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Un país desastrosamente cultural

La Asociación de Tablaos Flamencos de España (ANTFES) afirma que el flamenco se muere. Yo apuesto por lo contrario. El flamenco no perece hasta que no desaparezcamos todas las personas que lo amamos.

La lucha sin cese por lo que es justo debería darse en todos los perímetros del planeta. Por desgracia esto no sucede. ¿Sabéis por qué? Porque como hemos dicho otras veces, el duende se tiene o no se tiene. No se aprende. No se busca.

Son momentos convulsos para el flamenco. Eso es innegable. Ante esta situación destacamos el valor y la generosidad de todas las personas que aún rotas y estremecidas por la situación intentan sacar a flote una compleja estructura que, a diferencia de lo que mucha gente piensa, no es coser y cantar. Pero aunque suponga un gran esfuerzo, dedicar una vida por entero a un cometido por querencia y predilección es una aventura emocionante. La profesión vocacional supone un gran soporte para la psique cada vez que se tiene la oportunidad de ejecutarla.

 

«¿Va a desaparecer España? No. Es imposible que desaparezca. Por tanto, el flamenco tampoco. España es un país desastrosamente cultural y culturalmente glorioso. Que no se os olvide»

 

Así llegamos a la rueda de prensa presidida por Federico Escudero, director del tablao madrileño Torres Bermejas y presidente de una de las últimas organizaciones creadas para la defensa de la cultura flamenca que identifica nuestro país. La Asociación Nacional de Tablaos Flamencos de España, ANTFES.

Ha sido una experiencia emocionante a pesar de las duras circunstancias que rodean la convocatoria, pues jamás pensé que me vería envuelta en una reunión en la que tendría la oportunidad de escuchar de primera mano, aunque no de manera presencial dado el momento que atravesamos, a personalidades tan importantes como Blanca del Rey, Cristina Hoyos o Luis Adame.

Enfundada en la conmoción que me provoca la situación, he podido ser consciente de cuál es la enfermedad real que ataca al flamenco. La ausencia de un Plan Nacional de Ayuda para la subsistencia de los tablaos y la posibilidad de salir a flote una vez que se pueda volver a la normalidad. Así nos lo hace saber Federico Escudero: «Como no nos ayuden, los tablaos desaparecerán».

Es Cristina Hoyos la que consigue hacerme vibrar delante de la pantalla del ordenador cuando la escucho aseverar que si existiera la reencarnación pediría ser en todas una bailaora de flamenco. Y digo esto porque navego a diario entre ríos de tinta dejando plasmados de manera asidua mis sentimientos en papel. Pero pese a ello, nunca se me ocurrió revelar con tanta exactitud hasta dónde puede llegar el amor por esta profesión.

 

«La Asociación de Tablaos Flamencos (Antfes) pide la extensión del ERTE, la subvención a corto y medio plazo y la no restricción de los aforos»

 

El verdadero azote de realidad viene de la mano de Luis Adame. El guitarrista y empresario nos inyecta aún más ganas de defender estos emplazamientos al relatar que se trata de espacios singulares en los que se vive la verdadera esencia del flamenco. Él los denomina «la universidad del flamenco vivido». Además afirma con rotundidad que el modus vivendi de estos es insustituible. Por tanto, ante esta declaración solo queda interiorizar que no nos podemos permitir ignorar el carácter entrañable de estos lugares. Pequeños retablos que sostienen la autenticidad de esta armadura desde el siglo XIX. Emplazamientos que brindan a los artistas la oportunidad de nutrirse de la pureza del mismo y aprender a través de la fórmula ensayo y error, que es la más certera.

Volviendo al propósito de esta asamblea virtual, las tres peticiones que Escudero hace al Gobierno en nombre de todo el soporte artístico son la extensión del ERTE, la subvención a corto y medio plazo y la no restricción de los aforos, así como la apuesta por todos los gremios relacionados con el flamenco y la normalización del turismo internacional.

Cierto es que la conferencia finaliza con una afirmación algo desalentadora. «El flamenco se muere». Pero yo quiero apostar por todo lo contrario.

 

«El flamenco sale de esta porque tiene herramientas de sobra para hacerse hueco en cualquier lugar y ante cualquier situación. Sin nosotros, se suprime una de las grandes señas de identidad de nuestro país»

 

El flamenco no perece hasta que no desaparezcamos todas las personas que lo amamos, pues si algo caracteriza a un artista es la sobrehumana capacidad para reinventarse. Somos la fábrica de imaginación que propugna el alma de todas las personas que lo consumen.

Compañeros, esta lucha no está perdida. El flamenco sale de esta porque tiene herramientas de sobra para hacerse hueco en cualquier lugar y ante cualquier situación. Sin nosotros se suprime una de las grandes señas de identidad de nuestro país. ¿Va a desaparecer España? No. Es imposible que desaparezca. Por tanto, el flamenco tampoco.

España es un país desastrosamente cultural y culturalmente glorioso. Que no se os olvide.

 

Imagen superior: La esperanza y el miedo. Foto de Vicente Pachón a Antonio Canales y Concha Vargas.

 

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Bailaora madrileña. Graduada en Comunicación Audiovisual por la Univ. Rey Juan Carlos. En Amor de Dios, Casa Patas y Cristina Heeren desarrolló su gusto por la danza y el flamenco. «No somos atletas. Estamos empezando a cometer el triste error de ofrecer al público una confección enlazada de complejos zapateados a una velocidad desorbitada sin la modulación propia de la música que estamos adornando y que nos adorna».

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