamente Furia andaluza: La Petenera.

 

El hallazgo, del todo casual, corresponde a uno de los editores, Pedro Gozalbes, que visitando a su amigo Manuel Diego Balbuena en la localidad francesa de Dijon encontró este libro en un punto de intercambio de libros de una plaza cualquiera. Allí le llamó la atención no solo el título, Furia andalouse, sino también la dedicatoria: “A Antonio Pérez (el Perro de Paterna)”. Se lo envió de inmediato a un amigo de Paterna e incansable agitador cultural, Juan F. Sánchez, y juntos empezaron a tirar del hilo con la ayuda de Balbuena en funciones de traductor.

 

Lo primero era dilucidar quién fue Lépidis. Procedente de una familia griega de Anatolia que llegó a París huyendo del genocidio de los turcos, hizo de todo en sus años mozos: vendedor de zapatos, corredor de bolsa, técnico de radio, fotógrafo, representante de productos de belleza, cajero, operario en una central térmica… Mientras se forjaba como escritor. Debutó tardíamente con La Rosa de Buyukada (1963), y siguió dándose a conocer con títulos como El armenio (1973) o El mal de París (1980). Pero lo que más nos interesa es su obra de inspiración andaluza, aunque no hay noticias precisas de cuándo surgió su pasión por esta tierra.

 

“Él vivía en el barrio de Belleville y pertenecía a una serie de círculos flamencos”, explica Juan F. Sánchez. “Al parecer se cantiñeaba y tocaba la guitarra. Un día estaba viendo una película cuando de pronto escucha una petenera interpretada por Rafael Romero le produce una impresión tan sobrecogedora que queda totalmente embrujado por el cante. El actor Rafael Romero será, de hecho, uno de los primeros flamencos con los que contactará Lépidis. Entonces decide recorrer el camino en busca de esa leyenda. Ahí empieza todo”.

 

 

«Clément Lépidis (París, 1920-1997) nunca volvió a ser el mismo desde que el arte jondo se cruzó en su camino, y en especial desde que tuvo conocimiento de la leyenda de La Petenera. Dos jóvenes editoriales, Impresiones y Colombre, han sumado esfuerzos para publicar una de las obras que le inspiraron dicha figura, titulada precisamente ‘Furia andaluza: La Petenera’»

 

 

La protagonista de Furia es La Petenera, la heroína de Paterna de la Rivera que supuestamente vivió en la segunda mitad del siglo XVIII, fue seducida por su primer amor, un forastero, y luego abandonada, lo que sembró en su interior un implacable deseo de venganza hacia los hombres del pueblo. La fundación del mito vino acompañada de la creación de un palo específico para el cante y el baile. Lépidis, hipnotizado por la historia, quiso poner a La Petenera a la altura de la Carmen de Mérimée, que bien pudo ser inspirada por aquélla.

 

 

 

 

En su peregrinación, el escritor pasa por La Puebla de Cazalla, donde traba amistad con los Moreno Galván, José Menese y Diego Clavel. Estos le remiten al poeta Julio Mariscal, que lo introduce en Paterna. Allí, el cantaor más conocido, El Perro de Paterna, le brinda el –supuesto– verdadero nombre de La Petenera, Remedios Boras, y le lleva a visitar el cementerio donde teóricamente fue enterrada. A Mariscal llegará a confesarle que crear literatura sobre La Petenera se ha convertido en un proyecto de vida.

 

Con el tiempo, tendrá cordiales y fructíferos contactos con Antonio Mairena o Perico el del Lunar –de hecho, en el Centro de Documentación del Flamenco se exhibe una guitarra que le firmó el maestro–, así como con escritores como Aquilino Duque, José Antonio Muñoz Rojas, Rafael Soto Vergés, Serafín Pro Hesles o Fernando Quiñones, entre otros.     

 

Presentado en Francia en 1986, en el espacio Jacques Prevert, Furia andaluza. La Petenera es un texto teatral con todos los ingredientes de la tragedia lorquiana, lleno de pasiones exacerbadas y sabor flamenco. 25 años después de la muerte de su autor –y también del Perro de Paterna– sus nuevos editores quieren que sea solo el primer paso para un rescate completo de la obra andaluza de Lépidis, que incluye otros libros como El oro del Guadalquivir (1983), Un itinerario español (1985), Andalucía (1985) o los cuentos Sortilegio andaluz (1991).    

 

Y quizá solo sea el principio: dado que el autor vivió hasta 1997, no cabe duda de que habrá muchos otros materiales, cartas, apuntes, quizá inéditos, que ayuden a los investigadores a profundizar en su perfil. De momento, el rescate de Furia andaluza se antoja, como mínimo,  un acto de justicia hacia quien tanto amó estos rincones de la Baja Andalucía.      

 

 

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Un pie en Cádiz y otro en Sevilla. Un cuarto de siglo de periodismo cultural, y contando. Por amor al arte, al fin del mundo.

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