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El bar San Román, un templo del flamenco en Madrid

Vicente Romero regenta un bar de tan solo quince metros cuadrados, que se ha convertido en todo un emblema del flamenco en Madrid. Por él han desfilado infinidad de artistas, entre ellos Enrique Morente.

Cuando navegas por Internet de vez en cuando te encuentras con listas como Las mejores hamburguesas de Madrid o Cinco lugares que no puedes perderte en Valencia, entre tantas otras. El flamenco, como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO que es, no escapa a estas curiosas enumeraciones. Son muchos los turistas y autóctonos que cuando llegan a una ciudad buscan locales donde disfrutar del flamenco.

En esta ocasión viajamos a Madrid, donde destacan lugares tan coquetos como Taberna Sanlúcar, Casa Patas, El callejón de Madrid, Bodegas Alfaro o Al Vicente Copas, más conocido como Bar San Román. ¿Qué hace falta para disfrutar del flamenco? ¿Es necesario contar con un gran escenario para el lucimiento de los artistas? La respuesta es tan clara como rotunda: no.

Muestra de ello es el protagonista de este artículo, el afamado y con cierto perfume a leyenda Bar San Román. Su gerente, Vicente Romero, ha hecho de sus escasos quince metros cuadrados todo un templo del flamenco en la capital de España. Por su barra han desfilado estrellas de la talla de Enrique Morente, entre otros.

 

«Un espacio singular que todo aquel que lo pisa recuerda con agrado. Un santuario flamenco que llena de cantes por soleá y bulería las noches madrileñas»

 

Desde Expoflamenco hemos tomado nota de este mágico lugar gracias al excelente reportaje de Juan Diego Quesada para El País. Son muchos los que dicen que el Bar San Román es el más pequeño de Madrid. Su clientela habitual no suelta prenda sobre el local y el lugar está ciertamente escondido. «Hay que bajar unas escaleras para llegar a una pequeña barra en forma de uve», explica Juan Diego en su pieza.

Su dueño tiene 64 años y lleva media vida dedicado a la hostelería más flamenca. Vicente Romero abre el bar y empieza a reproducir en bucle una extensa colección de los grandes cantaores de la historia en una televisión de pantalla plana. Un archivero que vale su peso en oro gracias a antologías espectaculares.

El sitio es pequeño, minúsculo. Apenas caben quince personas en su interior. Toda una joya para su clientela. «Vicente es un entendido. Es lo que se dice un flamencólico, porque no es un ortodoxo, pero escuchando doce horas al día de flamenco sabes y entiendes. Tiene mucho gusto. Ha conocido a muchos guitarristas y cantaores», explica César Suárez, redactor jefe de Cultura de la revista Telva, en declaraciones recogidas por El País.

«Conocí a Morente, Enrique de Melchor, Tomatito y Moraíto Chico. Solo vive Tomatito. Los otros tres murieron de cáncer. La enfermedad del flamenco es el cáncer», recuerda con nostalgia Vicente Romero para El País.

Así es el bar San Román o A Vicente Copas. Un espacio singular que todo aquel que lo pisa recuerda con agrado. Un santuario flamenco que llena de cantes por soleá y bulerías las noches madrileñas.

 

 

 

 

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